sábado, 10 de junio de 2017

BATIBURRILLO
Soy como la "i" del rio,
ni me mojo ni me enfrio.
Antonio Silva
Dudamel.
Se me desordenan las ideas nomas pongo la cabeza en la almohada, anoche el apellido Dudamel me daba vueltas en la tutarra y no podía dormir, "¡que verga!", pensaba en lo bien que planteó Mercedes Chacin su comentario sobre la victoria de la sub 20 y más aún, el exceso de buenos modales para defender su punto de vista ante el revoloteo de un moscardón empecinado en molestar a la genial directora del Semanario "Épale", mira que son molestos esos bichos ignorantes y joden y joden hasta que la fablistana lo sacude con el "fleet" de la palabra y el moscardón a joder al coño!. Es que el apellido Dudamel se atravesaba como algo etéreo mientras Morfeo se empecinaba en amodorrarme y el célebre apellido se me duplicó de repente y tambien recordé cuando Nelsón Ures plasmaba un escrito genial ensalzando a la Vinotinto en estos espacios con comentarios favorables del Maestro Adelis Freites y el suscrito pero, alla en el limbo de la somnolencia, me repetía algo ininteligible como "¡que no la cague, que no la cague!" pero, como suele suceder, mi parte de pitoniso para adivinar el "salto de la liebre" estaba allí como burlandose, "¡te lo dije, otro Dudamel!". Ni siquiera esperó al menos ganar el domingo contra Inglaterra, parecía que la talanquera que no era tal, puesto que, en las primeras de cambio ya uno de los emblemáticos jugadores había puesto la bandera patria al reves y Dudamel, "¡ni pio!", como decía, no esperó Dudamel quien tambien se relaciona a la nómina de la Polar, a sumarse al coro de los apátridas que piensan que Venezuela es Chacao, Cabudare, Lecherías y algunas urbanizaciones del este del este y que a el le van a perdonar los fascistas en un hipotético gobierno de la MUD su breve baño de pueblo que hipocritamente se dio cuando andaba buscando el cambur de la selección vinotinto .
Pastores.
El sueño daba para internarte en el espinoso tema religioso, admirador como soy de Camilo Torres y aquellos circulos de estudio que hacíamos con los bisoños muchachos de la izquierda cristiana en la Ciudad Bolívar de mis amores, confrontabamos pasajes de La Biblia con el Manifiesto Comunista internandonos en aquel inmenso arsenal de ideas y conceptos que no tenía nada que ver con el terrorismo que se practica hoy, viendo en mis sueños a las autoridades eclesiastícas preparando una emboscada con una procesión que pondría a la Divina Pastora al frente de una guarimba religiosa al mismisimo estilo de los cristeros mexicanos, no dudarían ni un minuto tal como se deriva de los antecedentes en exponer o atentar contra la imagen religiosa o algun fiel o fieles que de buena fé asistan a un acto creyendolo litúrgico encontrandose de repente en un acto político trastocado en terrorista. No menos sorprendente en ese sueño tan raro, me llegaban imágenes de algunos neo-mesías de iglesias protestantes llamando a sus fieles a cerrar filas contra el "oficialismo" y no aceptar las "limosnas" que como las pensiones le llegan a los viejitos y de la que en algun momento así sea en diezmos esos viejitos le entregaron con fe ciega tanto al templo como a los santos varones que se rasgan las vestiduras y no vacilarían ni un momento en perseguir y exterminar al pueblo chavista, santos varones que solo tienen un discursito grabado como un "cassette" que dice bastante de su precariedad intelectual y que por supuesto ni su familia se salvará de su ira satánica en la eventualidad que el golpe de estado en proceso llegue a concretarse.
Lucha de clases o entre filósofos te veas.
Mi hermano Antonio me lleva una gran ventaja en eso de preveer y conocer el pájaro en la cagada, además otra de sus cualidades es el no tener estómago ante los traidores y felones, cumple al pie de la letra el concepto aliprimeriano de no perfumar el estiercol, en resumidas cuentas diríamos que mi hermano es un hombre de "las cosas por su nombre" , "al pan, pan y al vino, vino" sin rodeos. En este "batiburrillo" de ideas que he venido plasmando, el epígrafe tiene que ver con una frase que el tiene siempre a flor de labios, grandes conversaciones sostengo cada vez que puedo con él y casi siempre salgo con el "numen" recargado dispuesto a meterme en un soberano peo ideológico sobre todo, a estas alturas en que descaradamente como la Fiscal o imperceptible como una casta de intelectuales pequeño burgueses que tratan de abandonar el barco justificando la ida con reflexiones profundamente filosóficas pero que finalmente igual que Luisa Ortega Díaz es una simple y llana traición y un salto de talanquera en toda la regla.
Hay quienes usufructuaron largamente parte de estos casi veinte años de la teta del estado en cargos de dirección de ministerios, oficinas públicas, centros de salud, culturales, comunicacionales y de toda índole y siguieron convenientemente la linea que el estado les bajaba, hoy de una manera camaleónica casi imperceptible han cambiado el discurso y de repente te los encuentras en la acera de enfrente y los puedes detectar de muchas maneras aunque hay dos grupos que sobresalen y los dos grupos tienen la firme creencia que el pueblo es pendejo y no tiene memoria.
Los primeros hablan la gueboná pareja, no viven con setecientos mil bolívares mensuales, porque en la mesa de repente le faltaría con ese pequeño sueldo, los excelentes caldos de los no menos excelentes vinos chilenos, estos hablan por ellos, jamás hablaran por el pueblo que no saben como coño vive, ese pueblo al que si alguna vez pertenecieron tengo la absoluta certeza que no fue en el "Techo de la ballena", nunca en sus sesudos escritos hablaran de la para ellos inexistente guerra económica, jamás reconoceran que este verguero estaba previsto desde que Hugo Chávez accedió al poder y si lo sabían, fueron y son unos autenticos felones y aprovechadores, para finalizar tristemente filosofando sobre Kavafis y la triste poesía que este gran poeta hubiese creado sobre el dictador Maduro.
Y los segundos, son eso; ¡segundos!, son como el epígrafe de mi hermano Antonio, ni se mojan, ni les da frio, no hablan, solo dejan como un imperceptible ruido, más bien como un murmullo parecido al de Juan Vicente Goméz su famoso "¡humju!, su silencio de figura consagrada es atronador, y nosotros aquí, esperando una condena firme y sonora contra los desmanes asesinos del fascismo y ellos silenciosos no dicen nada, solo de vez en cuando comparten la buena nota de los filósofos "culturosos" de la izquierda exquisita que no se da cuenta o no se quiere dar cuenta que aunque la tilden de decrépita la lucha de clases esta mas viva que nunca.

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