martes, 31 de enero de 2017

El elefante bocarriba

Federico Ruiz Tirado

ALFREDO MANEIRO Y EL TIEMPO PRESENTE


Dedicado a la memoria de Ruiz Guevara, la biblioteca de nuestra casa en Barinas y la eterna presencia de mi hermano Wladimir, quien partió también con sus secretos. En especial a Ana Brumlik, compañera de Alfredo.



"Esa idea de que escribir es un avance
laborioso contra la estupidez humana."
Rodolfo Walsh



Federico Ruiz Tirado
(San Félix, 30 de enero 2016)

Quizás luzca  temerario, pero para mí es casi imprescindible y con sabor sacrificial -no vayan a tildarlo a uno de aguafiestas, o como aquellas plantas de Augusto Monterroso que eran carnívoras y se comieron entre ellas mismas cuando se convirtieron en vegetarianas-,, tal como parece dictarlo el sentido común, o el más común de los sentires.

Digo para mí es necesario –y los invito a  asomarse, a cruzar el pasadizo,  las históricamente entramadas compuertas y abrirlas; buscar las verdaderas vías, las naturales y dialécticas, que nos conduzcan con objetivación a una salida esclarecedora del aparente estancamiento ideológico y práctico que padecen  ciertos actores y factores protagónicos  de la revolución bolivariana.

Este párrafo es en sí mismo una suerte de síncope: el corazón salta como un sapo cuando la tan cacareada crítica debe ejercerla uno. Cuando no es así, poco importa. Veamos: Que nadie se asuste. Voy.

Hace menos de tres años el propio Presidente Nicolás Maduro, y en otra oportunidad y contexto, Roy Chaderton, hicieron públicas esas preocupaciones: todavía la derecha parlamentaria no había copado el Poder Legislativo, pero todo estaba abonado para que los embates de las guerras cayeran sobre el imaginario venezolano, primero la psicológica, esa que taladró el hipotálamo del “modelo y el Estado Fallido”; luego sobre nuestras existencias (la mediática, la llamada guerra asimétrica, esa guerra que nos ciega y nos cerca).

Nos sobrevino a la partida de Hugo Chávez, una conmoción, un vómito de afuera, pero de las entrañas del monstruo que no termina de morir y que Alfredo Maneiro había olfateado cuando el sobre ingreso petrolero hizo que CAP saltara charcos y la izquierda lo mimetizara miserablemente, allá en los 70.

El protagonismo transformador
El antes llamado Movimiento Popular, ahora conocido como “Poder”, en su diversa amalgama de actores no  es un  cuerpo social consolidado, ni político, ni autónomo, con musculatura revolucionaria y calidad para revertir la crisis digamos “temperamental” de este trayecto que parece conducirnos hacia un reacomodo bastante dificultoso bajo las actuales formas del capitalismo mundial;  sean éstas chinas, rusas, gringas, etc.; tampoco es un factor que constituya una plataforma, ni siquiera tímida  (más allá de la retórica consignista y socialdemocratizante sobre “epopeyas” del pasado), generadora de alianzas dinamizadoras del papel del protagonismo transformador, revoltoso, de esa vanguardia social.

Maneiro se preguntaría por aquellas patas ¿recuerdan? Y tal vez indague con su mirada escrutadora, mirando fijamente a cada unos de nosotros, ¿“quién nos quitó el Portón de Sidor”? ¿Es la calle la Avenida Bolívar? ¿"Y la vanguardia, qué hay de sus cartabones"; David, Roger, Arráez? ¿”Dónde fue a parar aquello de que sin clase obrera no hay transformación social”?

El enemigo histórico
No me cabe duda que ese Poder Popular que zigzagueante y golpeado se preguntará cifradamente estas candentes cuestiones, no ya encapsulado y amordazado por los mecanismos de la IV República, pero sí al filo del abismo del cual habla Gustavo Pereira. ¿Cómo fue que nos  infiltró  el enemigo histórico, de cuándo acá Capriles comenzó a hablarnos de tú a tú? Camaradas, el movimiento popular, el poder popular hoy incipiente, sabemos es una presa fácil del populismo y de la burocracia, de la corrupción y del “migajismo”, que se esconde camuflado en un gobierno radical, de raigal naturaleza que comenzó con Chávez; gobierno que no queriendo ser populista, es lo que no quiere parecer ser.

Pintar el nuevo mapa
Vivimos un momento especial, ciertamente: en el pluricultural imaginario de novísima data, se cuece a medio fuego la percepción de que no hay gobierno pero tampoco hay oposición, y eso  resulta no ser bueno ni  malo, sino todo lo contrario. Esto no es una caracterización de nada ni un chiste: es un coletazo de la historia que los verdaderos revolucionarios deben saber interpretar, aunque no sepamos cómo hilar el tejido, la nueva madeja; para transformar.

No hay que ser sociólogo ni psicoanalista para hacer un sumario del legado que nos puede ayudar a pintar un nuevo mapa. Nos cambiaremos de nombre, seremos subversivos o lo que sea, pero basta con marcar con un creyón los períodos: antes del positivismo, poco hay que buscar, aunque sí, pero en nuestros ratos de ocio: Briceño Iragorry, el antiimperialista; Mijares, el de las vísceras; y de otro lado: a Ruiz Guevara (ver su ruta de Zamora), a Briceño Guerrero (El discurso Salvaje). Más acá del positivismo, para mí: Maneiro, Duno, Rangel, Domingo Alberto; García Ponce y muchos o pocos otros: no exageremos.

En estos revolucionarios e ideólogos están las fuentes para iniciar aquella máxima que históricamente se ha denominado, y  que Chávez promovió hasta el final: Revolución en la Revolución. No tengo duda. Hay que regresar a la tradición de la lectura y dejar los cliché y las fobias a la historia escrita. Porque, por otra parte, esta revolución, no puede ser ágrafa. Hay que pensar para luchar y así, escribir. Hay que producir con la escritura un poderoso influjo de ideas que conlleven a la revisión de los errores, a las nuevas visiones, a las nuevas y no viciosas discusiones. Maneiro es un ejemplo vivo de ellos. Lo seducía la inteligencia. La letra impresa, la idea gráfica, la imaginación al servicio de todo proceso de transformación.

Por esta vía va la cosa, Gordito, Comandante Tomás.
Estás aquí. Siempre, con Hugo, Wladimir y mi Padre Ruiz-Guevara, guiándonos. Viéndonos.

Y ya que lo nombro, a mi querido hermano Wladimir, Popeye, hace poco fallecido, debo dedicarle unas palabras que no necesariamente hay que interpretarlas como una apreciación crítica o académica sino como una visión que Wladimir plasmó de Maneiro, cuando señalaba que era fundamentalmente un filósofo, no al modo de quienes construyeron métodos para interpretar al mundo, como señaló Marx, sino haciendo una suerte de lego de la realidad para transformar la realidad, las relaciones humanas, al modo de Maquiavelo, por ejemplo. Por eso Alfredo, no por casualidad sino por causalidad, estudió a Maquiavelo, por considerarlo el artífice de la filosofía política. “Teoría y práctica estaban milimétricamente calculados en Alfredo”, escribió Wladimir: en su teoría de la Vanguardia, en el análisis de las fuerzas y contra fuerzas revolucionarias y contra revolucionarias en el planeta, en el análisis más allá de la superficie, de la apariencia.

Es decir, que en Alfredo se concentra lo que Marx dijo de los filósofos: No se trata de interpretar el mundo sino de transformarlo. Lo hizo hasta su muerte, con decisiones que tomó que no quiero recordar por amargas, duras, aunque ejemplarizantes.

Es, entre otras cosas, por eso que en Alfredo Maneiro se cumple un rasgo de la política latinoamericana de la década de los 60 y 70 donde el compromiso  presenta una alta incidencia en la creación literaria de la época. En su caso específico esta acción ética-estética,  se manifiesta a contra corriente de la tradición de los países del cono sur donde los grandes autores (Arlt, Soriano, el mismo Cortázar, y hasta otros en el campo de la derecha fascista, como Borges, quien dijo que Pinochet era “la espada libertaria de América”, por ejemplo, Uslar, aquí en Venezuela, Carlos Rangel) accedían a una forma de hacer política, al menos de meter sus narices,  desde el ejercicio literario.
 Maneiro usa en cambio la literatura, en este caso el ensayo, como dispositivo de acción política partidista y formativa, siguiendo el caso de otros políticos venezolanos conversos a la literatura de la época. Ruiz Guevara, Federico Brito Figueroa, Orlando Araujo, Ludovico Silva y muchos otros queridos y admirados intelectuales.
Camaradas: no permitamos que la pátina del olvido nos haga presa también del olvido: con Hugo Chávez y Maneiro jamás podrán las sombras.
Me despido leyendo un párrafo de una correspondencia entre Gustavo Pereira y yo hace pocos años. Lo hago porque habla por sí sólo y por muchos de los que aquí estamos:
Dice Gustavo:
En un texto de 1980, escrito en respuesta a un cuestionario sobre la domesticación del intelectual en Venezuela, Alfredo Maneiro ponía el dedo en una llaga que aún siendo ostensible y palpable pocos lograron por aquel entonces percibir: los perversos efectos que sobre la conciencia nacional ejercía la fabulosa renta petrolera en un país entregado a la avidez de todo  tipo de rufianes, políticos o no, en medio de una suerte de alucinación colectiva.
Que yo recuerde, aparte de Juan Pablo Pérez Alfonzo y Rodolfo Quintero, quien incluso escribió sobre ello un libro singular (La cultura del petróleo, ediciones de la UCV) sólo un contado número de intelectuales venezolanos se ocupó del asunto, y menos de sus dramáticas connotaciones y consecuencias. “Hoy todo el mundo -escribía Alfredo-, hasta los beneficiarios más evidentes del boom petrolero, se llenan la boca para hablar de la corrupción, la descomposición, los petrodólares, categorías que perdieron toda carga definitoria ante la creciente prostitución de su uso por toda clase de demagogos y oportunistas”.   
          Por esos años parecía indetenible el estallido de la crisis de la llamada “Gran Venezuela” nacida del pacto tripartito de Punto Fijo, hija contrahecha a su vez, bajo otras máscaras, del “Nuevo Ideal Nacional” perezjimenista.
La abrumadora contundencia de las cifras sobre el incremento de la pobreza en los más -y de la riqueza en los menos- desbordaba todas las paradojas, pero también todas las impudicias. Las riquezas de un país supuesta y cacareadamente pródigo en ellas parecían haberse desvanecido ante los ojos de un pueblo clara y arteramente empobrecido: empobrecido hasta límites escandalosos. Para 1995, trece años después de la muerte de Alfredo, un respetable organismo oficial, Fundacredesa, revelaba lo que él ya había vislumbrado con pesar: el cáustico y convulso abismo de la exclusión y las desigualdades sociales. De una población de 21.332.515 habitantes, el 81,58% se hallaba en situación de pobreza, de la cual el 41.75%, es decir, más de nueve millones de venezolanos -dos tercios de la población- padecían miseria, entre ellos unos cuatro millones de niños sin hogar o escuela o con severos cuadros de desnutrición.
          Lo peor -si puede hablarse en este caso de peor- no era, sin embargo, sólo eso. Junto a este horror se incubaba la progresiva desintegración del país, un proceso armado minuciosamente por los factores antinacionales de poder, asociados a los grandes capitales imperiales. Un proceso que comenzó con el abandono de escuelas, hospitales y otros servicios públicos para justificar su privatización, que eliminó los estudios de historia patria y fomentó, con sus mass media, la descerebración colectiva, el reino de la banalidad y la estupidez, la orgía del consumismo, la jaula dorada de la desmemoria y la alienación, y el feudo del individualismo metalizado e irresponsable.
          Leamos a Alfredo: “Lo cierto es que la paradoja expresa un grado tal de fariseísmo que no vacilamos en sospechar que la venezolana es una nacionalidad en desintegración. Queremos decir que la condición nacional, el respeto y la dignidad de los venezolanos por su propia existencia social, está amenazada gravemente por el deterioro creciente del país en todos los órdenes. Si ayer la indolencia del país, su frivolidad, el despilfarro del gobierno, los empresarios y la clase media, la despolitización y la banalidad, reinaron en virtud de un encandilador proyecto económico que virtualizó el bienestar, la abundancia, el progreso, hoy corremos el serio peligro de que todos aquellos males se afiancen en el alma nacional a pesar del derrumbe apoteósico de la ilusión”. Y agregaba: “Cuando la ideología -llámese petróleo, betamax, Miami o pobreza resignada- encandila hasta la ceguera al conjunto popular, alguien tiene que contribuir a despejar la ilusión. Y ese  -¿cuál otro?- es el papel que le atribuimos a la inteligencia que queremos. Nada más y nada menos que lo que nos exigimos a nosotros mismos”.
          Han pasado treinta y dos años desde entonces.
De vivir hoy físicamente entre nosotros, Alfredo constataría satisfecho, o más bien con fundada esperanza -porque toda satisfacción es provisoria- la indetenible conformación de otra realidad en la Venezuela de su angustia: el borde del abismo se ha alejado y se aleja cada vez más de nuestra casa. Y ello gracias a un pueblo que ha reasumido su dignidad y su poder al lado de aquel joven capitán con quien tantas veces, en la furtiva y secreta confabulación de los sensibles, compartió su corazón y su palabra.
Con este texto del poeta Pereira me despido y dejo entre todos y para todos, la inquietante pregunta si ese abismo que señalaba Gustavo hace un poco más de tres años, debemos caminarlo como diría Confucio, “con la cautela de zorro sobre la pista de hielo sin mojarse la cola!.
MUCHAS GRACIAS




Cesta Opep

Petróleo venezolano cerró el viernes en 52,88 dólares

Petróleo  subiendo

PETRÓLEO SUBIENDO

Credito: Web

Caracas, 30 de enero de 2017.- El precio de la cesta de referencia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) cerró el viernes en 52,88 dólares por barril, lo que representa una baja de 3 centavos en comparación con los 52,91 que registró el jueves, informó la OPEP.
Por su parte, el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, registró al inicio de la sesión de este lunes una baja de 25 centavos y se cotizó a 55,26 dólares, mientras que el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) cayó 8 centavos y se situó a 53,09 dólares.
Este 1º de enero entró en vigencia el acuerdo de reducción petrolera, que compromete a los países Opep a recortar 1,2 millones de barriles diarios (MBD) y a los No Opep otros 558.000 barriles, como medida para drenar el exceso de crudo en el mercado y estimular el alza de los precios.
El acuerdo de seis meses, prorrogable por otros 180 días, fija una reducción global de crudo de 1.758.000 MBD para 2017.

El Espejo

Atrapados y sin salida

1 La alta dirección de la oposición está pagando, con creces, las consecuencias de sus desacertadas políticas. Esta visto que no aprende las lecciones de pasados errores. Con una terquedad sorprendente reincide a cada momento. Solo en relación con la etapa en que Maduro ejerce la presidencia -no vale la pena mencionar su comportamiento durante los dos gobiernos de Chávez, bien conocido por el país- no ha pasado una oportunidad en que no haya incurrido en acciones que revierten negativamente en su contra. Desde el instante en que Maduro ingresó a Miraflores, el objetivo que se trazó la MUD fue derrocarlo. Incluso, en un episodio en que la oposición alcanzó un importante éxito, como fue la victoria en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, repitió la línea subversiva cuando pretendió utilizar a la Asamblea Nacional como instrumento para acorralar al Jefe del Estado y provocar su caída. El propósito fracasó y sirvió para que el Legislativo se derrumbase y se agregara una nueva frustración del sector opositor.
2 Lo sucedido el pasado 23-E es emblemático. Una vez más los dirigentes de la oposición convocaron a manifestar para conmemorar la fecha, pero con el propósito de demostrar su poderío en la calle, presionar al Gobierno e impactar nacional e internacionalmente. En el fondo la convocatoria tuvo la intención de demostrar fuerza y atender la presión de los sectores radicalizados. En otras palabras, utilizar el recurso democrático de manifestar para impulsar la desestabilización. Todo ello inscrito en el esquema de derrocar al Presidente constitucional que la oposición considera un tirano.
3 El resultado fue patético. Un fracaso total que contrastó con el éxito de la manifestación del chavismo y sus aliados en homenaje a la figura esclarecida de Fabricio Ojeda. Tal situación confirma que el proyecto oposicionista, aupado por los más radicales, no tiene aceptación en el país. Que la estrategia destinada a sacar a Maduro de Miraflores es equivocada. Que la mayoría de los venezolanos prefiere que el Presidente siga en el cargo a un cambio que no es tal. Porque la alternativa sería una oposición dividida, sin proyecto nacional. En síntesis, un auténtico saco de gatos donde se libra una pelea mortal por candidaturas presidenciales, de gobernadores y alcaldes.
4 La situación que impera en el seno de la MUD y en otros ámbitos opositores no genera optimismo para andar manifestando. Avanza en el pueblo opositor el desánimo. La convicción de que Maduro debe concluir su período constitucional y que lo que importa es la estabilidad institucional y la paz. Un analista político que no es chavista, como Luis Vicente León, calificó la marcha opositora como una "demostración de desmotivación". Pero Capriles Radonski explicó que el fracaso se debía al formato convencional de las convocatorias, y que a partir de ahora había que hacerlo de improviso. O sea, el remedio peor que la enfermedad. Definitivamente, la dirigencia de la oposición no aprende. Dieciocho años de fracasos no son suficientes para acceder a la realidad, que no es otra que una situación de atrapados y sin salidas.
Laberinto
Cuando la jauría se ensaña en la memoria de Hugo Chávez, cuando se desconocen sus valores y méritos, y todo cuanto él representa para vastos sectores populares, surge de un adversario del expresidente, Carlos Raúl Hernández, politólogo brillante, un comentario que publicó en su columna en el diario El Universal -8 de enero de este año-, con el título "Profetas armados, desarmados e ingenuos", que dista de la patética ignorancia de los adversarios del líder bolivariano….
Aplacé por unos días referirme al trabajo de Hernández, y ahora lo hago para contrastar el criterio de un analista inteligente con la basura que la derecha lanza a diario contra Chávez. Hernández escribe (cito textualmente): "Sin armas, aplastado militarmente, en pocos años Chávez se recupera, gana las elecciones y desarticula todo lo que lo rodeaba. Su habilidad excepcional desarmó pieza a pieza un poder construido en 40 años. Pudo seducir, engañar, dividir, presionar y atemorizar a quienes debían oponérsele y actuó según las enseñanzas fundamentales de Maquiavelo: dividir al adversario y ganar la mayor cantidad de aliados posibles, por lealtad o miedo"…
Continúa el columnista: "Sin tanques ni batallones, y después de recibir una derrota militar en 1992, el arma que usó fue la inteligencia, la astucia estratégica que permite a un profeta desarmado salido de la cárcel como golpista solitario y en ruinas, convertirse en profeta armado"…
Hasta aquí la cita. Yo me permito agregar lo siguiente: Chávez se convertiría en el hombre que más leyó y estudió estando en la Presidencia de la República. Que supo llegar a lo más profundo del alma popular y dejar un legado de dignidad y de patria…
Pero hay algo más que surge de lo que opina Hernández de Chávez: No lo expresa claramente, pero en el fondo insinúa algo que los detractores del líder ocultan y no aceptan…
Me refiero al factor subestimación. La clase política puntofijista lo despreció. No le reconoció mérito alguno, ni político, ni intelectual, ni militar. Seguramente creyó que ignorando sus cualidades naturales podía combatirlo con éxito, cuando lo que en verdad logró fue apuntalar su estrategia de infiltrarse a través de las estructuras institucionales. Intelectualmente se preparó más que sus adversarios. Asumió la política con más claridad y sentido del poder que los políticos profesionales, y el conocimiento que tenía del mundo militar le sirvió para realizar un cambio espectacular al interior del mundo castrense.
Fabricio Ojeda
El homenaje al líder del 23 de enero, el traslado de sus restos al Panteón Nacional confirma la existencia de una referencia ética que los venezolanos aprecian. La presencia en las calles ese día de miles y miles de personas, de mujeres, hombres, jóvenes y de veteranos de la lucha social unidos en torno a la figura mártir del estratega de los hechos que provocaron el derrocamiento de la dictadura, fue conmovedora. Y, además, contrastante con la escuálida marcha convocada por los dirigentes de la oposición.
El acto celebrado en el Panteón rompió formatos. Dio al traste con formalidades y puso de relieve lo que es la nueva realidad nacional. De cómo una de las prédicas fundamentales de Fabricio, la unidad de los venezolanos y la versión política de la alianza pueblo-Fuerza Armada, se expresó en el evento cabalmente. Veteranos dirigentes del movimiento guerrillero y miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana compartieron la conmemoración. A las notas del Himno Nacional siguieron las del Himno de la Fuerza Armada de Liberación Nacional, obra del capitán, ideólogo y poeta Manuit Camero, quien fuera detenido, asesinado y su cuerpo desaparecido. Fabricio Ojeda, periodista, maestro de escuela, luchador social, guerrillero, es un haber de la revolución venezolana. Alguien que recoge el fervor de un pueblo y de ahí la emoción que se observó en el traslado de sus restos desde el Cementerio General del Sur al Panteón Nacional. Pero, al mismo tiempo, su figura austera, digna, combativa, constituye un inequívoco mandato de lealtad a los principios. Lo que de él dimana es compromiso ineludible. En el Panteón no será un símbolo hierático para rendirle homenajes periódicos, sino alguien que está alerta con su ejemplo ciudadano para impedir desviaciones y traiciones.

lunes, 30 de enero de 2017

¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LOS CARTONES DE HUEVOS?
Los huevos de consumo, una importante proteína animal alternativa ante los elevados precios de las carnes, se está vendiendo poco porque las amas de casa estiman que el valor de un cartón de 30 unidades “se fue a las nubes”.
En un recorrido realizado por Ciudad CCS por los mercados populares, supermercados privados y varios puestos de la economía informal, se pudo constatar que de Bs. 4 mil 800 –precio que presentaba el cartón en diciembre– esa misma cantidad se montó en enero entre Bs. 6 mil 200 y 6 mil 400.
Las personas que comercializan esta proteína señalaron que, ante estos costos, la gente pregunta el precio y, si los adquiere, solo se llevan medio cartón (15 huevos).
“Es mentira que ahora la gente va a pedir un cartón de huevos. Quien se los lleva, compra medio cartón y en medio de una lloradera”, señaló Luis D’ Silva un vendedor en un puesto ubicado dentro del mercado de Quinta Crespo.
El comerciante señaló que cada semana, sus proveedores le piden un precio más alto que el de la semana previa por una caja que contiene 12 cartones y 360 unidades.
“Los distribuidores al mayor nos han contado que los dueños de las granjas Ovomar, Doñema, El Tunal, entre otras venezolanas, parecen ponerse de acuerdo a la hora de fijar el precio del cartón. Ejemplificó diciendo que los productores parecieran tomar como referencia la cotización diaria reflejada en una página web que no existe. Eso es mentira, ellos se llaman y colocan el precio de esa semana. !Es especulación pura!”, cuestionó.
Entre tanto, esta situación para algunas personas, como Carlos Díaz, vecino de San Martín, se ha hecho “insostenible” porque no hay un organismo que supervise esta “irregular” situación.
“Creo que debería ser la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) la que se ocupe de esto, no solo que supervise, sino que haga cumplir la ley. Pero aquí no hay control”, se quejó.
Díaz estaba en el mercado de San Martín buscando huevos y lamentó los altos precios.
“Compré este medio cartón en Bs. 3 mil 200. Tengo que llevarlos, porque mi sueldo no me alcanza para comprar un kilo de carne que cuesta Bs. 7 mil 500 o uno de pollo que, aunque ya no está tan caro como en diciembre, no baja de Bs. 4 mil 800”, se lamentó.
La calle tampoco es opción
Los vendedores ambulantes no son una opción para comprar huevos, pues también los están ofreciendo al detal entre Bs. 6 mil 400 y 6 mil 600.
A lo largo de la avenida Baralt hay cientos de puestos que ofrecen los huevos, pero lo tienen más alto que en los mercados populares y los supermercados populares.
“Cuando un buhonero tiene el medio cartón de huevos en Bs. 3 mil es porque son chiquiticos como un huevo de pajarito”, denunció Dulce Rojas, vecina de la parroquia Altagracia, quien se encontraba comprando el producto en un puesto improvisado ubicado en la esquina de Bucare.
Informales “estafan” con presentaciones en “tetas”
Todas las personas entrevistadas en la calle por Ciudad CCS mientras realizaban compras, señalaron que se sentían “estafados” cuando compraban productos como café, mayonesa, aceite vegetal, leche, azúcar y mantequilla, en su presentación de “tetas”.
La presentación llamada “tetas” fue inventada por los trabajadores informales para sacar lucro a ciertos productos que se encuentran en los anaqueles.
Se trata de la presentación de unos 100 gramos de algún cotizado producto en una pequeña bolsa plástica.
Sin embargo, todos señalaron que, en momentos de apremio, se han visto en la necesidad de comprar las ya famosas “tetas” a los vendedores informales.
“Yo tengo que comprar una ‘teta’ de café que vale Bs. 600, porque no puedo llevarme medio kilo que me cuesta Bs. 5 mil 400. Igual ocurre con el azúcar.El kilo está en Bs. 5 mil 500 y por una ‘tetica’ solo pago Bs. 700. Así salgo del antojo de un cafecito”, señaló Dulce Rojas.
En la esquina de Glorieta hay una joven que ofrece “tetas” de casi todos los productos. Dice que ella no estafa a nadie con estas presentaciones, porque ella no obliga a nadie a que le compren nada.
“Yo más bien le salvo la vida a una persona que se lleva una teta de aceite por Bs. 700. Con ella puede aliñar una olla de caraota y todavía le queda para freír un huevo”.

Se cumplen 80 años del nacimiento 

del gran luchador politico Alfredo Maneiro

Alfredo Maneiro

ALFREDO MANEIRO

30 de enero de 2017.- Este filósofo, artista de la política, y como dijo Gustavo Pereira "…su nombre es aventura, fulgor, torrente de arena, disparo, osadía, reflexión y también suprema inteligencia, destello del pensamiento, aguacero sobre los techos de zinc de mi ciudad y también sabiduría y lealtad y duda y estratágema y cántaro inagotable y desasosiego…", era como la vida misma y con una profunda convicción que el pueblo puede y debe resolver, entre ellos mismos, la construcción de su propia vanguardia política
A los 45 años de edad, muere Alfredo Maneiro por un infarto fulminante del corazón, en el Hospital Clínico Universitario en Caracas el 24 de octubre de 1982...en ese momento sus hijos tenian 21, 17 y 3 años respectivamente.
En un atardecer de los últimos días de enero, al asomarse el 80 aniversario del nacimiento de Alfredo Maneiro (30 de enero 1937), sus tres hijos, Manuel, Ana y Mariana conversaron sobre él, como persona, como político, como humano. Con la serenidad para reflexionar que da el paso del tiempo, los tres hermanos intercambiaron opiniones, historias y revaloraron lo vivido. Esta es un recuento de esa conversación, a veces en retazos, pero asi son las conversas, cuando son de verdad.
"Creo que él logró algo que no logra mucha gente, el poder ser libre en su pensamiento y, a mi manera de ver, deslastrarse de visiones ‘políticas’ que eran preconcebidas y masificadas en terminos globales...fue lo suficientemente valiente para ir contracorriente de todo un grupo de intelectuales de izquierda (de su tiempo), que en lo personal no los considero como tal, porque un intelectual siempre se cuestionaría a si mismo, sus ‘verdades’…y ellos no lo hacían", eso se puede leer en los escritos que quedaron manifiestos en la publicación La Letra R de La Casa del Agua Mansa sobre el compromiso de los intelectuales, relató Manuel.
Manuel explicó que en esa época – final de la década del sesenta y setenta – la izquierda veía hacia Europa o hacia Rusia, "tenían patrocinadores".
"Habían unos tres que los patrocinaba Corea del Norte y uno, Libia, pero en el caso del Movimiento al Socialismo (MAS), ellos eran los que habían adoptado la vía europea al socialismo…eran los reformistas o los socialistas para decirlo de esa manera. Creo que Alfredo fue mucho mas allá. Fue ‘precursor’ (aunque no me gusta esa palabra) con los matanceros, los catienses, quienes con su práctica política cotidiana, en aquella época (década del 70) le dieron vida a lo que en la Constitución venezolana es la democracia participativa y protagónica, con la participación de las personas de verdad y no dejar la acción política en un grupito de ‘profesionales’ de la política…Alfredo rompió esquemas y estaba prácticamente solo en eso, eso es lo que lo hace tan increible".
Explicó que ‘lo increible’ es que se enfrentó a sus propios dogmas, los que eran imperantes en ese momento en el ámbito político (sobre el partido, la vanguardia, el camino para hacer la revolucion).
"Después de muerto, ahí si, ahí fueron todos al funeral, pero a él, en vida, lo dejaron solo, en el sentido de que estaba enfrentado a una sociedad de cómplices y de peligros".
AMPLIACION Y PROFUNDIZACION DE LA DEMOCRACIA
Al hablar del peligro, Manuel se refiere, a lo que implicaba, de verdad, el plantear la ampliación y profundización de la democracia, porque era darle contenido real a la democracia representativa.
"Era disputarle, a los poderes del status quo, en su propio terreno de juego, la bandera democrática, de la que se habían adueñado y reducido a su mínima expresion: votar cada 5 años. Era recuperar el sentido de la democracia profunda, como un ejercicio real de poder cotidiano por el pueblo", expresó Ana.
"En 1981, en pleno gobierno de Luis Herrera Campins (1979-1984), en un viaje a República Dominicana, Alfredo lo pusieron preso y decían que no estaba, que no lo tenían, y entonces creo que fue gracias a Jovito Villalba que tuvieron que liberarlo, pero lo iban a desaparecer. Lo tenían vigilado, y no solo en Venezuela, porque lo de República Dominicana es por los EEUU. Él era un peligro a nivel internacional, para el status quo del momento, porque el avance, el desarrollo de las ideas iban hacia una ampliación de la democracia, encaminado a la inclusión. Estaba develando lo que estaba detrás de las bambalinas de la democracia representativa, con un quehacer político que estaba teniendo una incidencia transformadora en las personas y en los movimientos en que participaban al elaborar su propia política desde las bases y en ponerlas en práctica: ese era el peligro. Alfredo era peligroso por sus ideas y por cómo esas ideas estaban tomando cuerpo en lo social", afirmó Manuel.
"Es que ampliar y profundizar la democracia, asumir que sea participativa y protagónica, no solo es una consigna, aunque para muchas personas es conveniente que sea una consigna. El trabajo político que desarrolló Alfredo dio muestras de lo que en el fondo se trataba y eso era una afrenta también para los políticos ‘profesionales’ de la izquierda, porque Venezuela es un país que históricamente no ha pasado más allá de un estadio: el de los líderes, los caudillos, como en el siglo XIX, y eso ocurre también en el campo de la izquierda. Alfredo estaba haciendo un esfuerzo real para transformar eso".
Cuentan los compañeros que tuvo en el Frente Manuel Ponte Rodríguez en Oriente, que Alfredo rompió con esa práctica de que el comandante hablaba primero para dar la "línea". "Promovía que hablaran los compañeros, que cada uno expresara cómo veía la situación y propusiera, escuchaba y lo que hacía al final era una especie de síntesis y planteaba nuevas interrogantes para ir elevando el nivel de conciencia, no era un hombre que dictara la línea. Construía con ellos, pero eran ellos los que construían la política y eso no es facil", expresó Ana
"Para mi, hay otro punto que muestra el tipo de persona que era Alfredo. En plena lucha guerrillera, habían unos compañeros que por circumstancias que no son esenciales a la historia, se habían quedado varados en el exterior y Alfredo solicitó el apoyo de Cuba, le respondieron que lo apoyaban para ‘reingresar’ a los compañeros, pero si se dejaba ‘orientar’ por los cubanos en la lucha guerrillera que desarrollaba…Alfredo contestó que no, por mucho que necesitaban el apoyo, el Frente que el comandaba, decidía por si, y ante si, las acciones que iban a realizar. Busco apoyo ante otras organizaciones de izquierda y quien le brindó el apoyo, sin condiciones en aquel momento, fueron los chinos.Alfredo tuvo una relación muy cercana con China y se reunió directamente con Mao Tse-tung".
¿CÓMO ESTÁ LA CAUSA?
"Èl tuvo la habilidad de transmitir las ideas de unos a otros, como un conector entre diferentes realidades. Recuerdo cuando la gente de Pro Catia viajo en solidaridad con Los Matanceros en Ciudad Guayana, creo que llevaron una obra de teatro. Diferentes realidades, diferentes luchas, con dinámicas propias, pero una causa en común, apropiarse del ejercicio democrático".
"Alfredo conectaba a la gente, de verdad viajaba de un extremo al otro del país para sentarse a hablar con solo una persona. Si le hablaban que había alguien interesante que se estaba cuestionando el quehacer político ‘tradicional’, que tenia un trabajo en su comunidad o con los estudiantes - por dar un ejemplo - él se movía en el volkswagen y llegaba hasta donde se encontrará. Era la búsqueda de los iguales, en el sentido de que se estuvieran cuestionando los dogmas, lo que existía como la práctica política, y también estaban en algo, tenían una ‘causa’ por la que estaban dando su pelea. La pregunta era ¿cómo esta la causa? y la discusión era franca y directa, con argumentos, creo, de verdad, que él iba mucho más allá de la izquierda".
"Yo creo que ya el es un personaje histórico. El es muy ‘folklorico’, en el sentido de que era una muestra de lo que es el país...el era muy el país. La contradicción de una persona iluminada, de alguna manera, y todos los tabúes de un venezolano, porque logró ir mas allá del dogma, porque logró vencer sus propias taras impuestas por la educación, por la sociedad. El hecho de que el haya andado con mi mama (Anna Brumlik), y que tenian esa relación tan especial en Venezuela, para un venezolano, y no es que este hablando en contra del venezolano, es que así son las cosas. Esa idea de que ‘tienes que estar conmigo, las ‘supuestas’ tareas de la mujer, etc…Ellos tenían una relación de libertad, de compañerismo, él vio en ella una compañera de verdad, que era su igual. Eso no es frecuente aquí y eso es muy polémico, porque es muy difícil que la sociedad venezolana, que es muy machista, logre ver que eso es importante, porque todo se centra en él, en el hombre…", comentó Manuel.
"Él era un equipo, y todos nosotros pertenecíamos a ese equipo. Él no hubiese podido hacer nada, si mi mamá no hubiese sido libre o nos hubiese pasado algo a nosotros. Era esa noción de libertad, la que le permitía tener a su familia de alguna manera, y al mismo tiempo, hacer todo. Eso, creo, que es lo más arrecho, la parte humana, que logro evolucionar de un venezolano típico, que creció con una venezolana (la madre de Alfredo: Ana Leticia González) del estado Táchira, muy fuera de lo común, pero con una personalidad muy fuerte y ese caracter, se lo transmitió a él, a sus hermanos y a su hermana Rocío".
"La abuela era una persona de avanzada pero de una personalidad dura, con una visión de la vida rígida...a nosotros nos ponían a comer aparte, nunca con los adultos…algo que no ocurría en nuestra casa", acotó Manuel.
La madre de Alfredo, Ana Leticia González, nació en el pueblo de Rubio, estado Táchira, en el año 1900, fue fundadora de Acción Democrática en la zona, escribía poesía, cuentos y teatro, "una actividad que no era considerada apropiada para una jóven mujer en esos tiempos"…fue amiga de Andres Eloy Blanco y trabajo muchos años como la encargada de hacer el programa nutricional de las prisiones en Venezuela…se movía por toda la república para evaluar y garantizar el valor nutricional de las comidas en las prisiones venezolanas, "hasta en bongo se trasladaba e incluso existe un recetario que elaboró por todos los años de experiencia en la cocina venezolana", detalla Manuel.
"Alfredo logró ser una persona de avanzada en lo humano y venció los dogmas, fue mas allá de sus propias taras culturales, sin convertirse en un estrafalario. Era muy parco, muy clásico pero tenía eso de ser uno mas. Tu lo veías y no sabias que estaba transgrediendo normas".
"Él venía de ser un comandante guerrillero, de ser dirigente estudiantil, participó en lo del maletín de Moscoso en la Universidad Central de Venezuela en 1961, (en una acción muy audaz, los estudiantes venezolanos ‘retiraron’ documentos que llevaba el embajador estadounidense, Teodoro Moscoso, en su carro y que tenía las orientaciones del Departamento de Estado al gobierno venezolano. Posteriormente, Ernesto ‘Che’ Guevara, leyó los documentos, como una denuncia internacional en la Organziacion de Naciones Unidas – ONU – ese año), y participó en otras cosas que eran fuertes a nivel internacional. Tenía la visión de un venezolano universal, global. Nunca vamos a saber todas las cosas en las que estuvo involucrado. Sabemos que estuvo en Vietnam, en China, que estuvo en comunicaciones para que el ‘Che’ Guevara viniera para Venezuela, en vez de Bolivia o que estuvo en contacto con Ilich Ramírez y la lucha del pueblo de Palestina"
LA MESA DE 5 PATAS
Por su parte, Mariana, resaltó la metáfora de ‘las cuatro patas de la mesa’, "me gusta la idea de que quisiera tocar cada fibra de la sociedad venezolana a tráves de los grupos, que él sentía como importantes o como de avanzada, para poder proyectar una Venezuela distinta. Me parece que estos cuatro sectores, como las patas de la mesa, si podían ser como fundamentales para echar para adelante un proyecto distinto en el país".
"El sector estudiantil, tanto el universitario como el de liceo, el sector de las comunidades o bases organizadas, como el trabajo en Catia que fue muy importante. Lo que se hizo en las empresas básicas, donde estaba la posibilidad de organizarse de una manera distinta a los sindicatos tradicionales, sobre todo en Guayana. Y lo cultural, con La Casa del Agua Mansa, que podía plantear una nueva hegemonía cultural, podía sentar las bases de cómo pensar el país de una manera distinta en el ámbito de los intelectuales".
"Pero además estaba la ‘quinta pata’ de la mesa, que era como la escondida. La parte militar que también sabemos que en el caso de Venezuela, como de muchos procesos de cambio en Latinoamérica, si tu no tienes un trabajo hecho en lo militar, es difícil hacer algo"
"El ‘cómo’ pensaba en el proyecto político y el ‘cómo’ pensaba impulsarlo, me parece una visión más redonda, más abarcadora. También me leí la entrevista de Iván Loscher. Me quede con su visión sobre el MAS y por que no el MAS. Eso tenía mucho que ver con el construir desde la base y con esa seguridad de que los propios sectores podían impulsar un cambio en este país, una nueva hegemonía. Construir un nuevo terreno de juego".
"Creo que la imagen de la ‘mesa’, denotaba en él una forma de querer pensar a Venezuela desde Venezuela misma, a través de los mismos actores, relacionándose con ellos. Dar una imagen de Venezuela amplia, plural y vigorosa, porque ahí estaban las potencialidades y las que después rindieron frutos, tanto en el 89, como en el 92 y en el 98", afirmó Mariana.
"Los pensadores de ese momento, de la izquierda, tenían una mirada muy hacia fuera. Hacia los que los apadrinaban, Rusia, Cuba, Libia, Francia...en términos económicos. Entonces, los tomanban como referentes o como modelos. La Causa era un trabajo de vernos a nosotros mismos", comentó Manuel.
"También está la cuestión de la ‘discusión’ política. La izquierda tiende a lanzar epítetos: ‘reformista’, ‘vendido’, ‘traidor’, no discuten con argumentos sino con adjetivos descalificativos, pero este tipo (Alfredo) tenía cojones, porque discutía con argumentos y con base en una práctica política propia, sea con la experiencia de Los Matanceros, de Pro Catia, de Bafle, de Prag. Sacando ejemplos de las luchas de ellos…rompiendo la idea del líder, dándole peso al movimiento que tenía sus propios liderazgos, pero siempre intimamente vinculados al movimiento. También tenía una fuerza moral que le daba el haber sido un comandante guerrillero, es decir, que puso su vida en el fuego".
"Eso no era fácil (desmontar lo del líder), y además, todos tus amigos o los que conocías, estaban en otra. Porque el Partido Comunista de Venezuela (PCV), los sacaba, los llevaba para acá , para allá…el dinero…él no fue parte de eso y con un volkswagen se puso a recorrer todo el país para ir formando una organización política. Hay que quitarese el sombrero".
"Creo que hay personas y sectores que le tienen miedo a las ideas de Alfredo, porque son muy provocadoras, y por eso agarran una frase descontextualizada, como la de ‘eficacia política y calidad revolucionaria’, y la repiten, casí como si estuvieran haciendo un conjuro, pero no hablan del texto completo, que solo son 22 páginas y fue escrito en 1971 para "un grupo de estudiantes, para facilitar la discusión entre ellos" y que se denomina ‘Notas sobre Organización y Política", opinó Ana.
"Es posible que no comprendan el texto o lo que creo, lo comprenden demasiado bien…y lo más genial es que Alfredo escribió las notas para incentivar la discusión".
"ESTÁS LOCO"
"Tenía una fuerza, una convicción sobrehumana porque también motivaba. Era un esfuerzo contracorriente y todo el mundo le estaba diciendo ‘estás loco’…y él siguió, rompiendo dogmas. Unos continuaron con los rusos y los cubanos y otros, con la vía europea al socialismo y Alfredo, ninguna de las dos", acotó Manuel.
"Lo fácil es andar el camino que todo el mundo hace, lo arrecho es hacer algo distinto…ir mas allá de tus propias taras mentales, culturales. Él lo logró, de alguna manera, en ese aspecto político sobre todo y fue genial. A mi manera de ver, fue una evolución humana, espiritual, personal que se expresaba en su vida familiar, política, en todos los aspectos. Lo veía como un artista de la política, en el sentido innovador, en lo creativo, en el sentido de enfrentarse. Eso es arrecho. Además tuvo tiempo de estudiar filosofía, después de los 35 años, en un país en que la juventud es reverenciada y sacó su tesis de Maquiavelo. Pedro Duno, (profesor de filosofía de la UCV), lo veía como un igual y él no veía a un igual en cualquiera".
Alfredo podía hablar con todo tipo de personas, sea de un centro poblado pequeñito, un trabajador siderúrgico, un catiense o con un aristócrata venezolano como Olavarría, y con todos hablaba de la misma manera. Esa es una de las cosas que mas recuerdan de él, porque transmitía afecto, lo sentían un igual…que era su forma de ser", concluyó Manuel.
Hay muchos relatos de Alfredo Maneiro, historias de cuando era niño, líder estudiantil, en la lucha contra Perez Jimenez, comandante guerrillero en el Frente Manuel Ponte Rodríguez; participó activamente en la discusion que llevo a la división del PCV , el discurso ‘memorable’ que hizo cuando fue invitado a formar parte de la direccion nacional del MAS y explicó porque ese partido no iba a lograr sus objetivos, fue el primer comandante que "bajo de la montaña" porque considero que era necesario regresar a las ciudades y dar la pelea con el movimiento popular ,...y de ahi uno de sus textos mas contracorriente, Notas sobre Organización y Política, puntualizando dónde estaban los nudos de la discusión en el PCV y en otros partidos de izquierda …la propuesta de Olavarria, el trabajar y buscar aquellos con el cual construir una opcion de futuro en el país...estudio filosofia, escribió una tesis sobre Maquiavelo y dio clases en la escuela de comunicación social de la UCV, mientras continuaba un trabajo político, del cual estaba claro, era un aliento a largo plazo.

domingo, 29 de enero de 2017

Oposición en Venezuela teme reacción de sectores radicales

josevicenterangel
Caracas, 29 ene (PL) El periodista José Vicente Rangel consideró hoy que la oposición mantiene una actitud vacilante y timorata respecto al diálogo político con el gobierno de Venezuela, por miedo a la reacción de extremistas de la derecha nacional e internacional.
Según opinó, la negociación Gobierno-oposición por el orden democrático y desarrollo económico de Venezuela no funciona por culpa de los actores políticos de la derecha, ‘que si se vuelven a sentar, perderán el apoyo de sus militantes y políticos más radicales’.
La MUD (Mesa de la Unidad Democrática, coalición de partidos opositores) rehúye al diálogo promovido por el ejecutivo por temor a sectores extremistas que ambicionan el poder para imponer sus leyes y expoliar las riquezas del país, reiteró en el programa José Vicente Hoy, trasmitido por la cadena privada Televen.
En la MUD, dijo, el mando lo detentan los sectores violentos, apoyados y respaldados por el gobierno estadounidense y por la Conferencia Episcopal Venezolana, que llega a disentir abiertamente del papa Francisco, quien acompaña el proceso de diálogo en el país.
Para el también exvicepresidente venezolano, los opositores carecen de argumentos tangibles para negarse a dialogar con el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, pero persisten en una posición que boicotea el proceso pacificador reclamado por todo el pueblo.
Dicen que no hay condiciones para dialogar, cuando el Ejecutivo muestra siempre su intención de sentarse en la mesa de negociaciones; y a un proceso de ese tipo se asiste precisamente para establecer los términos de debate, señaló.
Asimismo, criticó a las organizaciones adversas a la Revolución bolivariana por pretender resultados perceptibles a corto plazo, como si el diálogo iniciado el 30 de octubre de 2016 no fuera un proceso entre fuerzas políticas ciento por ciento opuestas, que necesita tiempo para viabilizar soluciones consensuadas.
Es de ilusos, indicó, creer que se trata de una negociación fácil, de la cual puedan emanar resultados de manera inmediata.
Por otra parte, el también abogado señaló que hay diferencias dentro de la MUD entre quienes intentan destituir al presidente de la República por cualquier medio y una minoría con intenciones de articular proyectos para ayudar a solventar los problemas económicos de la nación.
Acaso se requiere que los venezolanos nos matemos para legitimar el diálogo como único camino para construir un mejor país, cuestionó.
La alternativa garante de la paz, estabilidad y pleno funcionamiento de las instituciones en el país es el diálogo, y cualquier otro camino es un riesgo incalculable para Venezuela y la región, acotó el analista político.
Y una expresión de ello es que tiene el respaldo del pueblo, el Papa Francisco, la Unión de Naciones Suramericanas, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y otros organismos internacionales, afirmó.

El Chávez gigante que vive en el alma de los pueblos

chavez-sto-domingo
Por: Alberto Aranguibel B.
Parte de la reconfiguración del concepto de relaciones internacionales que surge con la nueva visión que Hugo Chávez le imprime a la forma de hacer diplomacia en el continente, es sin lugar a dudas el carácter popular de los eventos que agrupan a la comunidad latinoamericana bajo el propósito de la hermandad y la solidaridad, que deja en el pasado el rictus acartonado y cursi que desde siempre signó a tales encuentros.
El término mismo de “diplomacia” remite a decadentes formas burguesas en el trato entre los países, derivadas de siglos de sujeción a esquemas trazados por las monarquías de la antigüedad, que otorgaban a sus emisarios frente a otras naciones cartas de representación que se convertían en licencias (diplomas) que aseguraban importantes niveles de privilegio a sus portadores.
Con la incursión de Chávez en el ámbito de las relaciones internacionales como vocero de una nación que se orientaba hacia la transformación de la sociedad teniendo como eje y centro de su accionar al ser humano y sus verdaderas necesidades, todo aquel lenguaje del frac y el paltó levita fue quedando en el más completo desuso para dar paso al estilo franco, abierto, sencillo, desacomplejado y sin rebuscamientos o modismos protocolares que Chávez le dio al intercambio entre las naciones.
Precisamente por esa razón de talante estrictamente revolucionario, es que los llamados encuentros de los movimientos sociales que han surgido al calor de esa visión innovadora en el campo de la diplomacia, ya no solo continental sino mundial, se han venido convirtiendo en los eventos verdaderamente centrales de esas convocatorias multilaterales, en las cuales se reúnen ya no solo los presidentes, cancilleres o representantes de las naciones, sino el poder popular en calidad de vocero de las grandes mayorías que desde siempre fueron excluidas de tales reuniones.
El carácter plural, abierto y sin ambages del evento que suele reunir a los más diversos movimientos a favor de la justicia y la igualdad social y en pro de un nuevo mundo en el que todos los sectores puedan expresar su voz de manera libre y sin condicionamientos de ningún tipo, es definitivamente el factor determinante de la importancia de estos encuentros que en un principio aparecían como marginales e insignificantes frente a las llamadas “cumbres” presidenciales y que hoy se convierten en la reunión necesaria e indispensable de los pueblos.
La asombrosa madurez y profundidad de la reflexión que los movimientos sociales exponen hoy en cada uno de sus encuentros, supera con creces las limitadas posibilidades del formalismo al que deben sujetarse las reuniones presidenciales.
Tal como acabamos de constatarlo en el Encuentro de los Movimientos Sociales y las Fuerzas Políticas progresistas, realizado en Santo Domingo la semana pasada con motivo de la V Cumbre de la CELAC, al cual asistimos junto a importantes dirigentes y diputados del PSUV y del Polo Patriótico, y un grupo de destacados intelectuales y artistas venezolanos, para llevar la verdad de Venezuela y denunciar ahí el inclemente asedio y la brutal guerra económica, política y mediática desatada contra nuestro pueblo por la derecha fascista nacional e internacional que hoy se propone derrocar al gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro y a la revolución bolivariana.
En todas y cada una de nuestras comparecencias en las distintas actividades pautadas para ese encuentro, tanto en la plenaria del foro, así como en los medios de comunicación y en los encuentros culturales y políticos, la constante era siempre la preocupación por la situación venezolana, conocida por los periodistas, la gente del común y los representantes de las delegaciones de todos los países de nuestra América y el Caribe a través de la campaña de distorsiones y descalificaciones sin fundamento que las grandes corporaciones mediáticas difunden por el continente sobre la realidad venezolana.
En todos los casos, la respuesta esclarecedora de nuestros voceros fue más que suficiente para despejar una infamia en la que la gran mayoría de los interlocutores jamás llegó a creer ni medianamente, acerca de las verdaderas causas de los problemas que hoy enfrenta el pueblo venezolano en virtud del terco empeño de una derecha retardataria y miserable que solo piensa en hacerse del poder por el poder en sí mismo, a costa del hambre y del dolor de todo un país.
No hizo falta en ningún momento extenderse en desgloses exhaustivos de ninguna naturaleza, porque una figura prominente resguardaba siempre de la duda sobre el quehacer abnegado de la revolución bolivariana en función de los pobres, de los excluidos de todos los tiempos, que solo esa figura pudo redimir como nunca antes a través de siglos de historia pudo nadie hacerlo.
Ese gigante es Hugo Chávez. Un líder popular que ha trascendido las fronteras más allá del ámbito geográfico para convertirse en referencia política obligada no solo para el continente suramericano, sino para el mundo (como lo expresara vehemente Piedad Córdoba en su brillante y estremecedora exposición ante la plenaria del encuentro), y que desborda los límites del nacionalismo o el regionalismo alcanzando ya el carácter de “universal”, como se le reconoció a lo largo de toda esa jornada.
No hubo exposición alguna durante el encuentro en Santo Domingo, ni espacio en el que los decorados no lo hicieran ver, en el cual no estuviera presente de una u otra forma, en el marco de las reflexiones sobre los distintos problemas y peligros que hoy por hoy ocupan a la comunidad de Movimientos Sociales organizados de nuestra América y el Caribe, el más sentido y vehemente reconocimiento al Comandante Chávez y a su lucha por la justicia y la igualdad social.
Al frente de las tribunas y de los escenarios, delante de las banderas flameantes de nuestras naciones, en cada video o presentación, estuvo siempre en lo más alto la imagen amorosa de un hombre que supo calar hasta lo más hondo del corazón del pueblo, que en cada caso le rindió el tributo del cariño y la lealtad más irrestricta, en demostración del vigor que la presencia del Comandante Eterno tiene cada vez más entre la gente.
Atrás quedaron los cuatro imbéciles de la oposición que en Santo Domingo pretendieron infiltrarse en el encuentro para intentar sabotearlo. Sus videítos de lastimosidad, tomados subrepticiamente por ellos creyendo que nadie los veía, quedarán cuando mucho para el sanitario.
Mientras los miserables que destruyen la felicidad de los pueblos para hacer cada vez más ricos a los oligarcas son desechados progresivamente por la historia, de donde siempre salen con el rabo entre las piernas y por la puerta del basurero, el gigante Hugo Chávez se eleva ya no solo en el recuerdo de quienes le profesan el amor imperecedero que por millones le han jurado hasta la eternidad, sino que crece día a día como referencia cuyo legado de honestidad, rectitud y nobleza, cimientan una visión humanista en la forma de concebir el Estado y la sociedad que progresivamente va adquiriendo una vigencia insoslayable en el quehacer político del mundo entero.
Chávez no es solo el recuerdo de un gran hombre que vino a redimir al pobre y se fue con su paso físico por la tierra de Bolívar.
Chávez es la presencia viva en expansión de un pensamiento emancipador que hoy los pueblos reconocen como “chavismo”, pero que en esencia no es sino la que fue su propuesta medular a lo largo de su vida política, como lo es el “socialismo bolivariano del siglo XXI”.
El mismo socialismo que los necios no comprendieron o se negaron a comprender, y que hoy los pueblos enarbolan como enarbolan con vigor y vehemencia la espada de Bolívar que Chávez les enseñó a enarbolar por todo el continente en contra de la tiranía y la perversión del neoliberalismo.
@SoyAranguibel        

PODER POPULAR Y AUTONOMÍA DE CLASE Rafael Pompilio Santeliz Cuando hablamos de autonomía de clases queremos decir, en primer luga...