sábado, 16 de abril de 2016

Paraíso infernal

No entiendo por qué el totalitarismo mediático execra los paraísos fiscales. Más bien debieran estar en la gloria por hacer lo que proclama el neoliberalismo, esa religión sin poesía: amar el lucro sobre todas las cosas. ¿Por qué entonces caes en el infierno cuando te pillan en su paraíso? Simple: porque el neoliberalismo es la glorificación del egoísmo, condenado desde la Biblia para acá. Ser rico es malo.
Cualquiera que tenga una empresa paradisíaca cae en bochorno universal. Entrar en un paraíso fiscal es entrar en un infierno planetario porque no tienes escondite en el mundo, doquiera que vayas llevas la vergüenza, te caen las Furias, diosas de la culpa que te persiguen hasta las cavernas más hondas. Te miramos feo sin importar méritos: Nobel de Literatura, películas aclamadas, mejores goles del mundo, triunfo político, pero estás en uno de esos edenes satánicos y te abate una peste moral que te descalifica para todo y para siempre.
El ICIJ, coalición de cagatintas promovida por el núcleo duro del capitalismo imperial, ha martirizado a sus sicarios más serviles: Cameron, Poroshenko, Vargas Llosa, Macri, Osborne. ¿Por qué? Por el delito más grave que existe: no ser estadounidense. No hay un solo gringo en la lista. El Imperio quiere caotizar el mundo. Desprestigia a esas empresas paradisíacas para sorber sus capitales y saciar su ansiedad financiera, cual agujero negro.
Intentaron embadurnar a Putin y a Chávez mediante implicaciones indirectas y forzadas. Ilustraron el escándolo con una foto de Putin, sin estar envuelto. Poco les duró la infamia.
Hay 11,5 millones de documentos. Como la computadora de Raúl Reyes, que tenía 300.000 fotografías. ¿De maticas? Son cifras exorbitantes que suenan a embuste. ¿Hay 11,5 millones de corruptelas? ¿Son corruptelas? Porque tener empresas paradisíacas no es ilegal. Solo es inmoral porque has evadido tus impuestos. Se ve feo.
Sacrifican a sus esbirros ideológicos. Sí, el marqués Vargas Llosa vilipendia disciplinado la Revolución Bolivariana, pero es solo un pomposo escribidor de novelitas. Así lo valora el capitalismo duro. Cualquier tinterillo de secano es menos costoso y más servil. El naufragio de Varguitas es percance menor. Así paga el Diablo. ¡Qué peligro, Ramos Allup!

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