martes, 19 de abril de 2016

A tres años de la posesión de Nicolás Maduro

Siempre recordamos la fecha del 19 de abril, y en especial la de este año, como la de los 206 años del primer grito de la independencia nacional. Pero, y desde hace tres años ya, debemos recordarla como la fecha en la que el primer Presidente de la República Bolivariana de Venezuela chavista, Nicolás Maduro, presto su juramento por el período 2013-2019.
Para empezar, y contra todo pronóstico, Nicolás Maduro cumple hoy tres (3) años al frente de los destinos del país, cuando muchos no le daban ni seis meses. Ya este solo hecho de por sí significa un logro verdaderamente significativo que debe ser resaltado por este articulista que escribe a través de estas líneas.
Nicolás Maduro en aquella oportunidad juró a nombre de la memoria heroica de nuestros pueblos indígenas, de Guaicaipuro, de nuestros libertadores y el más grande de ellos, Simón Bolívar, de Ezequiel Zamora y su ejército de desarrapados, a nombre de nuestros niños, de nuestras niñas, de los soldados de la Patria, de los obreros, de los campesinos, juró a nombre de la lealtad más absoluta al Comandante Hugo Chávez, que cumpliremos y haremos cumplir esta Constitución Bolivariana, con la mano dura de un pueblo dispuesto a ser libre.
Hoy se cumple la mitad del período constitucional para el que fue elegido Nicolás Maduro, en medio de la tragedia histórica que representa para Venezuela y la América Latina la pérdida física de Hugo Chávez, y creo que la recibimos en medio de contradicciones, de dificultades, de múltiples problemas en una ofensiva imperial, que no es sólo contra Venezuela sino en contra de los procesos progresistas y revolucionarios de nuestra Patria Grande, de nuestra América Latinocaribeña.
Pero si algo le debemos reconocer en este balance a Nicolás Maduro, al que no le ha tocado nada fácil, es que antes que nada y a pesar de sus errores y aciertos, se ha mantenido leal a lo que Hugo Chávez siempre le indicó, y en esto no puede haber mezquindades de ningún tipo.
Aún cuando debamos reconocer que la Revolución Bolivariana, como nunca antes en sus 17 años en el Gobierno, pende sobre ella la amenaza de perder el poder, no es menos cierto que Nicolás Maduro no ha tenido ni un solo día de respiro ni de poder llorar con calma al Comandante Inmortal. Desde el primer momento que le tocó asumir la tarea a la que lo formó Chávez, ha estado asediado, hostigado, y se le ha querido establecer un cerco y asfixia para acabar con el proyecto bolivariano, pero hasta ahora no han podido.
En estos años, nos ha tocado afrontar las principales amenazas del imperialismo yanqui en el marco de su ofensiva recolonizadora de lo que ellos consideran su patio trasero. Una de ellas, la infame Orden Ejecutiva de Obama, donde nos considera una "amenaza inusual y extraordinaria" a su seguridad. Además de ello, junto a Maduro, hemos frenado las pretensiones injerencistas de las oligarquías latinoamericanas y de otras latitudes…
Igualmente, Nicolás Maduro ha defendido grandes conquistas de la Revolución Bolivariana, como el desarrollo de las políticas sociales, a pesar de las durísimas condiciones económicas, y el despliegue del Poder Popular, elemento central de nuestra Revolución.
El gran desafío del momento es, sin duda, el tema económico, donde debemos fortalecernos y elevar la eficiencia. De hecho, superar la crisis económica es la principal tarea de nuestra revolución.
Pienso que aprovechándose del cumplimiento del mandato de Nicolás Maduro, el fascismo arreciará su ofensiva contra la Revolución Bolivariana. Esto, tratando de usar los propios mecanismos constitucionales para precipitar una crisis política en el país, y generar todas las condiciones para propiciar una intervención extranjera en nuestro país. Pero considero importante que nos sigamos organizando para el ejercicio del poder, consolidar la unidad de las fuerzas populares, que nos mantengamos firmes en el legado programático del Comandante Chávez, que no nos dejemos arrebatar la iniciativa política, y que se produzca una importante rectificación ideológica, política y económica.
Creo sí, que tal vez una de las cosas que a Maduro le ha faltado, y lo expresó con el mayor de los respetos a su investidura y con las consideraciones a su persona, como clamor de un pueblo, es hacer cumplir la Constitución Bolivariana y nuestras leyes con esa mano dura que prometió en su juramento. Necesario es hacer, cuando llega la mitad de su período constitucional al frente de los destinos del país, este ejercicio necesario de autocrítica.
Pero igual hay que recuperar la visión estratégica, un tanto pérdida puesto que lo urgente pareciera que está sustituyendo a lo importante. Del estudio, de que debemos ir a un proceso de reagrupamiento, reavivamiento y reorganización de las fuerzas revolucionarias, para poder radicalizar nuestra revolución, consolidar nuestro socialismo y poder sortear y derrotar las amenazas que se ciernen sobre nosotros en estos momentos. Así lo siento y así lo creo sin que me quepa la menor de las dudas.
Pienso que hay que hablarle claro al país, expresando la verdad sobre las dificultades que estamos afrontando, y promover las salidas y soluciones colectivas antes que las individuales, como siempre lo hizo Hugo Chávez. Creo que en buena medida, el mayor peso para superar este difícil trance que hoy nos agobia está en esta clave.
Creo que habrá que hacer un análisis crudo y descarnado, incluso poniendo porcentajes acerca de si el Plan de la Patria, propuesta de nuestro Comandante Chávez para este período, y que fue el programa presentado por Nicolás Maduro para esta gestión, se ha cumplido, donde hemos tenido aciertos y fortalezas, donde hay debilidades y amenazas, para poder realizar los correctivos y las acciones correspondientes.
Pero aún con todas y estas circunstancias que nos ha tocado afrontar, y que nos iba a tocar vivir, hubiese estado Chávez o no, como parte de los planes geopolíticos imperiales, hay muchas razones y elementos para seguir en rebelión, en resistencia y seguir triunfando de la mano de Nicolás Maduro y de la dirección colectiva civil y militar de la Revolución.
A pesar de las amenazas, de nuestras debilidades, de nuestras fallas y errores en la gestión. Pase lo que pase, siempre saldremos victoriosos y victoriosas.
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

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