martes, 19 de abril de 2016

“Los errores del PSUV comprometen la viabilidad del proceso revolucionario”

Gustavo Márquez Marín, ex ministro y ex embajador de Chávez

 
“Se debe conformar un movimiento crítico con capacidad para regenerar al chavismo y relanzar sobre nuevas bases el proyecto bolivariano”

“Hay que revisar los conceptos de las misiones y de los motores y rectificar la política económica”

“Con un desequilibrio cambiario como el que tenemos, no va a florecer ninguno de los motores

“Las áreas protegidas del Escudo Guayanés tienen que mantenerse vírgenes, aunque abajo haya todo el oro del mundo”


Gustavo Márquez Marín viene desmarcándose progresivamente de la dirección del Partido Socialista Unido de Venezuela y de políticas y ejecutorias del Gobierno que, a su juicio, comprometen severamente la viabilidad del proyecto iniciado por Hugo Chávez.

Lejos está, sin embargo, de abandonar su firme convicción chavista y mucho menos de pasarse a las filas de la Oposición, a la que señala de pretender conducir al país por el camino neoliberal. Afirma que la Oposición quiere gobernar desde la Asamblea Nacional mediante leyes, en algunos casos inconstitucionales, como la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional, que a su juicio en nada ayuda a la reconciliación, como tampoco la intención del Gobierno de rechazar todo lo que provenga del Parlamento.

-¿Rompió con Nicolás Maduro y el PSUV?
-En realidad no he roto totalmente con el PSUV, donde sigo nominalmente inscrito. Dentro del partido hay un debate político y yo tengo una posición muy crítica frente a la cúpula que lo está conduciendo, frente a un liderazgo político y un liderazgo de gobierno que no ha sabido darle repuesta a la crisis y no ha asumido una autocrítica profunda para rectificar los errores que se han cometido, comprometiendo la viabilidad del proceso revolucionario.

-¿Por qué Venezuela cayó y no ha podido salir de la presente crisis?
-Esta crisis es una más de un ciclo recurrente de la crisis del modelo rentístico petrodependiente, que sabemos que cuando caen los precios del petróleo entramos en crisis económica porque todo depende de los ingresos petroleros. Esta crisis en particular tiene su propia especificidad y sin duda hay que reconocer que se profundizó el modelo rentístico y que es necesario, definitivamente, relanzar la economía sobre nuevas bases, sobre un desarrollo endógeno sustentable.

-¿Qué debe profundizar y qué debe rectificar el Gobierno?
-Hay que profundizar los programas sociales, la inclusión social. Es necesario revisar el concepto mismo de las misiones como misiones asistencialistas para ir a una política social más activa que promueva la salida de la pobreza, pero a partir de la autogestión. Dicho de otra manera, que no se fundamenten sólo en el subsidio sino también en la generación de capacidades productivas de la sociedad. Creo que hay muchos vicios en esas misiones y creo necesario optimizar la aplicación de los recursos, pues alrededor de las misiones se han tejido también mecanismos de corrupción, por lo que es necesario relanzarlas, no para disminuirlas sino para hacerlas más efectivas. Hay que rectificar definitivamente la política económica. Es necesario buscar una estabilización de la economía, corregir los desequilibrios macroeconómicos y definitivamente reorientar al país hacia un modelo de desarrollo endógeno, que quiere decir que promueve realmente la soberanía y la seguridad alimentaria, pero que a la vez impulse una diversificación de la economía y del desarrollo del aparato productivo.

-¿Qué hace falta para que arranquen los catorce motores productivos anunciados por el Gobierno?
-Para empezar creo que el concepto de los motores habría que revisarlo. Tenemos que hablar más bien de una política socio-productiva que tiene distintos aspectos. Por ejemplo, lo primero que hay que considerar es el aspecto macroeconómico, porque mientras tengamos un desequilibrio cambiario como el que tenemos hoy, no va a florecer ninguno de los motores. En segundo lugar, es necesario desarrollar políticas sectoriales en los distintos sectores de la economía. Y eso debe traducirse en financiamiento, estímulos a la producción, una política tributaria y el desarrollo de la ciencia y la tecnología que tiene que atarse a ese proceso. Definir estrategias en determinadas áreas o sectores me parece bien, pero creo que la gran locomotora del desarrollo industrial venezolano tiene que ser PDVSA, pero PDVSA sigue siendo una empresa de enclave heredada de la IV República que no ha cambiado en lo sustancial. Es fundamentalmente una empresa importadora de tecnología, de insumos, cuando realmente desde PDVSA podría generarse toda una dinámica para estructurar cadenas productivas de proveedores nacionales, pequeñas y medianas empresas, en distintas áreas, en la metalurgia, en la informática, porque PDVSA es un gran consumidor de todos estos bienes, tanto aguas arriba como aguas abajo.

-¿Cuáles son sus objeciones al denominado Arco Minero?
-Ahí lo que está detrás es la entrega de concesiones en un territorio de 111 mil kilómetros cuadrados, el escudo guayanés que está conformado por un ecosistema muy frágil que es la fuente generadora de agua y de vida del país. Es además la que nutre al Orinoco y al Caroní, al eje Orinoco-Apure, y realmente la minería expansiva, la megaminería, que es lo que allí se plantea, es profundamente depredadora. No existe megaminería amigable ni sustentable. Esa es una falacia.

-¿Deben mantenerse virgen esos yacimientos?
-Las áreas protegidas tienen que mantenerse vírgenes, aunque haya todo el oro del mundo abajo, porque sencillamente la megaminería lo que va a generar es la destrucción de ese ecosistema que es el gran patrimonio natural, no sólo de nosotros sino de las futuras generaciones. Lo que debe hacerse es congelar absolutamente ese proyecto y abrir un debate nacional porque la decisión debe estar en manos del soberano. Al pueblo hay que consultarle si está o no de acuerdo con que se destruya el Escudo Guayanés, las fuentes de agua, que es lo que está en juego en el caso de la megaminería de 150 empresas extranjeras que además van a tomar posesión del territorio vulnerando nuestra soberanía, porque van a ser también empresas de enclave con sus ejércitos privados en un territorio que el Estado nunca ha podido controlar.

-¿Estamos amenazados de un estallido social? ¿Qué hacer para evitarlo?
-Están dadas las condiciones para que en algún momento se produzca, porque aquí se combina una mezcla explosiva, que es la caída abrupta del ingreso producto de la inflación galopante en la vía hacia la hiperinflación, la escasez el desabastecimiento, la inseguridad, el desempleo, que va siendo sustituido por la economía informal, y todo eso en un escenario de corrupción muy importante que no ha sido enfrentada con propiedad. Ahí hay un coctel explosivo que sin duda la única manera de evitarlo es con un programa realmente creíble para abordar la crisis y la búsqueda de un acuerdo nacional de los distintos factores para desarrollar una agenda de unidad nacional para atacar estos problemas.

-¿Qué debe hacer el chavismo no madurista para provocar un cambio de rumbo?
-Lo que corresponde es generar un protagonismo desde la calle, los movimiento sociales, las organizaciones de masas y políticas, la base del poder popular, para conformar un movimiento crítico que pueda tener la capacidad de regenerar al chavismo, reconociendo los errores del chavismo y del propio Chávez para que históricamente sea posible relanzar este proyecto bolivariano revolucionario sobre nuevas bases y, aprendiendo de los errores, plantearse de cara al futuro la continuidad del proceso.


Quién es quién

Gustavo Márquez Marín nació en Valencia el 20 de enero de 1947.

Se graduó de ingeniero en la Universidad de Carabobo en 1972.

A la vida política se inició en el Grupo de Acción Revolucionaria (GAR), partido formado por cuadros provenientes de la izquierda cristiana que luego se fusionó con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y este a su vez con el Movimiento al Socialismo. En la actualidad, es miembro del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Salió jubilado del Parlamento tras cuatro períodos como Diputado al antiguo Congreso de la República.

De la mano del presidente Hugo Chávez fue Ministro de Industria y Comercio, Ministro de Integración y Comercio Exterior, Embajador en Austria y los organismos de la ONU con sede en Viena y, finalmente, Embajador en Colombia.
 

Mario Villegas
@mario_villegas

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