sábado, 20 de mayo de 2017

La extraña levedad del Dr. Gabriel Hetland*

Federico Ruiz Tirado




Al catedrático Gabriel Hetland habría que aclararle cosas muy básicas de los primeros planos de nuestro paisaje nacional, o del abecedario de la historia política de una Venezuela (obviamente que para él no es tan exótica como para los reporteros de revistas que nacen y mueren en los aviones) que desde 1999, o diez años antes, en 1989, decidió sublevarse contra la fuerte turbación neoliberal que, al menos en nuestro país, al tiempo que tenía amigos complacientes que se consensuaban en torno a la  “próspera” idea del llamado “paquetazo” fondomonetarista que traía ese corrientazo y descartaban al Presidente de turno, Carlos Andrés Pérez, ya caduco y contra las cuerdas de la corrupción y que gobernaba para entonces,  después de haber sido catalogado como el “líder del Tercer Mundo” en el ejercicio de su primer reinado en 1973, el de la Venezuela Saudita, como la carta del imperio norteamericano para llevar a cabo el  macabro plan de re-neocolonización  de Venezuela bajo la batuta del FMI y el Banco Mundial, también se llevó la sorpresa de un pueblo, aunque abatido por la pobreza y la exclusión, la desesperanza y el engaño, dio rienda suelta a su musculatura de resistencia y lucha frente a los agentes económicos imperiales.
Que el catedrático Hetland se cerciore de eso, y del comportamiento de las élites que gobernaban a Venezuela para ese momento,  o lo recuerde, o si aún conserva algunos apuntes como investigador que es de la Universidad de Albany de EEUU, o si por casualidad conserva, por su condición de investigador de estos temas,  escritos del segmento de la memoria colectiva que jamás olvidará ese estropicio, ese vértigo nacional, entonces sería bien prolija su extensa nota (publicada de Rebelón) en caso de haber registrado la secuela letal que dejó en Venezuela, en las familias más empobrecidas y excluidas sobre todo de Caracas, la masacre ejercida por las fuerzas del orden de la llamada “democracia representativa” contra un pueblo humillado por una clase política que se adueñó y dilapidó una gigantesca riqueza proveniente de la renta petrolera. Masacre que nunca fue investigada por el Almagro de la época; es decir, Doctor Hetland, ese sistema de elección que usted privilegia al final de su reportaje y con ello se exhibe un tanto caviloso ante sus lectores al poner en duda el nuevo carácter protagónico y participativo de nuestro sistema político, de nuestra democracia, ideada por Hugo Chávez y plasmada letra por letra en la Constitución de 1999, previa una consulta nacional sin precedentes en la historia republicana venezolana. Constitución que usted debería estudiar como investigador que dice ser.
Obviamente el susodicho catedrático hace gala de un desconocimiento monumental de los orígenes de esta lucha de clases que se vive en nuestra patria. O también puede ser que sean sólo imprecisiones, saltos de garrocha de los tiempos históricos. Pero, en ambos casos, es una irresponsabilidad de su parte analizar de reojo la situación venezolana y una extraña ligereza de Rebelón publicar un libelo tan extenso como pajuato en un tiempo tan lleno de convulsiones, paréntesis abiertos y sin cerrar, crisis civilizatorias, profundas, telúricas que vive el planeta.
El catedrático Hetland debió primero leer. Buscar los metatextos, no confundir inflación con especulación, bucear en las aguas profundas y no quedarse flotando en la superficie como si la historia fuera una piscina de hotel de 5 estrellas. Sabes usted lo que es una guerra económica o una guerra no convencional?
 Veamos: para comenzar, la Asamblea Nacional nunca ha sido disuelta por órgano alguno del Poder Público, ésta es una afirmación totalmente irresponsable basada, o en la ingenuidad para dar crédito a fuentes sesgadas, como Clarín, la Nación o el Nacional, o, en la intención de hacer verdad una mentira repetida mil veces.
Retirarnos del Ministerio de colonias de Estados Unidos de Norteamérica  (OEA), fue una decisión largamente retardada en aras de manejar nuestras relaciones diplomáticas a la altura exigida por los pueblos dignos de Nuestramérica, pero la grosera actitud del servil lacayo imperialista Almagro, imposibilitó la permanencia de la República Bolivariana de Venezuela en un organismo fallido por injerencista, violador de toda norma legal internacional, belicista, e inútil para todo. Afirmar que “esto aumentará la condición paria” de nuestro gobierno, además de demostrar fehacientemente la estupidez de quien escribe, ratifica la mala intención con la cual escribe. Porque si nuestro retiro de la OEA “aumenta nuestra condición `paria`, en la mente del catedrático Hetland debe reposar la idea (qué bárbaro!) antes de parias éramos unos vandálicos que caminábamos descalzos a lo largo y ancho de la tribu.
El haber mandado al carajo a la OEA, lo único que ratifica es la condición soberana de la República Bolivariana de Venezuela, su gobierno, y su pueblo, cuya mayoría pacífica, demócrata y chavista, apoyó tal decisión en rechazo al extorsionista modus operandi de la Organización de Estados Americanos, porque a los venezolanos no nos da la gana ser una colonia norteamericana, tampoco a los cubanos. 
El caos y la violencia sembrada desde fuera, han estremecido al país muchas veces en estos últimos dieciocho años, pero en ningún momento han estado ni siquiera cerca de destruirlo; el doctor Hetland no se ha percatado de nuestra fortaleza para defender la Revolución chavista y bolivariana, tampoco se ha dado cuenta de que no somos mochos ni rengos. ¿Dónde estaba él cuándo el paro petrolero, residiría en alguna galaxia lejana? Este Gabriel cómo que es el Arcángel de la mediática occidental; así llama él a los mentirosos de micrófono transnarconacionales.
Según Hetland “La oposición ha demostrado su deseo de sacrificar las posibilidades de recuperación económica con el fin de lograr la meta de expulsar al presidente Nicolás Maduro de su cargo”, otro párrafo de relleno sanitario con piquetes, con sorna, con mirada torva a la decencia: quienes nos hemos sacrificado bajo la guerra económica que la oposición fascista junto a los empresarios parasitarios, usureros y rentistas, nos declaró una vez que Maduro asumió la Presidencia de la República, hemos sido los  millones de venezolanos que valientemente hemos peleado sin derramar una gota de sangre ajena, la oposición fascista está infructuosamente empeñada en sacrificarnos para que no logremos la recuperación económica no dependiente, soberana, antineoliberal que nos permita conquistar la mayor suma de seguridad social y estabilidad política para que esta Patria Libre sea una potencia antimperialista.
Para su información, señor Gabriel Hetland, Julio Borges no es presidente de la Asamblea Nacional; la Asamblea no ha elegido Presidente señor Gabriel Hetland, porque está en desacato contumaz, viola la Constitución, las leyes y se pasa el Estado de Derecho por los sobacos. También Julio Borges viola todo, está al margen de cualquier legalidad pues se mantiene  -en público, notorio, flagrante, y mediático-, delito de usurpación de funciones. La banca transnacional tendrá que demandarlo y requerirlo a la Interpol, mediante código rojo. Si eso es deriva autoritaria, entonces usted es, o se hace; mister Hetland
Lo menguante no es la solidaridad internacional porque el pueblo mexicano, argentino, brasileño, sirio, palestino, por nombrar sólo algunos de los pueblos del mundo, agredidos por USA, no sólo mantienen su solidaridad revolucionaria con la Venezuela de Bolívar y Chávez, sino que están dispuestos a la hora de la chiquitica a acompañarnos en cuerpo y alma, a expulsar al invasor imperial extranjero si acaso se atreve a hollar nuestro sagrado suelo, que además abunda en riquezas minerales, y en petróleo, por si no lo sabía usted, Doctor Gabriel.
En cuanto a sus dos narrativas, vamos a dejarlas como tales: narrativas para un guión tontico, soso, repetido, estrenado en Oriente y remasterizado para cualquier parte del mundo que El Pentágono codicie para ensayar sus juegos de guerra, sus epopeyas hollywoodenses, sus actores de carácter, sus Oscars y otras ociosidades de las cuales usted debe ser adicto para poder escribir, desde lejos, tanta bobería.
El Tribunal Supremo no está supeditado al gobierno, no repita lo que dice la derecha mundial: es uno de los cinco poderes públicos y está comprometido con la República, obedece a su legitimidad constitucional ¿o qué pretende usted, que le sirva a la oposición fascista, a los guionistas que usted tanto admira en su teoría de “las dos narrativas”. El gobierno no canceló ningún referendo porque los referendos no son cancelables por el gobierno, léase usted mismo en voz alta antes de publicar y se dará cuenta de la sarta de incongruencias que escribe, fíjese en el significado y el significante de las palabras, tome en cuenta el contexto desconocido para usted, pregunte, no crea que se las sabe todas no más porque se lo pasa viendo CNN.

Gabriel Hetland es profesor adjunto de estudios latinoamericanos en la Universidad de Albany. Su campo de investigación es la participación, la política y las protestas en América Latina y Estados Unidos. Venezuela atrapada en una espiral descendente.
Artículo publicado en Rebelión


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