jueves, 25 de mayo de 2017



EL TERRORISMO COMO ESTRATEGIA – MANUEL BRICEÑO MÉNDEZ


Cuando los odios se desatan
Amamos en defensa propia
Mario Benedetti
Frente a las revoluciones siempre ha habido conspiraciones, verdad de Perogrullo; es un principio elemental de la dialéctica, de la teoría de los contrarios, de la misma teoría de las contradicciones; es la historia de la humanidad toda. Se conspira para evitar el cambio profundo de las cosas, se conspira para restablecer el viejo orden; es el juego de intereses, son los intereses de grupos socialmente diferentes, es la lucha de clases… es el poder el que está en juego.                                                                                                                                                        
Esta verdad tan evidente marca las acciones y reacciones para épocas y momentos históricos, cada cual con sus escenarios y sus actores: la acción revolucionaria, innovadora y la reacción contraria al cambio, retardataria. Los instrumentos son muy diversos, como diversos son los medios que conducen a la toma del poder, y el ejercicio del poder tiene territorialidades que le son propias y que cambian de escala conforme lo exige el momento histórico, así los imperios por definición son expansionistas imponiendo la hegemonía de las élites, mientras que las naciones reivindican una identidad geográfica, cultural, histórica.
Así las cosas, se confrontan en el este siglo XXI el Capitalismo Financiero Globalizado que a sangre y fuego pretende mantener su hegemonía y un Nuevo Orden Internacional Multicéntrico basado en la complementariedad de los desarrollos nacionales bajo los principios de la soberanía, la equidad, la sustentabilidad y el ecosocialismo, tal como acontece en la República Bolivariana de Venezuela, es ese el quid de la guerra no declarada contra la Revolución. Es por eso que desde 1999 la contrarevolución se instala en nuestra Patria y activa mecanismos muy diversos para contrarrestar la imagen de que otro mundo es posible y que el Sur también existe.
Guerra es guerra y como tal habrá que asumir la circunstancia histórica que nos hace hoy testigos de excepción para testimoniar ante el mundo hasta donde llega el poder hegemónico del Imperio y hasta donde es capaz el fascismo mundial para oponerse a la hegemonía de los pueblos: aquí no hay puntos de encuentro ni conciliaciones posibles ¡No se negocia la dignidad de un pueblo! No hay vuelta atrás y esto también lo sabe el Imperio y sus más conspicuos voceros, el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.
No es gratuito entonces el asedio a que ha sido sometida la Revolución Bolivariana y Socialista desde sus inicios, ni tampoco la coyuntura actual donde se recurre al terrorismo más perverso para intimidar al ciudadano de a pié, al chavismo silvestre, y para provocar escenarios de enfrentamiento que pudieran llevar a acciones y reacciones de corte militar, con lo cual la intervención humanitaria multilateral estaría plenamente justificada.
Los hechos más recientes así lo demuestran: desde las protestas para calentar la calle, pasando por las guarimbas tipo año 2014, hasta las nada casuales o confusas muertes ocasionadas a chavistas y no chavistas con la mayor saña y el sadismo más perverso . El objetivo es claro: acabar con la Revolución; el mensaje es directo: a los chavistas los vamos a quemar vivos. Retrocedemos pues a los tiempos de las Cruzadas, los Templarios, la Inquisición, Hitler, el Plan Cóndor: el fascismo originario impuesto por el ejercicio del poder militar y el terror como estrategia fundamental del Capitalismo Financiero. Necesario es anarquizar y caotizar todos aquellos lugares que en otro momento se categorizaban como el Tercer Mundo, para construir el mundo selecto y privilegiado de los poderosos: Mad Max siglo XXI.
Por eso es imprescindible para el Imperio aislar la Revolución Bolivariana y acabar con ella; desde afuera, en la propia Paria Grande, ya se creó la Media Luna: Perú, Colombia, Brasil y Argentina; su punto estratégico de encuentro la frontera trifinia en la Amazonía.
Desde adentro, buscan crear no focos de violencia, sino territorios controlados militarmente por un ejército mercenario, que luego demandarán el reconocimiento internacional, lo que explica los viajes de la dirigencia opositora, por ejemplo Julio Borges, en una suerte de cancillería paralela que negocia y se entiende con el poder imperial.
El asunto es que ni el Capitalismo Financiero ni el Gobierno de los Estrados Unidos juegan solos; Rondón también juega y se arrecha, y es capaz liberar naciones como lo hizo hace un par de siglos; y hay Rondones por todas partes convocándose y convocando la defensa de la Revolución y se cumplirá la profecía de aquel Guerrillero Heroico: serán dos, tres, muchos Viet nam que marcharán gloriosos hacia su definitiva independencia.
¡La Patria sigue, Constituyente o nada … Hasta la victoria siempre!

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