domingo, 16 de abril de 2017

EL CARACAZO Y LA GUERRA ECONOMICA
¿DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA?

Roger Capella Mateo


 Se iniciaba 1989, recién había ganado las elecciones Carlos Andrés Pérez. La presión del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional e incluso de los fatuos dirigentes de Fedecamaras (que no comprendían que el neoliberalismo se trataba de imponer en el Estado), lo llevan (sin mucho esfuerzo) a aceptar sus lineamientos y, el 16 de febrero, un CAP robotizado, debilitado en su apoteósico liderazgo que forjó en la llamada Venezuela Saudita, pronuncia un discurso el 16 de Febrero de 1989 en el que anuncia un "paquete de medidas", que él mismo calificó de dolorosas pero necesarias.

Fondomonetarismo y despliegue mediático

Llorando y vistiendo al muerto, reza el decir popular. Diez días después, el lunes 26, el precio de la gasolina y como consecuencia el pasaje del transporte de los valles del Tuy, sufren un incremento que dio origen al inicio de las protestas populares en Caracas. Simultáneamente, se produce un severo desabastecimiento de los productos básicos de la dieta del venezolano. Anaqueles vacíos. Acaparamiento. Síntomas de malestar ineqívocos, el cual se expesa popular en un gigantesco movimiento espontaneo que toma las calles y comienzan los saqueos masivos, de las bodegas, de los negocios, donde los productos esperaban el aumento o liberación de precios. Los días 27 y 28 de ese mes conmueven a Venezuela y desde Caracas  comienza el despliegue mediático ante  la opinión mundial, mostrando  la forma brutal como "controlan" al pueblo movilizado. Miles de muertos en dos días. Imágenes espeluznantes se ven e historias de terror sacudieron nuestras conciencias. Es comienzo del fin de la llamada “democracia representativa” fundada de acuerdo al Pacto de Punto Fijo.

Llegó el Paquetazo

No sabíamos nada de la teoría del shok o capitalismo del desastre, que es como suele imponerse el neoliberalismo en el mundo (puede leerse en el libro de Naomi Klein, periodista Canadiense, nada Chavista, quien lo explica muy bien).
       
Después de la masacre de Caracas, bajo el clima de terror que se generó, CAP aplica el paquetazo, con una pequeña oposición parlamentaria y alguna discreta protesta popular.
         
Liberación de precios de los productos de consumo, de tarifas, privatizaciones, devaluación de la moneda,  quiebra de numerosas empresas de todo tamaño, que no pudieron modernizar sus obsoletas maquinarias y ser "productivas y competitivas", otras como Unilever, que huyó a Colombia donde podía pagar menos salarios y evitar sindicatos incomodos.

La pobreza y el desempleo crecieron, inflación, desnutrición. El pueblo pagó un alto precio social y económico. Por ende, político, si bien estas circunstancias actuaron como catalizadores de la insurgencia del recordado 4 de Febrero de 1992.

           
Quiero resaltar que los actores políticos responsables de esos terribles hechos que humillaron nuestra Patria, pagaron el costo de sus errores con comodidad, ya que todos deberían estar presos todavía, pero solo fueron desplazados políticamente.
         


 Ahora, le guerra no convencional

Pero las caras de los grupos o figuras económicas que fueron las que realmente se beneficiaron de ese infierno, nadie las visibilizó. Que curioso.
           
No quiero enumerar la secuencia de hechos que ha sufrido Venezuela y su gobierno Bolivariano en estos últimos 18 años. La guerra no convencional o de cuarta generación o golpes suaves, como quieran llamarle, han sido una condición que hemos debido remontar con no pocas dificultades.
           
Me quiero referir a lo que denominamos guerra económica, que la oposición de manera cínica califica de crisis económica, coincidiendo con una izquierda académica, pequeño burguesa, que Álvaro García Linera creo la califica como vanguardia espiritual de la izquierda abdicacionista, ignorando olímpicamente toda la monstruosa conspiración que el imperio norteamericano ejerce, entre muchas cosas, contra nuestra economía.

           
 El asedio que ha sufrido Venezuela hace unos 4 años, desabasteciendo los comercios de infinidad de productos, de manera ensayada y programada, acompañada de una campaña mediática de terror, no tiene antecedentes. Comenzaron por el papel tualé hasta llegar a todos los productos de la dieta y uso frecuente de los venezolanos, de sus productos higiénicos, materiales de construcción, los más variados repuestos, etc. Ensayaron muchas formas de producir escases o sensación de escases, como la eliminación de los envases pequeños y medianos, o peor, promover una distorsión de los canales de distribución. Así lograban que la supervisión de las plantas industriales resultara impecable, porque estaban produciendo, pero los camioneros que no son realmente empleados de las empresas, sino independientes les dieron "libertad de acción", con lo que aumentaban sus ganancias, corrompiéndose, y entregando cantidades menores a lo acostumbrado a los comercios en los productos regulados, generando otro nivel de corrupción que fue los bachaqueros, para revenderlo bien caro a la gente. Muchas han sido las situaciones difíciles que ha vivido el pueblo venezolano, el escenario de batalla es su cotidianidad. Incluso han desaparecido numerosos medicamentos.

Guarimba y narco terrorismo

Súmele a toda esta desgracia, la guarimba del 2014, con 43 muertos, más de 800 heridos y destrozos a bienes públicos y privados, cuantiosos. Y ahora, en estas últimas dos semanas la guarimba desarrollada por el narco terrorismo, y el monstruoso intervencionismo internacional, todo dirigido a propiciar una intervención internacional que destruya los logros que ha alcanzado el pueblo con la Revolución Chavista y se entierre la soberanía y nuestra Patria amada. 


Al igual que en el 89, hemos sufrido el embate de quienes promueven la guerra económica, monetaria, mediática. Al igual que nuestro pueblo el gobierno que dirige el camarada Nicolás Maduro, ha resistido y resiste. Es decir, son victorias populares y políticas de nuestro gobierno. Creo que puede reconocerse que se ha producido una liberación de precios. Vas a los mercados y encuentras todo o casi todo, pero a precios notablemente elevados. Comprendo la dificultad de este y cualquier gobierno en desarrollar una política de precios concertados y justos en plena guerra. Los precios de los productos continúa siendo una debilidad. Pero sin duda es un triunfo inconmensurable lograr la condición democrática, la libertad, garantizar todos los planes sociales, elevar la inversión social al 73% de nuestro presupuesto, y defender con la firmeza heredada de nuestros libertadores y nuestro comandante eterno, Hugo Chávez, la Soberanía y la Patria.
         Como en el 89, la cara de los que se han beneficiado de la liberación de precios y la guerra económica, está invisibilizada.


A diferencia del 89, Pueblo y Gobierno resisten heroicamente al embate del imperio gringo y del narcoterrorismo criollo.

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