sábado, 15 de abril de 2017


¿Qué busca esta oposición que llamamos a veces por comodidad de "derecha? 
La Derecha parlamentaria, la Derecha de la MUD, las guarimbas de Derecha, las reflexiones de Derecha de Alberto Barrera Tizka, del antiguo y egregio Teodoro Petkoof,  de Fausto Mazó, de Vargas Llosa; las invocaciones celestiales –y de derecha- de Monseñor Porras,  de Beatriz de Majo, de un alcalde apellidado Machín? Qué es ser de Derecha hoy día en una Venezuela en franca resistencia, que va a misa, que sortea guarimbas, que hace arepas de topocho, que ve TV gringa con tal de no ser castigada con ciertos programas dedicados al imperialismo y a la guerra asimétrica?
Debo reconocer que éste es un tema, cuyo posible y progresivo debate o abordaje tiene visos infinitos y a lo mejor hasta no deseables en la vorágine de las redes, ni en el Teresa Carreño, ni en la sobremesa de una familia de tradición marxista, cualquiera sea su pensamiento añadido, desde Lenin, Mao o hasta Rosa Luxemburgo.
Atormentado por el eco de una canción que odio, siempre la he odiado, de José Luis Perales, que suena y suena y suena, esa que reza y pregunta a alguien "a qué dedica el tiempo libre", de pronto me pregunté de dónde provino ese hallazgo de Hugo Chávez con la obra y la persona de István Mészáros y por qué, también, advirtió, lo recuerdo clarito, que era "una lectura difícil".
Fue un pensamiento que emergió de este negruzco cielo de Caracas a esta hora y del bombardeo de tiwters, alertas de bombas, mensajes y los consabidos tufillos de guerra asimétrica y la agudeza expresiva de propios y extraños.
Pensando en Chávez, recordé a Maneiro y a Ruiz Guevara, nuestro Padre. Maneiro me dijo una vez -y lo escribió en una especie de decálogo en una hermosa revista de La Causa R y a su estilo ("asumimos el marxismo"), que Marx había sido un hombre muy agudo porque el abordaje que hizo del mundo superó todas las filosofías anteriores y eso le brindó una categoría, o un instrumento de análisis que se llamó y se llama el materialismo dialéctico. También me dijo algo de Engels. Lo demás se sabe: con el MD se podía no sólo interpretar sino transformar el mundo. Cuando se refirió a Lenin (Maneiro era tan volao!) que me dijo: "Eso está más claro que el agua en El Estado y la Revolución, busca y lee a Lenin y verás"
Y mi Padre, un día, me dijo: dile a Hugo que no invente tanta vaina: que cierre los medios de comunicación y decrete la dictadura del proletariado".
Yo, de verdad, y después de que Chávez asumió el marxismo, no lo pongo en duda. No digo, por supuesto que tengamos que usar un babero o una escarapela que diga "mira, tú, yo soy marxista y qué!". Pero ahí están, así como está la historia escrita por Bolívar y Miranda, los episodios de las Repúblicas, las proclamas, las cartas de ese puñado de libertadores.
Mucho tiempo ha pasado desde entonces y la lucha de clases es la lucha de clases. Quizás hayan cambiado -seguro que sí- las modalidades de quienes se oponen a estas máximas.
Neoliberales, socialdemócratas, anarquistas anti reformistas, reformistas anti feministas. Feministas marxistas pero no cristianos porque Cristo era un macho de pelo en pecho. En fin.
Pero y la derecha? Quién está detrás, hoy día, de estos imbéciles tarifados (unos); detrás o delante de estos seres humanos descompuestos, que ostentan su pérdida del sentido de la vida (será ese el llamado Lumpen? y por unos cuántos bolívares adquieren el rol de Guarimberos, como si éstos fueran actores de la lucha de clases y motores de la contradicción principal (¿verdad, Manuel Silva). Son de derecha estos seres casi desechables que unos hijos de Papá y Mamá tarifan para hacerlos fuerza motriz de un método de lucha históricamente llamado "el foquismo" o "el terrorismo"?
Bueno, me extendí. Quiero resumir: ¿Existe la Derecha, en quién o en quienes se inspiran, en el Espíritu Santo, en Escrivá de Balaguer, en Mussolini, en Ramón Guillermo Aveledo, en la mamá de Leopoldo López o de María Corina Machado, en Franco, en Primo de Rivera, en Lorenzo y Pepita, en Almagro; cual libraco de los siglos de los siglos los guía, el Manual de Urbanismo de Carreño (perdón, Pedro, no es contigo), el de Francisco Canestri?
Comparto la idea, por último, de quienes piensan que el cordón umbilical de estos caballeros, tiene su punta amniótica en el ser antirrepublicano. Así pasó con Bolívar. Y con Chávez. No les gusta aquello que en España, muerto Franco, jocosamente se llamó "el destape", que, salvando ética y políticamente las distancias, no es lo que vive la Venezuela chavista: lo de aquí es inclusión social, nueva institucionalidad, nuevos actores: antiimperialismo, legitimación de la soberanía. Hay mucha ansia de libertad también en esta Venezuela de la sexodiversidad, de los escologistas auténticos, de los movimientos sociales.
Gracias a aquellos que leerán esta proclama y, también a José Luis Perales, que sigue sin cesar su cancioncita, por cierto la más aburrida canción del maravilloso destape español que, entre otras banderas, enarbolaba el amor libre, las masivas concentraciones antiterroristas, el cambio de sexo, el pato y la guacharaca.


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