jueves, 9 de marzo de 2017

CONOCIENDO EL PROYECTO DE CHAVEZ.
Parte del libro AZUL. El árbol de las Tres
Raíces
¿Cuál es la razón por la que estamos aquí y ahora anunciando y promoviendo cambios profundos al comenzar la última década de este siglo “perdido”?
Pudieran anunciarse infinidad de causas, pequeñas y grandes, pasadas y presentes, estructurales y coyunturales,
para exponer a los hombres de esta hora tal razón. Sin embargo, todas las que aquí pudieran señalarse serían tributarias de una misma corriente, cuyo cauce viene de muy lejos y cuyo lecho aparece y desaparece de mane-
ra intermitente en los recovecos y vueltas, casi siempre oscuros, de la historia patria. Existe entonces, compatriotas, una sola y poderosa razón: es el proyecto de Simón Rodríguez, e l Maestro; Simón Bolívar, el
Líder; y Esequiel Zamora, el general del Pueblo Soberano; referencia verdaderamente válida y pertinente con el carácter socio-histórico del ser venezolano, que clama nuevamente por el espacio para sembrarse en el alma nacional y conducir su marcha hacia la vigésimo primera centuria. El clamor se hace indetenible por los caminos de Venezuela. Se acerca, se hace torrente y se confunde en el estremecimiento del pueblo venezolano. este proyecto ha renacido de entre los escombros y se levanta ahora, a finales del siglo XX, apoyado en un modelo teórico-político que condensa los elementos conceptuales determinantes del pensamiento de aquellos tres preclaros venezolanos, el
cual se conocerá en adelante como Sistema EBR, el árbol de las Tres Raíces: la , de Ezequiel Zamora; la B, de Bolívar y la R, de Robinson. Tal proyecto, siempre derrotado hasta ahora, tiene un encuentro pendiente con la
victoria.
Nosotros, simplemente, vamos a provocar dicho encuentro inevitable.
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EL LIBRO AZUL
HUGO CHÁVEZ FRÍAS
el Sistema de gobierno. La democracia participativa y protagónica.
“La política se ocupa del interrogante clásico de Harold Lass well: ‘¿Quién obtiene qué, cuándo, cómo?’.
E l gobierno se ocupa del interrogante:
‘¿Quién controla qué, cuándo y cómo?”. (Karl Deutcsch) a la política corresponde la definición de metas y propósitos de la sociedad. al gobierno corresponde la formulación de políticas, es decir, la toma de decisiones que afectan a la sociedad. Por tanto, el sistema de gobierno debe contar con los mecanismos, los cauces, los organismos y los procedimientos para permitir a las mayorías nacionales ejercer control, participar y protagonizar el proceso de
toma de decisiones políticas. Y no solamente a las mayorías; sino, de la misma forma, a las minorías, lo cual precisamente constituye un rasgo inseparable de la sociedad democrática. el modelo de la sociedad original de la Venezuela del siglo XXI está concebido con el criterio de un sistema de gobierno que abra con amplitud ilimitada los espacios necesarios donde los pueblos, la masa popular, se desplieguen creativa y eficazmente, y obtengan el
control del poder para tomar las decisiones que afectan su vida diaria y su destino histórico.
Se trata, entonces, de un verdadero y auténtico sistema democrático, cuyas instituciones y procedimientos trasciendan con creces la minusvalía y el estado de sobrevivencia al que los gobiernos populistas llevaron la democracia en américa Latina. “Todo el Poder
para el pueblo” es una consigna perfectamente válida que debe orientar el proceso democratizador hacia la sociedad proyectada en el horizonte objetivo.
Desde esta perspectiva, la llamada “democracia representativa” no ha sido más que un artificio a través del cual se ha dominado a nuestros pueblos. Ya lo señalaba el Libertador: “Por el engaño se nos
ha dominado más que por la fuerza”. el Proyecto Nacional Simón Bolívar debe romper los límites de la
farsa representativa, para avanzar hacia la conquista de nuevos espacios participativos en una primera fase de su desarrollo.
Pero el objetivo estratégico bebe ser la democracia popular bolivariana como sistema de gobierno. Y más aún, como expresión de vida económica, social y cultural del modelo de sociedad original robinsoniano.
La Democracia Popular Bolivariana. Protagonismo y autogobierno.
Desde el punto de vista de las democracias formales, regidas por gobiernos populistas, la participación
ha sido ideologizada y utilizada por los sectores dominantes como señuelo, tras el cual pierden el
rumbo no pocos esfuerzos de intención transformadora, en efecto, los gobiernos y los partidos populistas predican la participación con el concepto de “propina”, de forma tal que la condenan a ser fin de sí misma, con límites tan estrechos y rígidos que impiden a la sociedad civil intervenir en la toma de decisiones de política, “quién obtiene qué, cuándo, cómo”. Como consecuencia de esto, los pueblos no pueden tomar parte en e1 diseño y/o selección de
planes y proyectos que jalonan su marcha histórica.
De esta manera, nuestros pueblos han sido condenados a “participar” en su propia destrucción, en el manejo de su miseria creciente, en el “control” de las hambrunas y las enfermedades que azotan casi 300 millones de latinoamericanos. Han participando cavando la tumba histórica en la cual pretenden los sectores dominantes en
terrar las esperanzas de la américa morena.
La democracia popular bolivariana rompe con este esquema de engaño y vasallaje, para llevar los límites de la acción hasta el nivel de protagonización en la toma de decisiones. el protagonismo, señala Víctor Martín,“ implica una libertad y una capacidad más fuerte y autónoma acerca de cambiar, incluso, las mismas reglas iniciales”.
es decir, el pueblo como depositario concreto de la soberanía debe mantener su fuerza potencial lista
para ser empleada en cualquier momento y en cualquier segmento del tejido político, para reparar daños a tiempo, para reforzar algún desajuste o para producir transformaciones que permitan el avance del cuerpo social en la dirección estratégica autoimpuesta. Para ello, el sistema político debe instrumentar los canales necesarios, tanto a nivel local como regional y nacional. Canales por los cuales corra el poder popular protagónico. en tal sentido, las comunidades, barrios, pueblos y ciudades deben contar con los mecanismos y el poder para regirse por un sistema de autogobierno que les permita decidir acerca de sus asuntos internos por sí mismos, a través de procesos y estructuras genera das en su propio seno. es decir, el pueblo debe contar con canales de información suficientes y órganos de decisión en el interior de su anatomía, que le permitan seleccionar sus metas u objetivos, corregir el rumbo hacia el los, cuando estuviese desviado y, finalmente, producir los cambios en su composición interna, a medida que éstos sean requeridos por los procesos históricos. La democracia popular bolivariana nacerá en las comunidades, y su savia benefactora se extenderá por todo el cuerpo social de la Nación, para nutrir con su vigor igualitario, libertario y solidario al estado federal zamorano. Y su follaje abarcará las estructuras del modelo de sociedad robinsoniano.
Será el nuevo tiempo venezolano, bajo el signo del árbol de las tres raíces. Ya se anuncia con fuerza en el horizonte del siglo XXI venezolano y latinoamericano

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