Perú
XIII CONGRESO DE LA CGTP. DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL DE LA FSM, GEORGE MAVRIKOS. LA ESTRATEGIA DE LA CLASE OBRERA
Se inició el 16 de noviembre el XIII Congreso de la CGTP de Perú, en Lima, dentro de un clima de entusiasmo. Asistieron más de 600 representantes nacionales y 35 invitados sindicalistas extranjeros de todo el mundo.
La apertura oficial del Congreso fue inaugurada por el Secretario de la FSM, George Mavrikos.
En el marco del Congreso tuvo lugar una conferencia internacional de la FSM– CGTP Perú en la que conferenciantes principales fueron el Secretario General de la FSM, George Mavrikos, el Secretario General de NEHAWU de Sudáfrica, Fikile Majola, y el Responsable del Departamento de Relaciones Internacionales de CTB de Brasil, Joao Batista Lemos.
El tema de la Conferencia fue: La crisis económica mundial, sus efectos para los trabajadores, la respuesta de los sindicatos de clase y el papel de la FSM.
En la oportunidad, Mavrikos pronunció un discurso donde puso de relieve los principios básicos de la central internacional que encabeza: una línea clasista, el internacionalismo proletario, el antiimperialismo, la unidad de clase y el objetivo de un mundo sin explotación del hombre por el hombre, por un mundo sin la barbarie capitalista.
Se refirió a las abismales diferencias en el planeta como consecuencia de la voracidad del capitalismo: “Por todas partes –dijo- vemos mercados abarrotados de alimentos e incalculable riqueza concentrada en los bolsillos de unos pocos, vemos como se destruyen fuerzas de producción y como se desprecia a la principal fuerza de producción, que es la clase trabajadora. Se produce un rápido crecimiento del desempleo, la caída del PIB y del comercio mundial y un claro empobrecimiento y miseria para los miles de millones de trabajadores en el planeta, tanto en países capitalistas desarrollados como todavía más en las llamadas economías en vías de desarrollo”.
Haciendo hincapié en la crisis actual del capitalismo, Mavrikos, apelando a datos oficiales de la Banca Europea a octubre de 2011, denunció la creciente desocupación en ese continente: España 22,6%, Grecia 17,6%, Letonia 16,1%, Irlanda 14,2%, Portugal 13%, Francia 9,9%, Italia 8,5%,y Reino Unido 8,1%, cifras en las cuales no se consideran desempleados aquellos que hayan trabajado aunque sea un solo día el mes anterior. Así que la realidad es mucho peor.
Tras explicar que “la crisis del sistema capitalista es profunda y de forma continua, se agudiza, crece y plantea serias rivalidades intercapitalistas”, Mavrikos dedicó gran parte de su intervención a la estrategia que debe asumir la clase trabajadora:
“El movimiento sindical clasista y el movimiento obrero en general –subrayó-, debemos levantar un frente ideológico de fuerte resistencia contra aquellas voces que tratan de confundir las mentes de los obreros acerca de cuales son las causas de la crisis económica y su posible solución. Queda claro que, las voces que intentan esconder la verdad y muestran las supuestas salidas indoloras de la crisis, formas que tratan de combinar los intereses capitalistas con los intereses de los trabajadores, no constituyen un fenómeno nuevo en la historia de movimiento obrero. Desde el mismo comienzo de este movimiento, desde los tiempos de las primeras crisis económicas del sistema capitalista, dichas voces supuestamente racionales aparecieron con el fin de exculpar al capitalismo de su responsabilidad por la crisis económica y para evitar que a la masa obrera comprendiera que la crisis sería su compañera de viaje y su tortura a menos que el capitalismo fuese derrotado y dejado atrás.
Queda demostrado una vez más, en ocasión de la posición adoptada por varias fuerzas respecto a la crisis económica capitalista, que la clase obrera de cada país no puede prosperar, ni puede desarrollar su propio curso independiente y autosuficiente para la satisfacción de sus propias necesidades, sin una lucha firme y sin la ruptura con las fuerzas del compromiso y la rendición dentro del movimiento sindical. No podemos engañarnos en cuanto a que los líderes de los sindicatos amarillos cambiarán su trayectoria, ni tampoco que serán influidos por la clase obrera para transitar en una dirección correcta. Tampoco se puede esperar que ellos lideren la lucha de clases. Es necesario que todos aquellos trabajadores honrados que todavía los siguen, se convenzan de lo dicho anteriormente con el fin de dar un paso hacia nosotros para luchar codo con codo con los sindicatos clasistas en un frente unido de la clase obrera; que se unan a la Federación Sindical Mundial que tiene sus brazos y sus puertas abiertos a todos y cada uno de los que quieran llevar adelante esta lucha; que se unan a nosotros en la acción, en nuestros objetivos y principios.
La crisis económica junto con los problemas agravados que le impone a las masas trabajadoras, constituye una gran oportunidad para que los obreros comprendan sus verdaderas fuerzas, organicen su propia lucha, planteen sus propias prioridades y sus propias necesidades, para labrar su propio camino hacia el desarrollo social y económico.
Es una oportunidad y una potencialidad seria para que los límites históricos del sistema capitalista sean concebidos, así como la anarquía de producción, la oposición entre la producción social y el consumo, que se agrava a la vez que el nivel de vida de la clase obrera empeora y su poder adquisitivo queda limitado.
Es una oportunidad para comprender la necesidad vital de socialización, la planificación central y el control social y laboral. La crisis es de verdad una oportunidad muy buena para la reorganización del movimiento obrero, para que de una forma decidida y militante promueva, reivindique e imponga las medidas y políticas que estarán contra la lógica administrativa y la aritmética de los dueños de los medios de producción sociales, en la lucha por alcanzar el poder de los obreros.
El movimiento obrero debe ser el primer combatiente para el derrocamiento y no un apagafuegos. La principal condición para ello es el cambio de la situación del movimiento obrero, la derrota de esas fuerzas políticas y sindicales del sindicalismo patronal, del reformismo y del oportunismo que hasta ahora nos han impedido luchar para afianzar la rentabilidad del capital y el reforzamiento del poder de las compañías. Condición previa para esto es que el pueblo tome conciencia, se de cuenta de su fuerza, porque el gran poder invencible es el pueblo que se pone metas y lucha para lograrlas”.
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