martes, 22 de noviembre de 2011


Sentir Bolivariano
Latinoamérica de pie
Por: Adán Chávez Frías 

“Soy lo que dejaron, /soy toda la sobra de lo que se robaron. /Un pueblo escondido en la cima, / mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima. /Soy una fábrica de humo, / mano de obra campesina para tu consumo / Frente de frío en el medio del verano, / el amor en los tiempos del cólera, mi hermano… /Soy lo que sostiene mi bandera, / la espina dorsal del planeta es mi cordillera. /Soy lo que me enseño mi padre, / el que no quiere a su patria no quiere a su madre. /Soy América latina, / un pueblo sin piernas pero que camina... /Tú no puedes comprar al viento. /Tú no puedes comprar al sol. /Tú no puedes comprar la lluvia. /Tú no puedes comprar el calor. /Tú no puedes comprar las nubes. /Tú no puedes comprar los colores. / Tú no puedes comprar mi alegría. /Tú no puedes comprar mis dolores”. 
Que hermosa manera de protestar contra el poder hegemónico del capitalismo mundial, del imperio del norte y sus aliados. Inspirado en la majestuosa actuación de nuestra orquesta sinfónica “Simón Bolívar”, al interpretar esa magnífica pieza musical de Calle 13, “Latinoamérica”; y con el pecho henchido de orgullo patrio, quisiera dedicar estas líneas a algunas reflexiones, que siempre son oportunas y pertinentes;  y quizás,  motivadoras para quien las lee y comparte conmigo el espíritu incansable de 200 años y más, de lucha por la independencia y la soberanía de nuestros pueblos de Latinoamérica y El Caribe. 
La letra de la citada canción, me hace recordar la carta que le envió el Cacique Seattle, en 1854, al Presidente de los EEUU, ante la oferta de comprarle una buena extensión de las tierras indígenas: “¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra?. Dicha idea nos es desconocida. Si no somos, dueños de la frescura del aire ni el fulgor de las aguas, ¿cómo podrán ustedes comprarlos? Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas. …Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia”. Sin duda, una muestra del pensamiento pre_ socialista de los habitantes originarios de estas tierras, contra el modelo capitalista que desde sus inicios implantó el gobierno Norteamericano. Y es la lucha que seguimos librando los pueblos de Latinoamérica y el Caribe, por nuestra Libertad y Soberanía.   
Pienso que, los diversos acontecimientos internacionales, protagonizados por los pueblos del mal llamado “primer mundo”, evidencian lo que responsablemente pudiéramos definir como “el principio del fin” de ese nefasto modelo capitalista mundial. Las voces de los oprimidos y de la indignación popular, se han hecho sentir en reclamo por un mundo más igualitario, más solidario, donde priven los derechos humanos, los derechos comunitarios; en definitiva, los derechos por una vida más justa, más consciente y más respetuosa de las especificidades de cada cultura, de cada raza, de cada historia patria. 
La Revolución Bolivariana, y esto debemos decirlo con humildad y conscientes del gran compromiso que eso significa, se ha convertido en el epicentro del nuevo despertar de las conciencias nuestroamericanas. Desde nuestra hermosa Venezuela se ha venido expandiendo, a lo largo de estos años de proyecto bolivariano, la necesidad de gritarle al resto del mundo que otro sistema o modo de vida es posible, y no solo posible… sino necesario.  
Considero que estos destacados avances que nos han permitido ser escuchados y analizados por otros países  del planeta, radican en el enriquecimiento de la conciencia revolucionaria y la formación ideológica de todos y todas, compatriotas. Pero una formación que va más allá de la defensa de los lineamientos de un Partido Político, sin dejar de ser esto sumamente importante; es la defensa de los valores supremos de la humanidad. Todos nosotros, revolucionarios y revolucionarias, debemos canalizar  nuestros mayores esfuerzos por ser verdaderos defensores de la justicia, de la igualdad social, de la garantía de cada individuo de tener un techo digno, educación y salud gratuita, empleo y alimentación. Pero también a mantenernos en permanente lucha solidaria por el desarrollo sustentable de nuestro pueblo y de nuestros pueblos hermanos. 
Pero de igual manera, debemos mantenernos en pié de lucha, porque el sistema capitalista se mantiene amenazante y resistente ante su eminente caída. La segunda carta de Chávez, dirigida a la reciente reunión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través  del tono enérgico y vibrante del canciller Nicolás Maduro fue lapidaria: “En lo inmediato existe una gravísima amenaza para la paz mundial: el desencadenamiento de un nuevo ciclo de guerras coloniales, que comenzó en Libia, con el siniestro objetivo de darle un segundo aire al sistema-mundo capitalista, hoy en crisis estructural, pero sin ponerle ninguna clase de límites a su voracidad consumista y destructiva.”
Y continúa el alerta del Comandante Presidente: “… la humanidad está al borde de una catástrofe inimaginable: el planeta marcha inexorablemente hacia el más devastador ecocidio; el calentamiento global lo anuncia, a través de sus pavorosas consecuencias… La crisis energética y la crisis alimentaria se agudizan, pero el capitalismo sigue traspasando impunemente todos los límites… El gran científico estadounidense Linus Pauling, galardonado en dos ocasiones con el Premio Nobel, nos sigue iluminando el camino: Creo que existe en el mundo un poder mayor que el poder negativo de la fuerza militar y de las bombas nucleares: el poder del bien, de la moralidad, del humanitarismo. Creo en el poder del espíritu humano. Movilicemos, entonces, todo el poder del espíritu humano: es tiempo ya...”.
El mensaje es claro y contundente: Latinoamérica está de pié y las masas populares de las grandes potencias capitalistas, representadas en los movimientos de “los indignados”, a pesar de las fuertes represiones por parte de sus gobiernos, están serpenteando las calles y avenidas de las grandes metrópolis, alzando sus voces al unísono de los gritos de nuestros pueblos. Seremos definitivamente libres, porque como lo sentenció José Martí: “Antes de cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la Patria, se unirá el mar del norte al mar del sur y nacerá una serpiente de un huevo de águila.” No olvidemos que somos dueños de nuestro propio destino; y que el camino hacia ese cambio profundo ya comenzamos a recorrerlo…!! 
Independencia y patria socialista!!
Viviremos y venceremos!!

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