martes, 27 de septiembre de 2011


ADIOS AL CAIMAN DE SANARE...
Las flores de Sanare emanan su olor… Todas se confabulan para rendirle un homenaje a quien por muchos años las piropeó y protegió con su palabra. José Humberto Castillo, mejor conocido por todos como el Caimán de Sanare, nos dice adiós.
En el jardín de Lara se siente la tristeza, por no escuchar como antes, al hombre de las palabras bonitas, de los cuentos encontrados, de las anécdotas insólitas, los chistes sin malicia, las mentiritas sin malicia y las canciones improvisadas.
El viejito barbudo de sombrero grande, bolso cruzado, alpargatas amarradas y camisas anchas, permaneció por más de un año en cama. Después de varias hospitalizaciones, el Caimán de Sanare se encontraba en el hospital Dr. José María Bengoa, cuando en la mañana de ayer sufrió un paro respiratorio. Su último aliento se lo dedicó a la ciudad que tanto amaba.
El dolor y las molestias lo persiguieron, hasta quebrantarle la salud por completo.
En una visita a este hombre de la palabra y las fábulas, manifestó su malestar, pero apartando ese padecimiento y haciendo un esfuerzo, sólo tomando agua, como el combustible que le permitía seguir, narró sus cuentos.
Aquí parte de las palabras que nos dejó de herencia, el Caimán de Sanare.
Entre niños y planetas
Es y siempre será patrimonio cultural viviente del estado Lara y de la humanidad. Respetado y querido. Al entrar a la casa de José Humberto Castillo, diversos niños lo rodeaban y aunque en ese momento lo veían  en su cama, y ahora en el planeta al cual pertenece, el Caimán será por siempre ejemplo de nuevas generaciones.
Algunos de los pequeños tenían en sus manos frutas, como regalo al Caimán de Sanare.
Una especie de intercambio se produce, los más pequeños le daban peras y manzanas y a cambio esperaban la palabra mágica del cuentero de Lara.
"Aquí están, a mi me vienen a visitar, me cantan, me cuentan los cuentos. Les digo que sean artistas, los veo y me acuerdo de los tiempos de antes... Cantaba las canciones de Jorge Negrete que me gustaban y a la gente también, las canté conforme", decía el Caimán, mientras observaba a los niños quienes estaban en su casa.
"Yo todavía le canto a los paisajes y espíritus … y ahora vienen los espíritus, no sé sabe cuando llegan, pero va a llegar esa gente".
- Ya no cuento los cuentos, ya perdí el juicio y la cordura. Les pido, a los que le gusta la cultura, que recojan los cuentos y que los compilen. Mire cómo está esto, el Caimán de Sanare muriéndose..., decía el cuentero.
Y repetía una y otra vez, como quien desea que conserven todo lo que en vida ha dado, "me alegraría mucho si recogen todo eso y le sacan más, porque a los cuentos se le sacan cuentos... Eso es una invitación que el Caimán de Sanare les hace".
Pedía agua era lo único que le daba fuerza, sus labios se secaban rápidamente. La vitalidad se iba poco a poco de su cuerpo, él lo sabía. Sin embargo, hacia su mejor esfuerzo, para que esas palabras fueran rescatadas y permanecieran en el tiempo.
"El Caimán no es de este mundo, es de otro planeta, del planeta Marcelino que queda más allá de los planetas esos desfragmentados, y del planeta Tierra, queda más pa' rriba. Es de color blanco mojoso negro... Ahí vive Marcelino con un planeta de gente y de espíritus, viven más de cien millones...
Conoció a mi mamá. No era hombre así como nosotros, era un espíritu angelical. Consiguió a la mujer quiboreña aquí. Se llamaba Juan Goyo y la mujer María Elena. Eso fue hacen muchos años, tengo 73, eso fue en el 37 que nací y después nacieron muchas más... mi hermana Arcadia, Bernabela, Bruna, Sabino y el Caimán", contaba y se le iluminaban los ojos, como quien encuentra en la palabra, el mejor antídoto a su dolor.
- ¿Y por qué lo apodaron Caimán?
- Me dicen Caimán por una papa que me comí de a kilo. La sancocharon, estaba muy caliente, no la escupí y me pusieron así. Me salieron lágrimas, como al animal, decía y finalmente se dibujaba en su rostro una sonrisa de picardía.
El Caimán de Sanare, ciertamente no es de este mundo. Es del universo, del cosmos todo, que conspiraba y se llenaba de brillo, cada vez que él contaba una historia.
Viajó a través de la imaginación. No le hizo falta pasaportes, visas, cédulas o dinero. Traspasó fronteras, con tan sólo cerrar los ojos y ver lo que a muchos no se les ha concedido, por no habitar ese niño, que sí vivió dentro del Caimán de Sanare, hasta su último día. 
En esa entrevista, encontró otro cuento en su saco llamado ilusión, "no hay como el planeta Ka, donde hay montañas, agua vivas, quebradas. En esos planetas no jayaron nada, no hay ríos ni oxigeno y no hay paz, por eso hay que cuidar el planeta tierra. Dios está mandando a que lo cuidemos... el sol tiene cuatro cuevas, cuatro nubes que hará él para tapar el planeta, las nubes se llaman continentes... Los anuncios que hay es la destrucción, tenemos que tapar esas nubes con oraciones", decía el sabio cuentacuentos.
Y con una sonrisa, la mirada puesta en cada uno de los niños quienes le acompañaban, como un tributo a todo lo que él ha hecho en Sanare, se despide pidiéndoles, "tienen todos estos recuerdos..., que no se les olvide el Caimán".
Un Quijote en Sanare
Con todo y su enfermedad, el ánimo de este cuentas cuentos jamás decayó. Continuó en pie de lucha, tratando de irradiar alegría.
"Ya se hablar un poquito de inglés. Lus mai, mies juef, vief, sap y domif, esos son los días de la semana, así habló en inglés. Enem, febra, april, may, septi y nonvi, son los meses", y se reía con sus ocurrencias.
"Estoy así porque no salgo a la plaza, ahí conversaba... decía mis mentiritas Dios saberá... puras mentiras que inventaba como las nubes que van a salir. Los cuatro continentes, cuatro nubes todas coloraás. Dios saberá chico, el hombre fue el que condenó esto, está acabando el mundo con tantos aviones y tantas vainas. Y Dios dijo hice un espíritu malo muy fiero, se va a acabar el mundo y es el hombre el que va a terminar con el mundo", expresó refiriéndose a la conservación del ambiente, que muchas veces el hombre no cumple.
- ¿Es usted un Quijote?
- Él está en un caballo, era muy embustero, él se sabe la historia, pero miente... Ustedes me jayan igual, lo único es que yo soy chivuo... A diancho, a guache cará. Mejor vamos a cantar, "pirulin, pirulin, quien se baila el pirulin no le ve la cara a Dios... a cantar el pirulin", seguía  contando y cantando, mientras se volvía a recostar en la cama que fue su refugio durante más de un año.
Cuando me despidan...
Un tributo al viejo cuentero se ha programado desde ayer. Lo estarán velando en Capilla Ardiente en la Casa de la Cultura José Nemesio Godoy y en la tarde enterrarán su cuerpo en el cementerio de Sanare.
Cuando me despida de este mundo, es el nombre de un cuento que escribió el Caimán de Sanare en el cual expresaba, "Después de la muerte uno vuelve a nacé en otra naciente, en espíritu. Cuando yo me despida de este mundo, les pido que me lleve con música, cuentos y alegría... El cuento es la vida mía; que vengan to´ los grupos... Que me despidan con la música del folklore de aquí, to´ clase de música... Que vallan los niños con flores y que me las tiren ahí onde me vaya a enterrá. Ese día puen recordá o echá mis cuentos, si se los saben de memoria... Si no hay gente, yo me pongo a llorá... la gente es el mejor homenaje...".
Este escrito fue como su testamento y por eso hoy distintas agrupaciones y organizaciones han previsto una programación, para rendirle un tributo al Caimán de Sanare.
Desde las 8:00 de la mañana, el Instituto Municipal de Cultura y Arte (IMCA) y el Gabinete del Ministerio de Cultura en Lara, han previsto salir a Sanare. Cuenteros, mimos, zanqueros, músicos, serán trasladados desde la capital musical. El punto de encuentro será el Cuartel Jacinto Lara, con un autobús designado para el traslado.
El alcalde Alfredo Orozco, del municipio Andrés Eloy Blanco ha declarado tres días de luto y duelo en Sanare. La máxima autoridad municipal, estará presente en el homenaje al Caimán de Sanare.

TOMADO DE EL IMPULSO
Adriana Ciccaglione
         

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