miércoles, 26 de diciembre de 2018

HASTA SIEMPRE, OSVALDO BAYER, “TUGURIO” DE LA DIGNIDAD

Federico Ruiz Tirado*

El tugurio”, lo llamaba el gran escritor Osvaldo Soriano . Quizás, no lo sabemos, se refería a uno de  sus refugios donde su tocayo, el filósofo, pacifista, anarquista y periodista Osvaldo Bayer, se aguerría contra la mala sombra del mundo y aceraba su dignidad para enfrentarla. Alguna vez escuché a Soriano decir en una extrevista que era parte esencial de su trinchera de combate contra las injusticias, su laboratorio de reflexión y escritura y pareceres bravíos contra la barbarie, que ultrajan y despojan. Lo llamaba así con la admiración que prodiga el cariño y la bondad, la admiración por su valentía y lucidez. Ese fue, el Viejo Bayer.
Bayer no sólo escribió el guion de la Patagonia rebelde, fue uno de sus actores reales en  contra del despojo territorial, el acoso ético de los pueblos originarios y los desposeídos, llevados a cabo por la clase terrateniente y fascista de una sociedad clasista, racista, fascista que ha ostentado tanta impunidad como ninguna en la historia de la Argentina.
La literatura argentina contiene otra obra fundamental  de Bayer que traza la historia de una lucha de clases cruenta y terrible, recurrente e impune: La biografía del anarquista Severino Di Gionaniel idealista de la violencia, obra que lo alzó en los hombros del pueblo combatiente argentino para siempre, de diversos intelectuales e individualidades  en el mundo y de grupos de luchas inquebrantables enfrentados a las dictaduras militares y a la crisis de la modernidad y del capitalismo que, en su estado de crisis y podredumbre, pareciera arrastrar al planeta.
Hoy, el Viejo Osvaldo, ha partido, nos ha dejado antes de finalizar este 24 de diciembre de un 2018 convulso y desordenado como un crucigrama suicida. Su legado, difícil de cuantificar en esta hoga cargada de dolor, será una obra a construir a pulso, sin que nada la tiña de mezquindad, para que el futuro que vayamos armando resplandezca como sus ojos y su sonrisa.
Un recuerdo personal que quiero contar y que inquietó sobremanera al Presidente Hugo Chávez, se refiere a la oportunidad -que precedió a la partida del Comandante-, en el 2012, cuando en Venezuela aterrizó el entonces Secretario de la OEA, José M. Insulza, a “mediar” en unas curiosas manifestaciones violentas –llamadas en Venezuela “guarimbas”,  que sirvieron de escena en la sede de la OEA en Caracas a un acto por lo demás gracioso: la costura de los  tejidos labiales de unos muchachos tarifados por la derecha criolla para hacer obstinadamente visible la puesta en escena de una inducida huelga de hambre para que, de ese modo, Insulza no albergara dudas de esa extravagante decisión, como si para una protesta no bastara con la voluntad de no ingerir alimento alguno, por voluntad y por principios “políticos”.
Fue también la época, en Chile, de la insurgencia de Camila Vallejo enfrentándose a los temibles Carabineros.
También, en Chile, cuando la clase política comandada por Piñera  cargó con más de 75 millones de dólares de la nación, mientras la población moría y de hambre y frío y los Mapuches comenzaron a ser cercados y masacrados, expulsados de sus tierras ancestrales.
Para entonces, en una breve conversación con el presidente Hugo Chávez, le dije: “Y por qué Insulza, si se anima, no se echa una pasadita y observa la gracia de los Martínez de la OZ, socios de Videla y unos cuantos y nos informa de lo que quieren hacer con Bayer y la película Awka Liwe hablada en mapuche?”  Parte de esta historia, la escribí en un libro de mi autoría de ese año, titulado,La patria está en otra parte, gente que no le gusta ver a nadie bien, dedicado a la exposición de los modales de la oposición venezolana, a la caracterización de sus principales protagonistas y a sus alianzas internacionales; libro editado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura de mi país.
El Comandante Chávez se quedó en silencio al escuchar mis palabras, pero poco después me pidió que le hablara del tema, y aunque lo hicimos fundamental –y brevemente sobre Osvaldo Bayer- nunca logramos hacerlo en profundidad porque  su muerte se interpuso.
Hasta siempre, Oswaldo: siempre te recordaremos. Con esta nota va mi más profunda tristeza por tu partida, Viejo.
 *Escritor. ExSecretario Político de la embajada de Venezuela en Argentina

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