sábado, 5 de enero de 2019

Análisis histórico de un desdichado “trino” del presidente Iván Duque Yldefonso Finol
En Cartagena, emocionado por la visita del exjefe de la CIA, hoy canciller, Mike Pompeo, el presidente de Colombia Iván Duque, escribió en sus redes sociales: “Hace 200 años el apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial, por lo que recibir hoy su visita nos llena de alegría y de honor, precisamente este año del Bicentenario, tan importante para nuestro país”.
El breve texto provocó una prolongada controversia en redes y medios digitales, con el autor como epicentro de críticas y burlas de una ciudadanía sorprendida más por los errores que por el enfoque subyacente en el mensaje.
Antes de pasar al análisis de la temática histórica, necesito hacer 2 aclaraciones: a) por un profundo respeto a todo cuanto implique nuestra gesta independentista, intentaré en todo momento alejarme de cualquier sarcasmo, aunque luzca tentador echar una chanza a semejante adversario; b) por las mismas razones éticas, tampoco entraré en calificar el nivel de los comentarios vistos en el ciberespacio.
Mi aporte en este debate se centrará en diseccionar el contenido del texto presidencial y ofrecer información documentada y verificada sobre la verdad histórica.
1) Primera afirmación: “este año del Bicentenario, tan importante para nuestro país”
Se conmemoran 200 años del glorioso 1819, aquél primer Gobierno Bolivariano de Venezuela con sede en Angostura, a orillas del Orinoco, desde el cual Simón Bolívar, visualizó, diseño, organizó y ejecutó con su directa dirección político-militar el paso de los Llanos, el salto de los Andes, las victorias de Pantano de Vargas y Boyacá, y la independencia de la Nueva Granada.
Ciertamente, es El Libertador, en su condición de Pdte de la República de Venezuela, quien fue con sus tropas y sus recursos a libertar aquella amplia franja de territorio q había sido reconquistada por la bota colonial. Este es el Bolívar q en 1815, luego de pacificar y liberar Bogotá, no fue apoyado por los generales de Cartagena para completar la misión libertadora. Es el Bolívar refugiado en el archipiélago caribeño, en el que sigue amasando con telúrica fuerza su máxima creación, su Colombia, y así lo anuncia con quenas y zampoñas en la Carta de Jamaica. Es el Simón Bolívar q recibe –dos veces- el apoyo incondicional del Gral (¿padre fundador?) Petion.
El 15 de febrero del inmortal 1819, El Libertador pronuncia su Discurso de Angostura en el acto de instalación del Congreso de la República de Venezuela, síntesis de su ideario político hasta el momento, donde manifiesta sus grandes preocupaciones sobre la necesidad de constituir instituciones para una nueva sociedad basada en la igualdad, la estabilidad y la felicidad social. Allí reafirma la estrategia emancipadora según la cual, mientras persista la presencia del ejército enemigo en el territorio, la prioridad fundamental es la victoria militar sobre el invasor.
No dudó en reiterar su convicción más anhelada, q la unión de Vzla y Nueva Granada -“el voto (o deseo) de los ciudadanos de ambos países”- dieran origen a un nuevo Estado llamado Colombia, q sería “la garantía de la libertad de la América del Sur”.
Y así quedó plasmado en la segunda Carta Magna de Venezuela, sancionada en diciembre de 1819. Tal es el parto de la Colombia original, la de Bolívar y su pueblo.
2) Segunda afirmación: “el apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial”
Esta afirmación pudiera adolecer de dos extremismos: exceso de ignorancia de la historia y/o exceso de (es difícil decirlo sin calificar) obsequiosidad pro estadounidense (¿o servilismo, pitiyanquismo, malinchismo, santanderismo?)
Hace 200 años el único Padre Fundador crucial para “nuestra independencia” fue Simón Bolívar, y en su nombre van implícitos los de Antonio Nariño y Rafael Urdaneta, Antonio José de Sucre y Camilo Torres, Lara y Zea, Silva y Girardot, Manuela Sáenz y Josefa Camejo, Ana María Campos y la señora que recibió al Libertador en Bogotá tras el triunfo de Boyacá: “¿Volviste? Bendito seas fantasma”; y miles anónimos q se sembraron en la inmensa trepidación de las luchas por un mundo mejor.
Los Pdtes y el pueblo deberíamos saber q la Independencia de Nuestra América se logró a pesar de EEUU. Thomas Jefferson señalaba por 1786: “Nuestra Confederación debe ser como el nido desde el cual toda América, así como la del Norte como la del Sur, habrá de ser poblada. Mas cuidémonos (…) de creer q interesa a este gran Continente expulsar a los españoles. Por el momento aquellos países se encuentran en las mejores manos, y sólo temo q éstas resulten demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta q nuestra población haya crecido lo suficiente para írselos arrebatando pedazo a pedazo”.
Ese es el mismo Thomas Jefferson, que en 1806 negó el apoyo al venezolano Francisco de Miranda, quien sirvió con las armas a la independencia de EEUU y es el autor de la original Colombeia como denominación genérica del continente una vez liberado del yugo colonial hispano.
Desde 1804, las fauces del “destino manifiesto” se asomaban en John Adams: “La gente de Kentucky está llena de ansias de empresa y aunque no es pobre, siente la misma avidez de saqueo que dominó a los romanos en sus mejores tiempos. México centellea ante nuestros ojos. Lo único que esperamos es ser dueños del mundo”.
Ya el 10 de diciembre de 1810, los EEUU esbozaron el cinismo como estrategia hacia las repúblicas nacientes en doloroso parto de guerra. En resolución conjunta del Congreso yanqui, queda demostrada su hipocresía utilitarista: “los revolucionarios de Hispanoamérica enfrentarían solos el poderío español y cuando hubieran alcanzado la independencia, si la alcanzaban, los EEUU concurrirían entonces a exigirles lo q debía corresponderles. Como pago, accederían al reconocimiento”.
Tempranamente, en junio de 1810, Juan Vicente Bolívar, hermano del Libertador, está en Baltimore al frente de una delegación especial q busca el reconocimiento de Vzla. Igual gestión fue a realizar por Cartagena, Manuel Palacio Fajardo; ambas fracasaron.
El 29 de octubre de 1812, James Monroe, siendo Canciller, sostuvo: “Los Estados Unidos se encuentran en paz con España y no pueden, con ocasión de la lucha q ésta mantiene con sus diferentes posesiones, dar ningún paso q comprometa su neutralidad”.
En 1813 Manuel García de Sena intentó lograr de las autoridades de Wash colaboración con Vzla y Nva Granada, con el argumento de tener “no sólo comunes principios ideológicos y sentimentales de filantropía, sino también el interés bien entendido”. La respuesta fue una bofetada con guante de nieve: “Estamos en paz con España”.
El 20 de agosto de 1815, Pedro Gual, en un intento más de diplomacia de altura, escribe a William Thornton: “nuestros intereses como americanos son los mismos. Vemos a este país como aun no corrompido por las intrigas de los Gabinetes europeos, los vemos como hermanos. Declarad al mundo que vosotros abiertamente protegéis nuestra independencia”. La actitud fue igual de sangre fría a la manifestada en 1813.
Bolívar escribía con ingenuo dolor en 1815 en la Carta de Jamaica: “¡Cuán frustradas esperanzas! No sólo los europeos, sino hasta nuestros hermanos del Norte se han mantenido inmóviles espectadores de esta contienda q por su esencia es la más justa, y por sus resultados la más bella e importante de cuantas se han suscitado en los siglos antiguos y modernos”.
Pero la dirigencia estadounidense está muy clara en sus intereses, q en casi nada coinciden con los Libertadores de Hispanoamérica. El 3 de marzo 1817, el presidente James Madison, consigue del Congreso la aprobación de una nueva ley de “neutralidad”, q vino a reforzar la más artera conspiración contra la “contienda más justa” q libraban las huestes bolivarianas. La máscara se develó cuando corsarios yanquis violaron flagrantemente la tal “neutralidad”, contrabandeando armas, muni-ciones y bastimentos para el ejército colonialista español; el gobierno estadounidense acudió presuroso y amenazante a protegerlos de las justificadas quejas patrióticas.
“El conflicto no presenta el aspecto de una rebelión o insurrección, sino más bien el de una guerra civil entre partidos o bandos cuyas fuerzas están equilibradas y q son mirados sin preferencia”, afirmaba el Mensaje al Congreso del 2-12-1817.
Pero la verdad histórica persigue a los farsantes: Cuando el gobierno republicano de Vzla dispuso –por decreto del 6 de enero de 1817, publicado incluso en los EEUU- el bloqueo de Guayana y Angostura, los buques mercantes norteamericanos hicieron caso omiso y burlaron sistemáticamente el bloqueo. En ese mismo año fueron capturadas por las fuerzas marítimas de Vzla las goletas norteamericanas Tigre y Libertad, cuando llevaban recursos bélicos a los realistas”.
Este hecho dio pie a un duelo epistolar de antología. El 20 de agosto de 1818, El Libertador Simón Bolívar escribe al agente gringo Bautista Irvine: “Si es libre el comercio de los neutros para suministrar a ambas partes los medios de hacer guerra, ¿por qué se prohíbe en el Norte? ¿Por qué a la prohibición se le añade la severidad de la pena, sin ejemplo en los anales de la república del Norte? ¿No es declararse contra los independientes negarles lo q el derecho de neutralidad les permite exigir? La prohibición no debe entenderse sino directamente contra nosotros q éramos los únicos q necesitábamos protección. Los españoles tenían todo cuanto necesitaban o podían proveerse en otras partes…Mr. Cobbett ha declarado en su semanario la parcialidad de los EEUU a favor de la España en nuestra contienda. Negar a una parte los elementos q no tiene y sin los cuales no puede sostener su pretensión cuando la contraria abunda en ellos, es lo mismo q condenarla a q se someta, y en nuestra guerra con España es destinarnos al suplicio, mandarnos a exterminar”.
Tal fue la conducta de EEUU con el Gobierno de Vzla, en momentos en q se preparaba para ir a libertar a nuestros hermanos de la Nueva Granada.
Bolívar, q es con la pluma tan certero como con la espada, y ante las groseras insistencias del norteño, descarga su viril patriotismo al agente Irvine: “protesto a usted q no permitiré q se ultraje ni desprecie el Gobierno y los derechos de Vzla. Defendiéndonos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto q queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Vzla combatir contra España q contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.
Como se puede constatar, si hubo un Padre Fundador crucial q defendió hasta lo indecible el honor y la libertad de nuestras naciones. Este Padre Libertador previó todos los detalles: desde los mil fusiles con q armó la vanguardia en el Casanare, hasta la carne con q se alimentaba la tropa; desde el diseño en secreto del plan “Boyacá”, hasta las instrucciones más minuciosas a sus subalternos. Así llegó, hace dos siglos, el Pdte de Vzla desde las postrimerías del Orinoco a las andinas ondulaciones de Cundinamarca a darle vida a su sueño. Así nació Colombia.
El suceso con las goletas Tigre y Libertad, dio luces a Bolívar sobre las verdaderas intenciones de EEUU. El 25 de mayo de 1820, escribe a José Tomás Revenga: “Jamás conducta ha sido más infame q la de los norteamericanos con nosotros: ya ven decidida la suerte de las cosas y con protestas y ofertas, quien sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses…no nos dejemos alucinar con apariencias vanas; sepamos bien lo q debemos hacer y lo q debemos parecer”.
Sobre su otra gran creación, el Congreso de Panamá, le advirtió a Santander el 21 de octubre 1825: “No creo q los americanos deban estar en el Congreso del Istmo. Jamás seré de opinión q los convidemos a nuestros arreglos americanos”. El vicepresidente burló esas instrucciones y se frustró aquel plan genial de equilibrio geopolítico y emancipación.
La parcialización antibolivariana de la elite de EEUU, seguía permitiendo aún en 1826, q los barcos norteamericanos introdujeran contrabando de armas para los realistas; y Bolívar se lo comunicó el 13 de junio de ese año a Santander: “yo recomiendo a usted que haga tener la mayor vigilancia sobre estos (norte) americanos que frecuentan las costas; son capaces de vender Colombia por un real”.
Pudiéramos afirmar que, antes que El Libertador vislumbrara esa amenaza para nuestros pueblos, ya las elites políticas de EEUU tenía claro q debía combatir -en las sombras- a Bolívar. Los gringos no descuidaron un minuto la gesta bolivariana, ni menos ahorraron artimañas entorpeciéndola para impedir su éxito total.
Es uno de los hallazgos más complicados de mi investigación sobre la Doctrina Bolivariana. Los EEUU convirtieron en política de Estado al más alto nivel, los planes encubiertos contra la gesta de Bolívar y sus camaradas. No en vano se involucraron los secretarios de Estado y los propios presidentes de aquel peligroso país, haciéndole seguimiento minucioso a nivel continental, para lo cual inauguraron su sistema de inteligencia integrado por ministros plenipotenciarios, cónsules y otros funcionarios, comerciantes, y los infiltrados q lograban captar entre criollos envidiosos y avaros.
Dos asuntos claves q confrontan la posición gringa al proyecto de Bolívar: la ambición expansionista de USA sobre territorios antes españoles, frente a la doctrina bolivariana de la independencia y unión; el otro, la abolición de la esclavitud, frente al interés gringo de mantenerla.
En términos coloquiales, podríamos afirmar q EEUU dedicó su “batería pesada” contra Bolívar; nombres como John Quincy Adams, Henry Clay, James Monroe, Willian Harrison, Joel Poinsett, Willian Tudor, entre otros, todos de la alcurnia de la nación norteña, aparecen involucrados en la trama dirigida a hacer fracasar el plan bolivariano, único q garantizaba la verdadera independencia y fortalecimiento de las nacientes repúblicas latinoamericanas.
Las causas de ese odio, se pueden leer en parte en la carta de 1827 del agente de EEUU en España, Alexander H. Everett: “Difícilmente podría ser la intención de EEUU alentar el establecimiento de un despotismo militar en Colombia y Perú, cuyo primer movimiento sería establecer un puesto de avanzada en la isla de Cuba. Si Bolívar realiza su proyecto, será casi completamente con la ayuda de las clases de color; las q naturalmente, bajo esas circunstancias, constituirían las dominantes del país. Un déspota militar de talento y experiencia al frente de un ejército de negros no es ciertamente la clase de vecinos q naturalmente quisiéramos tener”.
Otro de estos “diplomáticos” con funciones conspirativas, el coronel Willian Henry Harrison, representante en 1929 de los EEUU en Bogotá, fue tan injerencista en los asuntos internos de Colombia, con sus descaradas intrigas antibolivarianas, q hubo de ser declarado persona no grata; a su regreso a Wash, lo premiaron con ascenso a general, y luego fue electo presidente de los EEUU.
¿Cuáles serían esos servicios tan preciados que había prestado a los gestantes intereses imperialistas? Habría que ahondar en los preparativos de la “Noche Septembrina” y el “Crimen de Berruecos”.
Ese año 1829, en Guayaquil respondiendo cartas a sus subalternos y amigos, Bolívar, angustiado por la situación de ingobernabilidad q acecha las nacientes repúblicas, le dice a Patricio Campbell el 5 de agosto: “y qué no harán los Estados Unidos q parecen destinados por la providencia a plagar la América de miseria en nombre de la libertad…”. Predicción consumada que se ha pretendido borrar de los archivos.
“Durante algún tiempo han fermentado en la imaginación de muchos estadistas teóricos los propósitos flotantes e indigestos de esa Gran Confederación Americana”, decían en instrucciones que el 27 de mayo de 1823 impartieron a Richard C. Anderson, ministro de EEUU en Bogotá.
Recordemos q fue apenas el 8 de marzo de 1822, tras doce años de enviar agentes diplomáticos y tenaces esfuerzos, q los EU reconocieron la independencia de Colombia (la original); mientras q Texas fue reconocida al año, y Panamá a los 3 días.
Pero con nuestras repúblicas soberanas nacidas de la revolución q condujo El Libertador, todavía se dieron el tupé de expresar en carta de John Quincy Adams al ministro español ante el gobierno de EEUU: “Por el hecho del reconocimiento, no se ha de entender q hemos de impedir a España q haga cuanto esté de su parte por restablecer en las colonias el imperio de su autoridad”.
Espero q estos apuntes sean útiles al hermano pueblo colombiano, y que alguna mano amiga los acerque al Presidente Duque, que nunca está demás un esfuerzo adicional por rescatar la historia más admirable que se haya escrito en todos los tiempos.
Yldefonso Finol

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