jueves, 1 de noviembre de 2018

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Por Carlos M. Rodríguez C.

En estos días recordaba uno de los “Aló Presidente” en el cual, después que los asistentes corearon el “No volverán” el Cte. Chávez hizo una broma pesada, tal como el acostumbraba con su humor negro,  para mí  un comentario irónico diciendo: “Que van a volver, si todos están adentro”.

            Este comentario me parece muy a propósito con relación a lo que está pasando tanto en nuestro país como en toda Latinoamérica, en especial con los resultados electorales de Brasil, pero también con la situación de Chile, Argentina, Ecuador y otros similares.

            En el caso de Venezuela es necesario analizar los diferentes sentidos que se le pueden dar al comentario de Comandante Eterno, pues siendo el presidente del país no tuvo ningún empacho en referirse públicamente a la situación política su propio gobierno, sobre todo delante de funcionarios gubernamentales, quienes no acusaron el sentido de dicha sorna, o al  menos así lo demostraron.

            En primer lugar sería bueno preguntar ¿quiénes son los que “no volverán”? Me imagino que en aquellos momentos se refería a los de la IV República, a quienes formaron parte de los gobiernos anteriores a su gestión, a los que se instalaron desde el año 1958 hasta 1999, es decir, presidentes, funcionarios gubernamentales, empresarios que se lucraron con las gestiones del “puntofijismo”. Pero el caso es que el propio Presidente Chávez, con ese comentario, reconoce que éstos (los que gobernaron durante la IV) permanecen en el gobierno.

            Podríamos elucubrar que Chávez estaba consciente del tránsito que representaba su gobierno hacia una sociedad plenamente revolucionaria, pero declarar que estaban presente en su gestión es reconocer que muchos de los que lo acompañaron en ese momento forman parte de esa IV y que constituían un peligro potencial para lograr la transformación de la sociedad burguesa en sociedad socialista.

            Si esto es así, entonces Chávez, o no asumió el control de gobierno y no le dio  la dirección exacta de las transformaciones necesarias para transformar la sociedad capitalista venezolana, o Chávez  sabía que con ese equipo era imposible tal transformación, o era necesario hacer concesiones a la derecha para poder lograr sus objetivos, o quizás todas éstas  y más aún.

             Analizando el panorama desde el momento actual y asumiendo que el pasado nos ilustra para conocer el presente y tomar las previsiones para el futuro, podemos concluir que todas éstas premisas que presentamos en el párrafo anterior son acertadas.

            En primer lugar, era imposible reestructurar y cambiar la totalidad de los funcionarios que trabajaban en el gobierno habida cuenta que hay una ley que protege a los empleados públicos la cual fue promulgada durante los gobiernos de la IV, en el año 1975 durante el mandato de C.A.P específicamente. y que buscaba la estabilidad de los trabajadores públicos en sus puestos de trabajo  evitando despidos masivos a la hora que ganaran COPEY u otra organización política. Por otra parte, muchos de los empleados públicos apoyaron la propuesta electoral de Chávez y lo acompañaron tanto para su elección como para la propuesta constituyente del año 99 aunque posteriormente, por diversos motivos volvieran nuevamente a sus partidos originarios. Y en este sector de la población venezolana la mayoría de los trabajadores provenían de las organizaciones partidistas que habían gobernado a Venezuela desde el año 58 hasta el 98, año en que gana la elecciones. Muchos de esos empleados Chávez participan en  las acciones de sabotaje que se planificaron y ejecutaron desde el mismo momento que inicia su mandato, así como en el golpe de estado del 2002, el paro petrolero del 2003 y las guarimbas del año 2004.

            Segundo, Chávez necesitaba el apoyo de grupos  económicos que financiaran su propuesta electoral y en consecuencia recibió ayuda de parte de sectores de la oligarquía nacional que aspiraban el acceso a las divisas que el estado otorga para hacer sus transacciones económicas, importar, es decir, enchufarse en el gobierno para beneficiarse del rentismo petrolero lo cual hizo que muchos funcionarios del gobierno provinieran de esos grupos de poder.

            Tercero. El equipo político del cual se rodeó y posteriormente formó parte de su gabinete ministerial, ocupó cargos públicos en el alto gobierno o puestos de importancias en empresas públicas, en el sector público, el cual estuvo integrado, en una primera instancia, de personas que provenían de sectores de la derecha; otros eran altos oficiales de las fuerzas armadas que lo acompañaron en su movimiento dentro del ejército y en la campaña electoral que lo llevó a la presidencia sin tener ninguna formación política revolucionaria los cuales lo traicionaron cuando propuso transformaciones en la visión de la democracia representativa que dominaba el momento; otros de grupos de escaza formación política revolucionaria que inmediatamente se le voltearon; o por personas ineptas, corruptas, con una mentalidad de burócrata, es decir, “bate quebraos” tanto en política, administración  y gerencia algunos de los cuales andan tratando de “arroparse” con la “manta sagrada” de haber sido ministros del Comandante aunque sus ejecutorias dejen mucho que desear desde el punto de vista político y administrativo a pesar de haber permanecido por  mucho tiempo en cargos otorgados por el presidente, amén de los actos de corrupción en los cuales estuvieron incursos algunos de ellos y como evidencia de lo que aquí afirmo, el número de detenidos, solicitados, enjuiciados, investigados de ex ministros, ex viceministros,  ex directores del despacho, ex gobernadores, ex alcaldes, ex diputados, ex concejales, exjefes de seguridad, ex personal de confianza va en ascenso tal como lo reseña la prensa nacional diariamente. Pero la peor es que quienes asumen la defensa de dichos “bichitos” son aquellos que, ahora agrupados como “originarios”, “frentistas amplios”, “plataformeros”, “mareados” y otros “bichos de uña”, otrora “izquierdistas a todo dar” están aliados con los representantes de la derecha convicta y confesa (FEDECAMARAS, CTV, CEV, AS, COPEY, PJ, Vente Venezuela, etc.)  y que para “defender los derechos de los trabajadores”, a las “víctimas de la represión madurista”, a “los perseguidos por el  gobierno nacional”. ¡Qué talco…!

            Cuarto, en la actual administración, al igual que la anterior (aunque en aquella no con tantos casos) muchos de los empleados en cargos de confianza no hacían vida política en los partidos de gobierno, e incluso se comprobó  que en diversos procesos eleccionarios habían votado contra la propuesta chavista, cosa que se verificó revisando la lista de Luis Tascón.  En este caso no fue que no volvieron sino que nunca salieron. Y en la administración actual ni se diga, no es que solamente hay funcionarios de oposición que están ocupando cargos de relevancia en la administración pública, sino que han sido colocados en ellos teniendo plena conciencia que provienen de la derecha  (ya algunos han sido destituidos y detenidos por corruptos o cómplices en dicha corruptela como lógicamente tenía que ocurrir). El igual que lo han hecho muchos que, siendo militantes de los partidos del Polo Patriótico, han sido igualmente corruptos… la lista es larga y se extiende.  Y de los uniformados que han participado en los gobiernos en cuestión ni se diga.  ¡O sea!

            Podemos concluir que el Comandante Chávez tenía razón en aquel momento al decir lo que dijo, pero lo peor es que transcurridos ya casi 20 años de la caída simbólica de la IV República ésta se mantiene “vivita y coleando”, entendiendo que unos de los puntos vitales de la propuesta Socialista Bolivariana lo constituye la lucha contra la corrupción y el rentismo petrolero. Y cómo de la corrupción y el rentismo petrolero se benefician tanto las instituciones y los hombres  tienen una cultura social, económica y política emanada de las condiciones materiales, de la sociedad en que viven, entonces la IV República permanece anquilosada en las estructuras de la sociedad venezolana sin que se haya avanzado en el camino hacia el socialismo y la revolución cultural bolivariana.

            En consecuencia, a 19 años del Referéndum Aprobatorio de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y su aprobación electoral, tanto los principios fundamentales así como el articulado que rige la vida social, cultural, política y económica del país constituye letra muerta, teniendo sólo pertinencia aquellos que benefician a grupos, sectores, conciliábulos e individuos sin ningún tipo de reciprocidad entre los derechos y los deberes consagrados en la Carta Magna. Es decir, el espíritu del Puntofijismo merodea campante y triunfalmente en todos  los espacios de la vida pública de nuestra sociedad, es decir, la IV República nos dice irónicamente, tal como dijo César:: “veni, vidi, venci”, o coloquialmente. “No estaba muerta, estaba de parranda”

            Ahora bien, en los actuales momentos que la inflación asfixia a la población venezolana, el desabastecimiento hace estragos en la seguridad familiar, el bachaqueo deteriora la economía de los hogares de medios y bajos recursos, la falta de medicamentos agobia a los habitantes del país, en que  el gobierno anuncia acuerdos con los empresarios para garantizar productos básicos a precios accesibles los cuales todos los días son irrespetados por los empresarios y comerciantes, mientras escasea el efectivo, mientras continúa el contrabando de extracción de los productos de la dieta básica, del efectivo, de la gasolina, cabillas, cemento hacia Colombia,  mientras la corrupción campea a todos los niveles y sectores, en especial en las esferas del gobierno y en las áreas de alimentos, lubricantes, productos, semillas, mientras  el “bájate de la mula”, el “cuanto hay pá eso” dentro de las instituciones públicas (Bancos del estado, Ministerios, Institutos autónomos), mientras continúa el “matraqueo”, el gobierno intenta convencernos que la vaina va de regular para bien, de bien para mejor como si los venezolanos fuésemos ciegos, sordos y mudos,  lo que más bien pareciera una burla del equipo gubernamental (incluidos los líderes políticos) que  están seguros que el pueblo les cree.

            Mientras se violentan los derechos laborales de los trabajadores, se irrespetan las clausulas referidas a la seguridad social, a la seguridad económica de los hogares previstas en las actas convenio, en los acuerdos patrono-trabajadores, situación que coadyuva al fortalecimiento de las perversas instituciones sindicales, revivan las decadentes instancias reinvindicativistas, es decir, las caducas estructuras cuarta republicanas que vivieron y siguen viviendo de las costas sindicales a todos los  niveles, es decir, insuflándole oxígeno a los  despojos de las instituciones podridas  del capitalismo rentístico.

            Y dice el dicho. “Quien vea las bardas de su vecino ardiendo”, “ahí cerquita, detrás de aquella mata” rememorando a Don Rómulo Gallegos en su obra Doña Bárbara, detrás de la Piedra del Cocuy, de sopetón, triunfante, más agresiva que nunca, a vista de todos  regresó al gobierno en Brasil  la “derecha”, ahora en forma agresiva,  petulante, autoritaria, fascistoide. ¡Quien tenga ojos que vea!

            En diciembre se efectuará el proceso eleccionario para constituir los Consejos Municipales en todo el país. Los resultados de éste proceso nos indicarán la tendencia de los sectores que se presentan como electivos, más no de , las expectativas de la población.  Los niveles de participación podrán ser un indicador que mida las esperanzas del pueblo en torno al futuro del gobierno de Maduro.

            Se espera que la ANC presente la propuesta para someter a la aprobación vía elecciones de la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.  Hasta ahora no se conocen ni siquiera las propuestas presentadas por las comunidades, instituciones públicas, colectivos, organizaciones de base, partidos políticos.  Han sido mantenidas en secreto. Ojalá no se les  ocurra presentar un proyecto que legalice  las medidas que el gobierno ha tomado en contra de los beneficios de los trabajadores, del pueblo, de la soberanía nacional, es decir, una propuesta  de sociedad neoliberal, o propuestas similares a las medidas que el gobierno ha tomado para enfrentar la guerra económica y el deterioro de la economía del país y del pueblo porque hasta ahora ninguna ha dado ningún resultado, peor aún, cada día más se está asfixiando a las masas populares.

            Espero que no ocurra lo que la derecha nacional, los “críticos insurgentes”, los nuevos aliados de la derecha convicta, los neoderechistas renegados del proceso bolivariano anhelan, lo que esperan con impaciencia, es decir, la intervención militar  por parte de los EU y los gobiernos títeres, más ahora con el apoyo del fascismo brasileño.  Aunque las razones para intervenir les sobran y Colombia está impaciente por los efectos negativos que a su economía impactan sobre todo la posibilidad de cerrar el paso al contrabando de gasolina y lubricantes, alimentos, dinero en efectivo que hasta ahora han mantenido a su economía y el aumento del precio de la gasolina, y del aumento del precio del petróleo que afecta la economía norteamericana por lo que los EU necesitan de ponerle las manos al  venezolano.

            Esta posibilidad real presagia que muchos venezolanos, liderados por los tontos útiles que todos conocemos saldrán a las calles a gritar: “welcome gringos, we were waiting for you” haciendo fiestas y  regalándole claves blancos…

            Lo que no saben es que estos “libertadores” del yugo socialista les cambiarán claves por balas y bombas.

            La lucha sigue siendo larga. Nuestra organización es una necesidad  perentoria.

             Defendamos nuestros logros.

            carrodcas@gmail.com

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