viernes, 19 de enero de 2018

EL QUE VA A LA VILLA PIERDE SU SILLA – 

ROGER CAPELLA MATEO

A finales del año pasado fui a una consulta oftalmológica en Caracas. Llegue temprano para pasar rápido, pero ya el doctor tenía pacientes. Me senté, tome una revista, y una joven me preguntó la hora. Le respondo y sigo leyendo. Me pregunta de dónde vengo, entiendo que está ansiosa por su demorada consulta y me dispuse a conversar. Lo de siempre. En qué trabaja. No, no trabajo, estoy jubilado. Y Usted. Bueno yo trabajo en una empresa de alimentos. ¿Distribuidora? No, fabricamos y también se distribuye. ¿Que alimentos produce? Avena, trabajo con la empresa Avelina. ¿Avelina?, pregunté para cerciorarme. Si. Reafirmó.
Seguimos conversando y le comenté:… “sabe que esa avena me encanta, porque viene precocida y saborizada. Se ve mucho en los supermercados”.
Claro, me dijo, tenemos algunos años en el mercado, pero en estos meses nos ha ido muy bien. Y eso, pregunté con ingenuidad. Bueno es que la competencia, a la que estaba acostumbrada los venezolanos, los dueños están en esa onda de que el gobierno no les da los dólares para traer la materia prima, y como en la fábrica siempre tenemos, pues se saca y bastante. Además se han sacado con varios sabores, también la tradicional, la precocida, y ahora en barritas para los chamos y los deportistas. Y parece que ha gustado mucho”.
Bueno, según entiendo, lo que Usted me está explicando es que su empresa desarrolló una estrategia de mercado exitosa y aprovechó un “descuido” de la competencia y se metió en el mercado venezolano, le dije. Bueno, me dijo la joven, usted me lo está explicando con unos términos más técnicos, pero así es. No será usted economista? Me sonreí  y le dije que no, fui periodista, y ahora, solo hago comentarios.
La llamaron a consulta, y terminó la conversación. Y me quedé reflexionando sobre lo conversado. Pensé, cómo es que hay empresarios que se dejan arrastrar por la vorágine política y pueden sufrir las consecuencias de su miopía política. Y es que la política no es cosa de juegos. Ya lo decía en algún momento el sabio Albert Einstein:…prefiero dedicarme a las matemáticas y la física, porque la política es verdaderamente complicada.
Y eso le pasó a este conocido empresario que entre otras cosas empaca avena y que los venezolanos conocen y consumen hace décadas, y por estar en la mala onda de quejarse de que el gobierno nuestro no le da divisas para importar, se le coló por las talanqueras, la avena de la joven, la avelina.
Por eso dicen que él va a la Villa, pierde su silla.

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