jueves, 28 de febrero de 2013


Ludovico Silva y el periodismo

Amaury González Vilera
Ludovico Silva caricatura“Periodismo”, es el nombre de uno de los ensayos filosóficos que integra la segunda parte del libro Belleza y Revolución, del filósofo y escritor venezolano, Ludovico Silva, donde se plantea una pertinente crítica a lo que en ese entonces se entendía, y que hoy se sigue entendiendo, como periodismo de actualidad.
Ludovico inicia su reflexión, comentando que algunos amigos le reprocharon varias veces que sus ensayos no eran siempre estrictamente “periodísticos”, en el sentido de que no eran propiamente textos de “actualidad”. Luego de reconocer que, efectivamente, muchos de sus textos no eran periodísticos en ese sentido, el autor de El sexo de los ángeles estima conveniente que se pueda entender, tanto a la palabra actualidad como a la noción de periodismo, de una forma “menos superficial”.
Si bien la reflexión de Ludovico se enmarca en el ensayo literario propio del periodismo cultural, su crítica a la manera dominante de entender la “actualidad” bien podría aplicarse al resto de los géneros periodísticos, con énfasis en aquellos que podemos ubicar en la gran rama del periodismo de opinión, sin olvidar que, como lo recuerda Earle Herrera en La magia de la crónica, en todos los géneros y subgéneros del noble oficio hay “dosis de opinión”. Bien, en primer lugar, Ludovico distingue entre un sentido pasivo y un sentido activo de la actualidad.
Entonces, según lo generalmente aceptado, el sentido pasivo de actualidad es aquel que considera esta como “lo dado por el presente inmediato” o “lo puesto allí por la historia del momento”. De otro lado, está el sentido activo que postula Ludovico, según el cual “Lo actual no es solo lo que nos da el presente, sino también lo que nosotros le damos al presente”. Dicho de otro modo, “Hay cosas que la moda nos da, pero hay también cosas que nosotros podemos “poner” de moda. De tal manera, el autor destaca el valor de la nota periodística que logra descubrir la profunda actualidad de un “viejo tema”, dándole presencialidad en un determinado contexto.
¿Qué es lo actual sino lo que está o ponemos en acto, en actividad?
A partir de la crítica a lo que Ludovico llama el “periodismo pasivo”, que refiere al periodismo de actualidad que se sienta a esperar que sobrevengan los hechos y que por tanto solo nos habla de lo que el presente impone, el autor plantea un “periodismo activo”, el cual consiste en actualizar o dar vida a hechos, asuntos, situaciones, teorías, ideas, aparentemente muertos u olvidados. El autor de La plusvalía ideológica también llama a esta forma de asumir el oficio comunicacional “periodismo reflexivo”, el cual tiene como misión, sin negar el valor social del periodismo de actualidad ―hoy, objeto de duras y diversas críticas―, hablar de las cosas que no “están de moda”.
Hablar de lo importante en vez de lo coyuntural; discurrir por senderos atacados de maleza pero que pueden llevarnos a mejores destinos; ensayar palabras sobre lo que no se dice, serían otras tentativas definiciones de este tipo de periodismo. El tema es de una indudable actualidad, y ahí están los medios alternativos y comunitarios. El debate está abierto.

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