domingo, 23 de junio de 2019

Arantxa Tirado:

“Si Venezuela gana, 

la humanidad ganará”

Roberto Malaver


Politóloga. Doctora en Relaciones Internacionales y en Estudios Latinoamericanos. Orgullosa hija de la clase obrera, según dice en su twitter @aran_tirado. Ejerce el periodismo y defiende la Revolución Bolivariana. Es de Barcelona, España.

—¿Por qué defender la Revolución Bolivariana?

—Porque defender la Revolución Bolivariana es defender la experiencia revolucionaria más avanzada de América Latina y el Caribe, después de la Revolución Cubana. Los pueblos del mundo necesitamos referentes revolucionarios vivos, no solo experiencias pasadas que podemos leer en los libros de Historia. Ambos procesos son meritorios por lo que tienen de desafío a los intereses de EEUU en el continente y de intentos, más o menos exitosos, de construcción alternativa al orden neoliberal imperante. Esto nos da esperanzas e inspira a quienes creemos que el capitalismo es un sistema depredador, injusto y antihumanista, que debe ser superado. Por tanto, defender la legitimidad y la supervivencia de la Revolución Bolivariana frente a esta guerra que está padeciendo es, en última instancia, defendernos a nosotros mismos, a la posibilidad de poder nosotros también transformar nuestras sociedades en un futuro. Si Venezuela gana, la humanidad ganará también.

—Sus testimoniales acerca de lo que pasa en Venezuela, ¿por qué le han traído tantos problemas?

—Porque la oposición venezolana tiene un muy bajo nivel de tolerancia ante el pensamiento de otros, en especial, si ese pensamiento está alineado con el chavismo. Pero también si alguien, simplemente, no repite las mentiras que ellos han logrado instalar en exclusiva en el exterior sobre la realidad venezolana, gracias a la ayuda inestimable de los grandes conglomerados mediáticos internacionales que solo dan su versión de los hechos, se ponen muy nerviosos y reaccionan con agresividad. Este es un comportamiento característico de las élites latinoamericanas y mundiales, cada vez que los de abajo han cuestionado sus intereses de clase a lo largo de la historia. No me sorprende. En realidad, mis problemas han sido pocos para los que viven los chavistas cada día en Venezuela, país en el que, paradójicamente, los defensores de la “dictadura chavista” tienen que cuidarse de estos opositores desquiciados.

—Según Churchill: “La democracia es el menos malo de todos los sistemas”. ¿Todos los sistemas son malos?

—El problema es que Churchill hablaba de la democracia como un absoluto universal, pero en realidad se estaba refiriendo a la democracia liberal procedimental que rige en las sociedades capitalistas, que no es la única democracia existente, ni siquiera la mejor, bajo mi punto de vista. Creo que hay otros tipos de democracia donde se pone el acento en la igualdad de oportunidades con independencia de la clase social de origen, en la equidad económica, en el justo reparto de la riqueza social, en la participación política.

—¿Cómo defenderse en Twitter de tanto insulto?

—Yo creo que no hay que defenderse de los insultos y ataques en Twitter, hay cosas más importantes que hacer con el tiempo vital, como, por ejemplo, seguir subiendo información, datos y análisis que desmonten las mentiras de quienes utilizan las redes como parte de la guerra híbrida contra Venezuela. Eso es más importante y, como es lo que más les duele, es lo que hay que seguir haciendo. Entrar a debatir provocaciones, argumentos absurdos o mentiras, sería rebajarse demasiado y entrar al terreno que ellos quisieran, que es distraerte

—Ante la injusticia que hizo la justicia en Brasil con Lula, y ante las medidas coercitivas y el bloqueo económico contra Venezuela, ¿podemos decir que el Derecho Internacional está desapareciendo y se impone el de la fuerza?

—No está desapareciendo, se está ignorando, que es otra manera de desaparecerlo, claro. En realidad, el solo hecho de que existan estas prácticas que tuercen el derecho y la ley para cometer, paradójicamente, injusticias en nombre de la ley (algo típico del lawfare aplicado a Lula), nos da cuenta de que la legislación, bajo este sistema, responde a la defensa del orden económico, político y social de quienes están arriba de la pirámide social. EEUU ha dado ejemplos históricos, de cómo brincarse el propio orden internacional diseñado por ellos mismos, cuando han considerado que este no era funcional para sus intereses. Invadieron Irak, pasando por encima del Consejo de Seguridad de la ONU, por ejemplo. La Ley Helms-Burton es otro ejemplo de manual de irrespeto al Derecho Internacional, o el bloqueo a Cuba y ahora a Venezuela.
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