martes, 3 de agosto de 2010

3 de Agosto; DÍA DE LA BANDERA


“Venezolanos y venezolanas con un mayor nivel de conciencia, en conocimiento de sus referentes patrios y partícipes de sus procesos de cambio, celebran este 3 de agosto un inédito Día de la Bandera Nacional”.

La reflexión corresponde a la antropóloga del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) Yraís Angulo, quien exalta la fecha como un momento particular y diferenciado de otras efemérides “encapsuladas” por la historia y las academias, hoy tangibles y próximas al ciudadano.
“Nuestras fiestas nacionales, así como nuestros símbolos patrios, por muchos años se percibieron como elementos impuestos. Hoy destacan por su significación histórica, política e ideológica”, sostiene Angulo, quien se desempeña como jefa de la Unidad de Valoración y Promoción del IPC.
“Tenemos un Himno Nacional, canción patriótica con la que además arrullamos a nuestros niños, un Escudo con un caballo que cabalga de manera libertaria hacia la izquierda, como el pueblo, y una Bandera Nacional que hoy luce ocho estrellas equivalentes a nuestras ocho antiguas provincias, inclusive Guayana”, resume.
Los iconos patrios, de acuerdo con Angulo, dejaron de ser vacíos para llenarse de contenido y despertar la memoria histórica colectiva, proceso que ha sido impulsado con acciones concretas del Estado como la exhumación de los restos óseos del Libertador Simón Bolívar.
“En Venezuela la celebración del Bicentenario de la Independencia ha dotado a la simbología de significado y eso ha redundado en mayores niveles de conciencia en el ciudadano”, considera.
Hechos, como que los restos del Padre de la Patria de ahora en adelante vayan acompañados de una Bandera Nacional confeccionada por mujeres de todo el país, se inscriben en ese viraje hacia el nuevo arraigo de los venezolanos y su esquema de identidad cultural.
“Los pueblos necesitan referentes y en Venezuela los estamos recuperando con la participación protagónica de la gente”, precisa.
Angulo equipara la toma de conciencia de los pueblos a la capacidad efectiva de estos para dar respuesta ante intromisiones foráneas
“El dominio cultural e histórico del venezolano es su mejor arma para liberarse”, dice, y coincide con la periodista Asalia Venegas, quien habla de las naciones sin memoria y su vulnerabilidad ante la manipulación externa.
“Los imperios poderosos, como Estados Unidos, atacan mediante el descalabro de los nexos culturales, y los pueblos sin conciencia de sí mismos son fácilmente manipulables. La cohesión histórica que estamos experimentando en Venezuela no les es conveniente”, ilustra.

Venegas señala que la Bandera Nacional y los demás referentes venezolanos permanecieron por años ceñidos a una historiografía escrita por otros que fue transmitida de generación en generación a través de la rígida enseñanza escolar.
“Nuestra historia hay que reescribirla desde nuestra óptica. La memoria de Venezuela se revitaliza en los últimos 11 años y se vincula con la necesidad de tener referentes que trasciendan lo simbólico y activen la vigencia del pensamiento del Libertador”, advierte.
Venegas y Angulo coinciden en la singularidad de la celebración que, en tiempos de revolución, implica para los venezolanos el Día de la Bandera.

“La fiesta este año se da en medio de un país que construyen las manos de hombres y mujeres con elevados niveles de conciencia, las mismas manos que hoy recuperan y reescriben su historia. La fiesta nos llena de orgullo y, esta vez, es inédita”, precisó la antropóloga.

3 de Agosto, ocho estrellas
El Día de la Bandera se celebra el 3 de agosto en Venezuela. Así fue oficializado en el año 2006, en conmemoración del primer izamiento del Pabellón Nacional en suelo venezolano, específicamente en La Vela de Coro, por obra del Generalísimo Francisco de Miranda, tal día como éste en 1806.
En Consejo de Ministros del 21 de agosto de ese año se aprobó el cambio del Día de la Bandera, anteriormente conmemorado cada 12 de marzo en atención a la fecha en que por primera vez flameó la Bandera Nacional, pero en territorio haitiano.
Las siete estrellas del tricolor pasaron a ser ocho a partir del 9 de marzo de 2006, cuando un nuevo lucero se dispuso sobre la franja azul para simbolizar a la Provincia de Guayana. También se hizo en honor al decreto del Libertador Simón Bolívar, del 20 de noviembre de 1817, en el que ordenaba la inclusión de dicho símbolo.
Guayana, en el siglo XIX, sirvió de asiento a la República en el Congreso de Angostura, además de ser la única provincia que en aquel momento se declaró a favor del proyecto del Libertador. Fue el último territorio venezolano en ser liberado del dominio español.

Caracas, Cumaná, Barcelona, Barinas, Guayana, Margarita, Mérida y Trujillo son las ocho provincias que hoy representan las estrellas de la Bandera Nacional.