domingo, 6 de enero de 2019

CARTA A IVAN DUQUE... "a" EL HISTORIADOR

Abg. Iván Duque Márquez 
Presidente de la República de Colombia
Ver: Tratado de Alianza y Federación entre los Estados de Cundinamarca y Venezuela, 1811
Luis R Mendoza
Una manera más de abordar y comprender el lento y complejo proceso de gestación de las causas que llevaron a la disolución definitiva del dominio colonial del Reino de España sobre América, en las últimas tres décadas del siglo XVIII y las tres primeras décadas del siglo XIX, es la fuerte carga de desigualdades sociales existentes para entonces: esclavitud, explotación, opresión, resistencia; entre otros. Este marco histórico a lo interno de las colonias americanas, estimuló las insurrecciones y conspiraciones de blancos, mestizos, negros libres y esclavizados e indígenas. Estas expresiones sociales heterogéneas fueron acumulando experiencias y fuerza contestataria de acuerdo a sus propios intereses de clases; entre algunas demandas sentidas estaban la libertad individual, la igualdad social, la abolición de los impuestos, la abolición del tributo indígena, la distribución de las tierras a los indígenas, la libertad del comercio y sobre todo el derecho de crear nuevas formas de gobierno en las colonias americana. Este descontento y malestar general en ascenso que imperaba en América en el período precitado, fue madurando y constituyéndose en acumulado de circunstancias objetivas y subjetivas de luchas, que van creando las condiciones para el surgimiento de una fuerza opositora anticolonialista.


PENSAMIENTOS DE EL HISTORIADOR DE BOGOTA


El anterior cuadro de circunstancias internas de la masa continental americana; es oportuno señalar algunos hechos resaltantes de carácter ideo-políticos, en espacios nacionales e internacionales, que marcaron caminos de esperanza por un destino mejor para una sociedad sometida durante más de tres siglos, como la americana; que buscaba anhelante asumir el ejercicio de su soberanía, y que, aún, hoy sigue en lucha por defender, cuando no alcanza, ese ideal. Nos referimos a cuatro Revoluciones, a saber: La Revolución de Estados Unidos de Norteamérica, 4 de Julio de 1776; la Revolución de los Comuneros de El Socorro (Nueva Granada, hoy Colombia), 16 de marzo de 1781, la Revolución Francesa, 26 de Agosto de 1789; y la Revolución de Haití, 1 de Enero de 1804.
Cabe destacar también, que en Venezuela se dieron algunos movimientos similares por su carácter anti-imperial, como: El movimiento en la Sierra de Coro, en 1795 liderado por el afro descendiente José Leonardo Chirino; quienes enarbolaron las consignas de abolición de la esclavitud, la Independencia y el comercio libre; entre otros. Oportuno es este momento para reivindicar las luchas libertarias de los africanos traídos por la fuerza y sus descendientes. Otra gesta independentista lo constituyo los movimientos que lideraron los pardos y comerciantes, Manuel Gual y José María España, en La Guaira y Caracas en 1797. Este movimiento recogió las misma consignas que agitó José Leonardo Chirino; lo lamentable del caso es que fue develado dicho complot por algunos Mantuanos de Caracas ante las autoridades del Rey. Situación ésta entendida en las complejas luchas de clase y de poder; porque años después los delatores de ayer, en 1810 abrazaron la bandera republicana. Sin embargo, estos hechos históricos causaron efectos, receptividad e influencia en la sociedad latinoamericana; como un aprendizaje ideo-político que fue asumido por los nuevos movimientos insurgentes contra el dominio español en América a partir de 1810.
En cuanto a la desobediencia de las colonias americanas con la monarquía española está presente una coyuntura de carácter internacional, nos referimos a los sucesos políticos de la invasión francesa a España en 1808; coyuntura ésta que genero una crisis política y permitió quebrantar el poder monárquico español; además, tuvo sus repercusiones en América, donde es aprovechada; fundamentalmente, por los blancos criollos, que constituían el sector social económicamente fuerte de la época, los que les dio acceso a compartir en los primeros momentos de insurgencia, con los blancos peninsulares en posición de gobierno. Estos acontecimientos nutrieron el ambiente de crisis vivido por la sociedad colonial; siendo los casos de Colombia y Venezuela; una muestra de las colonias que se abocaron el derecho que tenían para organizar su propio gobierno mientras estuviese preso Fernando VII. Sin embargo, esta excusa simulada, tiempo después va cambiando en la medida que las fuerzas revolucionarias impusieron su concepción política e ideológica del momento histórico que estaban atravesando y de esta manera, las fuerzas conservadoras fueron derrotadas. Así se demuestra a través de las declaraciones y firmas de Actas de Independencia en ambas naciones, entre el 19 de abril de 1810 y el 5 julio de 1811.
En este contexto de vinculación binacional estratégica por la liberación de nuestros pueblos, conto con la idea visionaria de los ideólogos criollos venezolanos de la época:
“cuando la Junta Suprema de Gobierno de Caracas en 1810 nombra al Canónigo chileno Cortés de Madariaga en misión especial ante la Junta Suprema de Bogotá, a fin de afirmar relaciones políticas y diplomáticas y establecer nexos para la defensa mutua…Madariaga es cordialmente recibido en Bogotá por las autoridades independientes y se firma el Tratado de Alianza y Federación entre los Estados de Cundinamarca y Venezuela:
“Santafé, 28 de mayo de 1811
Firmantes: Por Cundinamarca, Jorge Tadeo Lozano
Por Venezuela, José Cortés de Madariaga
Habrá amistad, alianza y unión federativa entre los dos Estados, garantizándose mutuamente la integridad de los territorios de sus respectivos Departamentos, auxiliándose mutuamente en los casos de paz y guerra, como miembros de un mismo cuerpo político”.
Véase: José Nucete-Sardi, “La Campaña Admirable y sus proyecciones militares, política, económicas y sociales”, Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Nº 182, Caracas, abril-junio de 1963, p 222.
Estas diligencias diplomáticas tienen fines geográficos, económicos, sociales, políticos y militar, tanto en el ayer como en la actualidad (caso de Unasur). Este antecedente diplomático de 1810 contribuyo en alguna manera en la unión de la Nueva Granada y Venezuela, en coordinar esfuerzos para poder afrontar la guerra, en 1812 en territorio granadino y en 1813 en territorio venezolano. En este contexto, se inscribe la Campaña Libertadora de Venezuela, conocida como “Admirable”; por las heroicidades de sus combatientes, por las adversidades que tuvieron que asumir, en lo geográfico y climáticas del territorio transitado; entre otros. En este sentido, el 14 de mayo de 1813 salió de San José de Cúcuta, el binomio ejército de granadinos y venezolanos, comandado para aquel entonces por el brigadier Simón Bolívar, donde entró triunfalmente a Caracas el 6 de agosto de 1813. Cabe destacar, que dos de los integrantes de este ejército libertador de granadinos y venezolanos, lo conformo nuestros mártires próceres granadinos de la revolución venezolana de 1814, Capitán Antonio Ricaurte y el Oficial Atanasio Girardot.
Al concluir esta nota, nos permitimos expresar modestamente que el sacrificio y el legado histórico de nuestros mártires, no sean en vano; por el contrario, que la lucha es larga y nos llama a la unidad entre los pueblos hermanos de Colombia y Venezuela; de ser antiimperialista, de ser internacionalista por la liberación y no por la intervención de la soberanía de los pueblos, ser solidario en la búsqueda de un mundo mejor y más humanista. Ellos nos demostraron con su acción que si se puede reunir éstos valores.
Caracas, 06 de enero de 2019.

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