viernes, 22 de enero de 2010

23 DE ENERO DE 1958, CAE PEREZ JIMENEZ...


El General Marcos Pérez Jiménez se instaló en el poder mediante un régimen que emergió de una asonada militar contra el gobierno de Rómulo Gallegos.

Al derrotar a Gallegos el 24 de noviembre de 1948, se conformó una junta militar de gobierno presidida por Marcos Pérez Jiménez, Luís Felipe Llovera, Carlos Delgado Chalbaud y Germán Suárez, que tuvo su permanencia desde 1948 hasta 1952, año en el que Pérez Jiménez asumió el poder absoluto del Ejecutivo tras su proclama como presidente, luego de unas fraudulentas elecciones presidenciales en las que se desconoció el triunfo del partido Unión Republicana Democrática, URD, quien llevaba como candidato a Jovito Villalba.
En 1952, Pérez Jiménez consolidó su régimen, a través de la Seguridad Nacional, un cuerpo autónomo dirigido por Pedro Estrada, hombre de su entera confianza que se encargó de controlar y silenciar a los dirigentes de la oposición, a quienes encarceló y les propinó las más despiadadas torturas.
Un dictador
Las características del régimen de Pérez Jiménez fueron la falta de transparencia en los procesos de participación político electoral, la dependencia incondicional a los dictámenes del Pentágono y la Casa Blanca, las detenciones, desapariciones, torturas y hasta la muerte a los opositores al gobierno y la corrupción creciente en las élites gubernamentales.
También, el abuso de poder de los funcionarios que sostenían el régimen y las prácticas sistemáticas de infiltración policial en las organizaciones políticas.
En 1957, Pérez Jiménez se hizo reelegir como Presidente para el período 1958-1963, pero la descomposición interna de su régimen y el trabajo laborioso y clandestino de los partidos políticos, encabezados por el Partido Comunista de Venezuela, URD y Acción Democrática, hicieron que las bases que lo sustentaban en el poder se fueran tambaleando.
Comenzó entonces la publicación de diversos manifiestos en contra del gobierno, así como también pronunciamientos públicos de instituciones nacionales, periodistas, sectores empresariales, entre otros.
Al mismo tiempo, los líderes y dirigentes medios de los partidos políticos se movilizaban a través de la Junta Patriótica, organismo formado el año 56 con la misión de concertar acciones en favor de incentivar la lucha popular y la agitación política en contra del gobierno.
La rebelión
Un momento clave, que significó el inicio de la caída de la dictadura, fue el fallido golpe de estado del 1 de enero de 1958, encabezado por el coronel Hugo Trejo, junto a un grupo importante de oficiales, que evidenció el malestar dentro de la institución militar y la pérdida del control por parte de Pérez Jiménez, del poder de las armas.
Este acontecimiento obligó al dictador a efectuar cambios dentro de su equipo de gobierno, donde dos figuras emblematicas de su dictadura, como el ministro del Interior, Laureano Vallenilla Lanz y el director de la Seguridad Nacional, Pedro Estrada, fueron removidos de sus cargos y ambos abandonaron el país, lo cual fue traducido por los movimientos políticos, como una muestra de la debilidad del régimen.
El hecho cumbre de estas acciones lo constituyó la realización de una huelga general, el 21 de enero de 1958, en la que convergieron los partidos, la Junta Patriótica, los estudiantes y sectores empresariales y culturales junto con las masas populares.
De la unión a la traición
En la madrugada del 23 de enero, Pérez Jiménez viéndose derrotado dejó el Palacio de Miraflores rumbo al aeropuerto La Carlota, situado en plena ciudad de Caracas, y tomó un avión, conocido como “La vaca sagrada” que lo condujo a República Dominicana.
Al conocerse la noticia del derrocamiento, el pueblo se lanzó a la calle, saqueó casas de adeptos al régimen y atacó la sede de la Seguridad Nacional, ubicada en la plaza Morelos e incluso funcionarios de estos grupos represores fueron linchados.
Miraflores, sede del poder nacional, se convirtió en pocas horas en el sitio de reunión de los sublevados y de innumerables dirigentes políticos y personalidades, entre quienes destacaba Fabricio Ojeda, periodista y líder del PCV, que presidió una primera junta que se instaló, aunque luego de varias discusiones y por diversas circunstancias, procedieron a nombrar una nueva Junta de Gobierno provisional para reemplazar al régimen derrocado. La junta de gobierno estuvo presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal y los coroneles Carlos Luis Araque, Pedro Quevedo, Roberto Casanova y Abel Romero.
Ese mismo año nació el pacto de Punto Fijo, suscrito en la quinta del mismo nombre, perteneciente a Rafael Caldera (COPEI), Jovito Villalba (URD) y Rómulo Betancourt (AD), dejando a un lado al PCV y otras agrupaciones. La firma de ese acuerdo, que establecía “la alternatividad del poder” representó el inicio de la democracia representativa, donde sólo AD y COPEI gobernaron al país por más de 40 años, tiempo durante el cual lo hundieron en la más lamentable miseria, e iniciaron un periodo de persecución a la disidencia, reflejada en la izquierda, que posteriormente desembocaría en la lucha guerrillera.
El General Marcos Pérez Jiménez murió de un infarto en Madrid el 20 de septiembre de 2001 a los 87 años de edad.