viernes, 14 de octubre de 2016




La lucha y resistencia mapuche muestra el rostro de clase del viejo Estado  (Diario El Pueblo, nr.51, septiembre de 2016)

La lucha mapuche, por tener como demanda fundamental la conquista de la tierra, logra develar de mejor forma el verdadero carácter de clase del Estado. Carácter que, lejos de representar el “bien común”, representa los intereses de una mínima parte de la población.
El Estado es el instrumento de poder para la dominación de clases, el gobierno es la administración del Estado.

Desde su origen, el Estado de Chile ha representado los intereses de clase de latifundistas, luego del imperialismo (capitales monopólicos extranjeros) y de la gran burguesía. En cuanto a su forma de gobierno, a veces muestra una careta demoliberal, que en lo fundamental implican elecciones y parlamento. Otras veces, una cara fascista que principalmente es la corporativización (control) de las organizaciones de masas, mayor centralización del poder y eliminación de las instituciones de representación demo-liberal. Es decir, la forma de gobierno puede cambiar manteniendo intacto el tipo de Estado.

Un ejemplo de lo anterior es el cambio del gobierno de Pinochet y la junta militar fascista al gobierno de Aylwin y la Concertación, hoy Nueva Mayoría. Pinochet lideró un gobierno que corporativizó las organizaciones del pueblo, aplastó la organización sindical y poblacional, generó las condiciones para implementar un programa de gobierno que atentaba contra cada derecho del pueblo y reprimió duramente a quien se le opusiera.

Con la Concertación se rehabilitaron las instituciones burguesas de representación, tales como el parlamento y la elección de cargos que antes eran designados, como por ejemplo los alcaldes. Pero eso no alteró el carácter de clase del Estado, pues se siguieron aplicando las mismas políticas antipopulares disfrazadas de democracia. La Concertación, tal como la junta militar fascista, continuó al servicio de latifundistas, imperialistas y la gran burguesía.

Hoy la Nueva Mayoría, hija bastarda de la Concertación de la que nadie quiere hacerse cargo, demuestra que en la Moneda siguen mandando las mismas clases sociales explotadoras. Veamos algunos ejemplos.

La Mesa de Diálogo en territorio mapuche busca legitimar la represión

El 7 de julio se realizó una reunión en que se daba inició a la Comisión Asesora Presidencial para La Araucanía, más conocida como la “Mesa de Diálogo”. El llamado “Comité Político” se apersonó en la ocasión, representado por los ministros Marcelo Díaz (PS) de la SEGEGOB, Nicolás Eyzaguirre (PPD) de la SEGPRES, Mario Fernández (DC) de Interior y Rodrigo Valdés (PPD) de Hacienda (PPD) y pusieron la pauta de lo que ha sido la mesa. También se nombró al obispo de Temuco, Héctor Vargas, quien oficia como “facilitador” de la mesa, aparentando un velo de imparcialidad y que la acción del gobierno tiene buenas intenciones para el pueblo mapuche.

En muchas ocasiones se han levantado mesas de diálogo con el objetivo político de frenar la lucha mapuche, legitimando la represión estatal y desviando la lucha hacia demandas burocráticas, para que no se toque ni un pelo de los intereses monopólicos.

Algunos asistentes de la mesa, plantearon la idea del reconocimiento constitucional de un Estado “plurinacional”, con representatividad parlamentaria y con medidas que fomenten la comercialización de productos originarios de la zona.

Otros están a la expectativa del pedazo de la torta Estatal que puedan obtener por la vía burocrática, tales como las organizaciones agrupadas en una supuesta mesa paralela, llamada Trawun, la cual es liderada por el alcalde Juan Carlos Reinao (ex CAM). Reinao declaró: “nosotros hemos analizado las distintas instancias de diá- logo, siempre hemos estado disponibles para el diálogo [...] hoy seguimos con la misma situación, estamos disponibles para el diálogo, pero si creo que este tema del conflicto mapuche, que tiene un contexto histórico, no estamos disponibles para improvisar” o sea no la rechazan si se hacen algunos arreglos.

Mapuches secuestrados

Voceros mapuche han calificado de “secuestrados” a los 11 detenidos por el caso denominado Luschinger Mackay. Y ¡claro!, pues el carácter del juicio quedó aún más en evidencia con la caída de las pruebas de la fiscalía contra los comuneros, cuyo fiscal Chiffelle no tuvo más que reconocer que no tiene las supuestas grabaciones de conversaciones de los imputados el día del incendio. A esto se suma el hostigamiento a la abogada de la Defensoría Penal, Manuela Royo, la que denunció la ausencia de imparcialidad por parte del fiscal acusador -Alberto Chiffelle-, acusándolo de racismo y discriminación. Los mismos comuneros han denunciado la total parcialidad con que actúa la Defensoría, donde los abogados que sostienen los principios de justicia y defensa de derechos de los mapuche, son hostigados y amedrentados.

Dirigentes detenidos

El caso más reciente es el de Rodrigo Curipan, werken de Lof Rankilko, donde la Defensoría no le avisó que debía presentarse. En menos de 24 horas fue detenido en Temuco con gran despliegue policial. La fuerte escolta policial lo entregó como si fuera un “trofeo”, al igual como le había sucedido en detenciones anteriores en Angol y Collipulli. Otro caso fue la desaparición y tortura de Víctor Queipul, lonko de la Comunidad Autónoma de Temucuicui.

Estos hechos son parte de cómo se expresa el problema de la tierra en nuestro país. Evidencia que la contradicción se agudiza entre latifundistas (de viejo y nuevo tipo) y el pueblo que lucha por tierra para vivir y trabajar. Problema que existe en el resto del país, pero que en esta zona se expresa de forma más aguda por la activa y creciente resistencia levantada por el pueblo mapuche. Recordemos que en Chile la alta concentración de la tierra está en manos de capitales extranjeros, tales como la yanqui Dole; de la gran burguesía, como en el caso de Matte (forestal Arauco) y Angelini (CELCO) y latifundistas como Ariztía. Son los mismos monopolios los que se coluden y financian a políticos corruptos que luego sirven a la represión del pueblo.

Por ello, la resistencia y lucha mapuche es una de las más avanzadas de nuestro pueblo. Por su persistencia, organización, coraje, aprendizaje y forja repercute en las otras luchas del pueblo. La anhelada autodeterminación del pueblo mapuche no se conseguirá nunca bajo este viejo Estado, porque eso implicaría renunciar a su carácter de clase. La avaricia monopólica no sabe de ninguna consideración y al contrario, no tiene escrúpulos en chupar la sangre del pueblo trabajador, tal como deja en evidencia el sistema de las AFP. El único camino del pueblo es la lucha revolucionaria y la unidad de todas sus demandas en un único torrente, esa es la tendencia que se palpa hoy en las calles y caminos de nuestro país.

El Partido único cuida el legado pinochetista (Diario El Pueblo, nr.51, septiembre de 2016, pág, 2)

En lo que va del 2016, las movilizaciones de las masas han demostrado que en Chile, los dos conglomerados (Nueva Mayoría y Chile Vamos) actúan como un Partido Único. No hay ninguna demanda popular que no encuentre a estos dos compinches tomados de las manos para defender las leyes más pinochetistas.

En materia laboral, el Partido Único Nueva Mayoría/Chile Vamos implementó la nueva Reforma

Laboral que atenta contra los derechos de los trabajadores, hasta al punto de obligarlos a trabajar cuando están en huelga. Lo que facilitó esta medida fue contar con el beneplácito de la dirigencia de la CUT, que hasta el momento se ha mantenido en el más absoluto silencio y sólo ha hablado para decir que en materia laboral, “Bachelet ha hecho avances”.

En el territorio mapuche, el Partido Único ha salido en defensa resuelta de los intereses de grandes terratenientes y combate a los mapuche, auténticos dueños de las tierras. En el sur de Chile, el viejo Estado ha traspasado millonadas para comprar tanques, drones, armas, etc., así como también para detener, hacer montajes, secuestrar y botar las casas de los comuneros con retroexcavadoras. Mientras Chile Vamos dice que los comuneros mapuches son terroristas, desde la Nueva Mayoría los tratan como delincuentes. De esta forma se coluden para criminalizar la justa lucha por la tierra y defender la propiedad terrateniente.

En educación, después de las promesas de gratuidad con las que la Nueva Mayoría traficó para ganar la elección, la misma ministra de educación ha dicho que no se puede conceder, que no hay dinero, etc. Coinciden en los hechos con Chile Vamos al ponerse contra los estudiantes. Revolución Democrática (que de revolucionarios y democráticos no tienen nada) posó aparentemente al margen de este Partido Único, pero pronto acomodaron a G. Jackson y los suyos en el mismísimo Ministerio de Educación, desde donde reprimieron a los estudiantes como en el 2011. Además, se gestó un nuevo golpe al profesorado y a los estudiantes, al proponer la reducción de la asignatura de Filosofía en tercero y cuarto medio.

Respecto a las AFP, el Partido Único concuerda que estas no deben cambiar en nada. Ha sido el mismo creador de las AFP en Chile, José Piñera, quien ha dicho que Bachelet no ha borrado una coma del sistema AFP y ha sido ella misma quien, por cadena nacional, ha ratificado que las AFP se mantendrán.

Es así como en Chile queda cada vez más clara la contradicción entre el pueblo y quienes se coluden para administrar el viejo Estado. Y en esta contradicción es el pueblo el que tiene la razón y una brillante perspectiva, mientras que las clases opresoras que gobiernan sólo representan podredumbre, lo que se debe enterrar para siempre.

Este 24 de agosto se dio inicio a las campañas del circo electoral en medio de una de las mayores crisis de las instituciones políticas del viejo Estado y su tropa de sinvergüenzas. Crisis que ha aumentado al salir a la luz que Chile Vamos y la Nueva Mayoría defienden un programa pinochetista, lo que se explica porque sus campañas son financiadas justamente por pinochetistas. Las boletas falsas demuestran como unos y otros iban a pedirle dinero a Ponce Lerou (yerno de Pinochet), situación en la que al falso progresista MEO le enrostraron “ir a pedirle dinero al asesino de su padre para financiar su campaña”.

Frente a esta crisis de la política burocrá- tica y electorera, surgen los oportunistas que quieren aprovechar la movilización de las masas para levantar sus candidaturas, tal como en el 2011 lo hicieron C. Vallejos, G. Jackson, G. Boric, I. Fuentes, entre otros. Pero tal como ellos, los nuevos “independientes” no servirán al pueblo y a sus luchas, sino que al contrario, servirán al viejo y podrido Estado. Estos “independientes” buscan hacer creer que votar es una forma de lucha y con campa- ñas electorales intentarán desmovilizar al pueblo. Así y aunque los electoreros hablen en contra de la Nueva Mayoría y Chile Vamos, en realidad le sirven como fuerza auxiliar, dando oxígeno a este cadáver insepulto que es el viejo Estado. A cambio de ello recibirán sus migajas.

Particularmente en Chile tenemos experiencias de sobra para demostrar que con las elecciones nada logra el pueblo, que las elecciones sólo le sirven a los ricos y a sus lacayos. Si no, ¿Por qué la prensa que nunca muestra ninguna movilización ni la verdad y oculta los crímenes de Estado, es la misma que insiste tanto en ir a votar? ¿Por qué los locales de votación son tomados días antes por los militares? ¿Por qué durante las elecciones “tan democrá- ticas” se prohíbe por ley que las personas se reúnan?

En distintos puntos del país, las masas dan muestra de que quieren organizarse y lo hacen de manera realmente democrática: en centros culturales, clubes deportivos, grupos musicales, marchas, etc. Y ya en ese nivel, aun pequeño de organización, Carabineros les controla la identidad, mientras la Municipalidad y las ONG’s le ofrecen un proyecto a cambio de una personalidad jurídica, buscando que su accionar siempre sea dentro de la legalidad. La legalidad de ricos. Es decir, aun a ese pequeño nivel de organización, el Estado ya nos asfixia.

Por lo tanto, es necesario aumentar el nivel de organización para elevar los niveles de lucha. Para organizarnos no necesitamos pedirle permiso a nadie e incluso en los pequeños niveles, ya debemos considerar que el viejo Estado y los oportunistas que le sirven son enemigos del pueblo. Solamente de esta forma avanzaremos, porque confiar en las elecciones es seguir confiando en los mismos que nos han engañado y se han reído de nosotros durante décadas

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