jueves, 13 de octubre de 2016

Por Lauren Booth
Nota del editor: Lauren Booth es una periodista independiente y presentadora. Su trabajo revolucionario incluye "Remember Palestine" y "Diaspora" para Press TV. En 2010 se convirtió al Islam. Lauren actualmente presenta "Talking Booth" en British Muslim TV. Viaja por el mundo dando charlas sobre temas como "Los medios y el Islam" y "Por qué se convierten las mujeres". Para leer más artículos de esta escritora visita LaurenBooth.org. Las opiniones expresadas en este comentario son exclusivamente las de la autora.
Londres (CNN) — Aquí vamos de nuevo", suspiro, al ver los canales de noticias. Todos empiezan con las aterradoras expresiones habituales: "Estado islámico" y "Asesinato yihadista".
Desde las semanas posteriores a los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, encender la televisión nunca había sido tan desmoralizante para los musulmanes de todo el mundo.
Tengo esa misma sensación de desasosiego siempre que ocurre una atrocidad que ampliamente se coloca a los pies del "mundo musulmán". ¿Acaso por decir "Hola, soy Lauren y soy musulmana", debería haber un nuevo grupo de apoyo?
Lo que es deprimente para alguien que ha "regresado" (los musulmanes creen que todos nacen en su fe) al Islam es ser testigo del despreocupado caminar que conduce a tachar a todos los musulmanes -sin importar dónde vivamos o cómo sean nuestras vidas- de que somos iguales.
Mientras la comunidad más extensa observa cómo se desarrolla esta peligrosa pantomima, es importante que la pregunta que se hace (nuevamente) sobre los ciudadanos musulmanes británicos o estadounidenses no sea "¿cómo abordamos estos retos juntos? sino "¿qué se puede hacer sobre el 'extremismo' en tu comunidad?" Esta pregunta nos empuja a millones de nosotros fuera de la sociedad dominante, lo que crea fisuras donde ya existían fallas.
Hace casi una década, como la principal entrevistadora (cristiana) en Islam Channel en el Reino Unido, mi trabajo me puso en contacto con algunos de los clérigos, académicos y líderes más prominentes del mundo musulmán. El contacto que tuve con muchas personas relajadas, amables, libres de vicios (quienes me trataron con amabilidad y me ofrecieron alimentos y refugio) me llevó a investigar a la fe de más rápido crecimiento en el mundo. Llegué a adoptar su concepto central: la "Unidad de Dios".
Durante este tiempo, también visité Palestina como reportera. Mi vida laboral en los medios occidentales no me habían preparado para esta experiencia. Me di cuenta de que estaba equivocada respecto al Islam y su pueblo, gracias al mantra político que mejor se resume de la siguiente manera: "O estás con nosotros, o en nuestra contra".
Un día, cuando reportaba desde un campo de refugiados en Gaza, un grupo de niños sin zapatos me condujo a una sala oscura, iluminada solo por candelas, ya que se había ido la luz. Una mujer mayor me ofreció té, y me encontré sola con un joven de barba corta, vestido con vaqueros y una camiseta, quien tenía una expresión seria en el rostro.
"Ahora te encuentras en la casa del Yihad Islámico", dijo. Mis ojos recorrieron el hogar empobrecido. Llevaba el pelo suelto, mostraba mis brazos y vestía mi tradicional ropa de estilo londinense.
"¿Por qué no tienes miedo?", preguntó el joven.
"Porque tu mamá me está preparando un té", dije.
Prosiguió y me dijo que sin importar si era cristiana, estadounidense, laica o judía, siempre que llegara a Palestina en paz, él y sus colegas me protegerían con sus vidas y me tratarían (a la cuñada de Tony Blair, el ex primer ministro del Reino Unido, quien no es afín al Islam) como su invitada de honor. Durante la mayor parte de una década, esta ha sido mi experiencia profesional. También he entrevistado a miembros de Hamas, Hezbollah y de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. Los hombres que conocí expresaron la misma promesa de proteger mi seguridad.
Ese joven particular en Gaza no reconocería los objetivos o el comportamiento del llamado "Estado islámico" en decapitar periodistas y amenazar con asesinar en masa a las personas pertenecientes a otras religiones, como tampoco lo harían tus propios hijos o tu adolescente musulmán promedio en Los Ángeles, Londres o Lille. Sin embargo, a los musulmanes -sin importar si están involucrados en una verdadera resistencia armada en Gaza o simplemente preparándose para ir a la universidad en el Medio Oeste de Estados Unidos- se les tacha de compartir los valores de grupos que con certeza puedo decir, no representan nuestra fe, nuestras muchas culturas, ni mucho menos nuestras esperanzas y ambiciones.
En respuesta al intento del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de vincular los objetivos de todos los grupos de resistencia a los de ISIS, Al Falistinya TV en Palestina transmitió un video que muestra de mejor forma, la opinión que la mayoría de musulmanes en la región tienen respecto a ISIS.
Es importante que recordemos que a pesar del lamentable horror de que periodistas estadounidenses sean asesinados, ISIS, al igual que todos los grupos yihadistas extremistas, principalmente se ha enfocado en asesinar musulmanes.
El informe sobre terrorismo de NCTC (2012) encontró que "en los casos donde se podía determinar la afiliación religiosa o que se trataba de víctimas del terrorismo, los musulmanes sufrieron entre el 82 y 97% de muertes relacionadas al terrorismo durante los últimos cinco años".
Entonces, ¿crees que realmente no nos preocupa el extremismo? ¿Que se separa de nuestra realidad, o no es importante para nuestra comunidad?
Hay una experiencia que los aspirantes a miembros de las escalofriantes ramas de al Qaeda y las personas como yo compartimos: la política inevitable, apresurada y que no ha sido considerada cuidadosamente que los políticos en EE.UU., Francia y el Reino Unido harán con base en la aparición regular de videos de asesinatos.
Todos los días, los musulmanes en mercados desde Kabul a Mosul tienen más probabilidades de morir en un ataque por parte de "yihadistas". Y en Occidente, son los musulmanes comunes y corrientes como yo los que contenemos la respiración a la espera de la próxima corriente de "medidas" de inteligencia de la CIA y de Gran Bretaña, cuyo objetivo será los ciudadanos exclusivamente con base en nuestra religión o identidad étnica.
En EE.UU., las bases de datos que muestran dónde vivimos los musulmanes, dónde compramos, qué cafés Internet usamos e incluso dónde nos gusta ver los partidos deportivos, ahora son prácticas aceptadas.
Informantes (a quienes la CIA ha apodado adecuadamente "aduladores de la mezquita") son enviados a nuestros servicios de los viernes, y simulan compartir nuestra fe, para luego presentarle información al servicio secreto. Como era de esperar, las entidades gubernamentales son consideradas hostiles por los votantes musulmanes que no están radicalizados... sino simplemente frustrados. Una encuesta de 2012 realizada por el Arab American Institute encontró que el 55% de los musulmanes árabes estadounidenses eran víctimas de discriminación, mientras el 71% temían un esperado aumento de la discriminación en el futuro.
Mientras tanto en Gran Bretaña, a medida que el primer ministro David Cameron se pavonea utilizando frases que intensifican las tensiones en las calles aquí, las mezquitas han sido quemadas y destrozadas. Los musulmanes son el blanco de incontables y crecientes crímenes de odio en varias ciudades del Reino Unido y Europa.
Esos titulares (los que te tranquilizan) respecto a la "des-radicalización" y a las "medidas energéticas" implican que tus vecinos musulmanes tranquilos, libres de vicios y yo, ahora nos debemos preparar para que haya más espionaje de nuestras llamadas telefónicas, para que más de nuestros amigos reciban visitas del servicio secreto, y haya más alboroto en el aeropuerto.
Para los jóvenes cuya confusión interna, adicción a las drogas, problemas mentales o sí, incluso preparación extremista, los hace desear unirse a un grupo asesino, una de las frases de reclutamiento más importantes es "el Occidente te vilipendia a ti y a tu comunidad".
Entonces, ¿por qué los políticos piensan que la vigilancia en masa y la persecución es la respuesta?
Un ingrediente para una solución a largo plazo al lavado de cerebro de un pequeño número de jóvenes es uno que, una vez más, ha hecho falta en la retórica política de esta semana. Es la idea de "imparcialidad", en casa y en el extranjero, para con los musulmanes.
Esto puede ser chocante de leer al mismo tiempo que "musulmanes" se muestran llevando turbantes y grandes cuchillos en vídeos de matanzas. Aun así, tenemos la respuesta frente a nosotros, como ha sido el caso desde que los ataques del 11 de septiembre hicieron que los musulmanes en Occidente tuvieran miedo de encender el televisor. Millones de personas sintieron el mismo horror viendo las imágenes de Bagram y de la bahía de Guantánamo. ¿Somos todos humanos con derechos o no?
Los Estados Unidos y sus aliados se están preparando para entrar de nuevo a Irak, por aire y posiblemente por tierra. Ahora es el momento de proponer una estrategia coherente que no se refiera (y nunca más lo haga) a la masacre de musulmanes civiles como "daño colateral" de una guerra en la que no quieren participar. Se debe proponer una estrategia interna que incluya el debate franco y libre entre la comunidad musulmana y el gobierno en temas tales como la política exterior y las medidas anti terroristas, sin promover el temor sobre nuestra propia libertad y seguridad.
Ahora, eso realmente sería radical. En el buen sentido.
 

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