jueves, 11 de junio de 2015

Rafael Correa: El mayor imperio que existe 

en el mundo actualmente es el imperio del Capital


El presidente de Ecuador, Rafael Correa

EL PRESIDENTE DE ECUADOR, RAFAEL CORREA

Credito: Archivo


BRUSELAS, 11 DE JUNIO — El presidente de Ecuador, Rafael Correa, en una entrevista exclusiva a RT en Español habló sobre la Cumbre Celac-UE, comentó la situación geopolítica general de la actualidad y abordó el papel del poder mediático hoy en día.
RT: Nos encontramos en Bruselas, en la Cumbre Celac-UE. Usted ayer en la inauguración marcó ciertos ejes de este encuentro con sus colegas de Europa. ¿Cuáles son los resultados de la primera jornada de la Cumbre?
Rafael Correa: Un abrazo al mundo entero a través de RT. Bueno, siempre estos encuentros entre bloques son productivos. El mundo del futuro será un mundo de bloques. Por eso, Latinoamérica tiene la obligación también, ya no es la opción, la obligación de consolidarse como bloque y, un ejemplo es la UE. Después de tantos conflictos, de decenas de millones de muertos, eternas enemistades por la voluntad política, supieron superar todas sus diferencias y hoy se ha dado hasta una unión monetaria. Nosotros, que tenemos todo en común, no hemos logrado consolidar esa unión. Pero Celac ya es un paso importante hacia delante. Debemos consensuar posiciones al interior de los bloques y luego entre bloques para incidir a nivel mundial. Por ejemplo, en la próxima Cumbre sobre el medioambiente en París, donde casi todas las intervenciones propusieron, casi impusieron, que se logre un acuerdo vinculante ya, serio, con responsabilidad, sanciones, etc., en la Cumbre en París para conservar el único planeta que tenemos.
RT: Usted habló del desarrollo de la ciencia y de la educación. ¿Cómo pueden ayudar los países europeos a América Latina en ese sentido?
R.C.: Celac tiene un plan de trabajo hasta el 2020 5S. En estos momentos Ecuador tiene la presidencia. Algunos de los ejes son la educación, la ciencia y la tecnología. En el nivel de desarrollo relativo en que se encuentra la región, una región de renta media, ya no necesitamos caridad, ya no necesitamos esa cooperación desarticulada, que la escuelita aquí, el centro de salud acá, el camino vecinal allá. Necesitamos, básicamente, talento humano, fortalecer nuestras universidades, intercambio por medio de becas – eso se ha logrado en este encuentro, dicho sea de paso – y transferencia de ciencia y tecnología. Con lo cual, todo el mundo está de acuerdo. Pero ya cuando se quiere aterrizar en los conceptos, es decir, por ejemplo: licencias obligatorias para tecnologías que ayuden a superar la pobreza, que ayuden a mitigar los efectos del cambio climático para los países que sufren ese cambio - las islas caribeñas, - que ayuden a ser más eficientes y con menos consumo de energía. La eficiencia en consumo de energía de los países en desarrollo es cinco veces mayor a la de los países en vías de desarrollo, los países pobres. Entonces, ahí vienen los problemas, porque ahí ya no se enfrentan al capital, a intereses creados etc., pero la cooperación, si se quiere cooperar de verdad, con los países en transición hacia el desarrollo ya no es los euros por aquí, los dólares por allá, para una escuelita, un centro de salud, es transferencia de ciencia y tecnología y ayudarnos a crear esa masa crítica ‘talento humano’.
RT: Muchas veces se oyen discursos de los Gobiernos progresistas de América Latina sobre el imperialismo que viene de Estados Unidos…

R.C.: El mayor imperio que existe en el mundo actualmente es el imperio del capital, que domina a nuestros países y domina a los países desarrollados. Y Estados Unidos es dominado por el capital. Europa está siendo dominada por el capital. Si usted examina las políticas que se aplican en esos países, como en los nuestros, porque todos siguen en función del capital, la diferencia es que ustedes tenían un grado de desarrollo mayor, Europa y Estados Unidos, en Ecuador siempre ha habido una pobreza extrema y eso se ha verificado más claramente, cómo el ser humano era un instrumento más de acumulación de capital. Pero eso está pasando en Estados Unidos, en Europa hay más que repartir, pero pasa. Yo creo en el imperio del capital, eso es evidente. Y creo que el gran desafío de la sociedad del s. XXI es la supremacía del ser humano, recuperar la supremacía del ser humano sobre el capital y de la sociedades sobre los mercados.

RT: Ahora un poco sobre política, ya que hemos hablado de las diferencias de opinión entre los dos bloques. No hemos mencionado a Venezuela, y supongo que allí hay mayores diferencias en lo que está pasando en este momento ahí. 

R.C.: No fueron expresadas por parte de la Unión Europea. Yo, como presidente de la Celac, en la parte que me correspondió en el discurso inaugural, hablé claramente de lo de Cuba, que esté restableciendo las relaciones diplomáticas, pero eso no es ningún favor, es después de décadas de atentar contra el Derecho Internacional, el Derecho Interamericano, etc., y falta todavía mucho por hacer: que se levante ese criminal embargo absolutamente ilegal, que salga Guantánamo, un rasgo de neocolonialismo, en Cuba, el rezago del neocolonialismo. También hablamos del caso de Venezuela: una orden ejecutiva, unilateral, sanciones unilaterales, bajo el ridículo argumento de que Venezuela constituye un peligro inminente para la seguridad nacional de Estados Unidos. Eso atenta contra el sentido común, el Derecho Internacional, el Derecho Interamericano, y se expresó en el discurso inaugural del presidente de la Celac y también en la exposición de Venezuela; y no hubo comentarios por parte de Europa, pero de parte de la Celac nos hemos enunciado muy fuertemente.

RT: Usted habla de una contraofensiva conservadora en América Latina. ¿Cree usted que en este momento América Latina es un poco más débil, más vulnerable que en los tiempos de nacimiento de todos estos Gobiernos progresistas?

R.C.: 
Sí, creo que es más vulnerable. Estamos en otra etapa. Ese aturdimiento en que había caído el capital, la derecha nacional e internacional, después de la debacle del neoliberalismo, del fracaso estruendoso del neoliberalismo, después de la llegada de Gobiernos progresistas, como Chávez, Lula, Michelle Bachelet, Tabaré Vázquez, luego Pepe Mujica, Evo Morales, etc., a lo largo y ancho de la región, eso los dejó aturdidos. Ese aturdimiento ha sido superado, hoy están articulados con estrategias, financiados, insuflados nuevamente de su agresividad, prepotencia, arrogancia. Lo estamos viendo estos días en Ecuador; tengo violentas manifestaciones por parte de la extrema derecha, unida como siempre con la izquierda infantil y los medios de comunicación. ¿Sabe por qué? Porque he puesto impuestos a las herencias, a las grandes herencias, que es una de las bases para una sociedad más equitativa, para una sociedad meritocrática, fundamento de la verdadera democracia. No es que se confisca nada, sino que el que más recibe, en verdad recibe mucho. Imagínese que se calcula que solo el 2% de la población alguna vez en su vida pagará algún impuesto de la herencia: el 1% pagará prácticamente nada de ese 2%, el otro 1% más rico ya pagará algo más. Pero tienen la capacidad de engañar, manipular. Ya tienen estrategias, tienen asesores mexicanos, por ejemplo, tienen discurso, que tasar las herencias, ponerle impuestos a las herencias es atentar contra las familias, un ejemplo del discurso, y eso asusta a la clase media. Entonces ya vemos algo articulado nacional e internacionalmente, con un programa, con estrategias, con fondos, con comunicación, etc. Entonces nos enfrentamos a un adversario mucho más consolidado, mucho más fortalecido. No porque tenga razón, sino porque tiene recursos ilimitados, tiene el poder mediático y, le insisto, ya se recuperó del aturdimiento en que lo dejó la debacle del neoliberialismo y las contundentes y reiteradas victorias de Gobiernos progresistas.
RT: Volviendo al tema de Venezuela, se dice que Estados Unidos está intentando ahí un golpe de Estado, pero de todos modos, que esto al final no surge, que todavía no lo han llevado a cabo, ¿por qué?
R.C.: Usted, el mundo, deben estar convencidos de que no nos dan un golpe de Estado, no porque no quieran, sino porque no pueden, porque tenemos un inmenso apoyo popular. Pero en cualquier momento puede ocurrir. Porque ya ha ocurrido otras veces, con Salvador Allende, con Gobiernos que han tenido un importante apoyo popular. En marzo del 73, Allende venía a ganar las elecciones legislativas y poco después era derrocado. Entonces, puede ocurrir. Que no nos dan un golpe de Estado no porque no quieran, sino porque no pueden. Y en el momento que se presente la oportunidad lo harán. Pero ahora es otra estrategia, ya no es el golpe de Estado clásico, es calentar las calles, deslegitimar al Gobierno, que si atentamos a los derechos humanos, que las cárceles están llenas de opositores políticos, de periodistas, etc. Deslegitimar a los Gobiernos, que si son corruptos, que si tenemos juicios por todos lados… Crear descontento, temor entre la gente más que descontento. La gente al final se cansa, la gente es buena. Entonces se dice, "bueno, yo quiero el Gobierno de Maduro, de Correa, de Evo Morales, de Cristina Fernández, pero ya basta, demasiada división, demasiada bulla". Entonces esa es la estrategia, ¿no? Y después de ese ablandamiento, después de ese calentamiento de las calles pueden desestabilizar al Gobierno o llevarlos lo más desgastados posibles a las próximas elecciones. Ese es el manual y eso es lo que están siguiendo en toda América Latina estos grupos de poder, estos grupos tradicionales que han dominado nuestra región.
RT: Bueno, hay algunos, entre ellos, Noam Chomski que piensa que Estados Unidos ya no es capaz, ya no pueden entrar hoy, injerir directamente en otros países, por ejemplo, los países latinoamericanos, pero lo hacen construyendo diferentes bloques, o por ejemplo, tratados de comercio, ¿qué opina usted?
R.C.: Por supuesto, o sea, estas invasiones clásicas, que se cogió unos cuantos aviones, tropas aerotransportadas y se invadió un país ya son prácticamente imposibles, no totalmente, pero prácticamente imposibles sobre todo en América del Sur y en general en América Latina. Y los golpes de Estado tradicionales, digo, sobre todo América del Sur que recuerde usted que hace pocos años, cuatro o cinco años, ocurrió un golpe clásico en Honduras contra el presidente Manuel Celaya. Pero sobre todo en Sudamérica es prácticamente imposible. Entonces ahora hay otra estrategia que es la del ‘golpe blando’, crear malestar, crear violencia, manifestaciones permanentes, cansar a la gente, ataque mediático, desprestigio de los presidentes para deslegitimarlos, crear inestabilidad, crear miedo, desgastar, y si pueden, tumbarles, porque tienen terror. Las próximas elecciones son en el 2017 y tienen terror de llegar al 2017 y saben que los venceremos nuevamente en las urnas. Si pueden, tumbarnos, y si no pueden, llevarnos lo más desgastados posible a esa elección del 2017.
Entonces son otras estrategias, actualmente. Tal vez, igual de eficientes, pero menos evidentes. Ya no es el golpe clásico sino los golpes blandos. La movilización permanente, etc. Lo que ocurrió en Venezuela, por ejemplo o lo que está ocurriendo en Brasil.
RT: Usted mismo ha mencionado en la inauguración lo que está pasando ahora en Cuba, la reconciliación de Estados Unidos. ¿Cree usted que las dos partes entran abiertamente en esas nuevas relaciones?
R.C.: Lo ha dicho Raúl Castro, ellos son muy cautos, y en buena hora, Cuba siempre ha tenido vocación de paz. Cuba es el país que en proporción a su producto interno bruto da mayor cooperación a nivel mundial. Cuba, no otro país, Cuba, en cuanto a médicos, ayuda humanitaria, etc. Pero siempre ha tenido esa vocación de paz. Y ellos han dicho: "Somos muy cautos. Queremos establecer relaciones con EE. UU., queremos superar estos problemas, pero tampoco claudicar en nuestra soberanía, en nuestras décadas de lucha, en lo logrado, etc., y que respeten nuestra soberanía, que no nos vengan a imponer sus modelos, sus ideas, etc.". Incluso la Carta Interamericana dice, "Cada país tiene derecho a elegir su propia organización política, económica, social". Entonces, dentro de ese marco de soberanía, que bueno, que se está acercando Cuba y Estados Unidos, yo creo que ese acercamiento va a seguir. Imagínese, el gran favor, la gran concesión es sacar a Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo. Imagínese usted. Entonces, superado ese obstáculo, creo que pronto se abrirán embajadas. Pero insisto, es el inicio. Falta levantar ese embargo criminal, falta la salida de Guantánamo y faltan las reparaciones, por más de medio siglo de abuso, de agresiones, de opresión.
RT: Muy pronto los espectadores de Ecuador podrán ver RT. ¿Cree que algo cambiará con la entrada de RT?

R.C.: 
Va cambiando, con Telesur, con RT, pero falta mucho por hacer, no nos engañemos. En Ecuador ni siquiera había televisión pública hace cinco o seis años. El 90% de los medios de comunicación están en manos privadas. Si usted lee la prensa, todos los medios de comunicación están en manos públicas porque, precisamente, como esos banqueros quebraron al país, algunos medios de comunicación pasaron a manos del Estado. Pero eso es falso, en verdad el 90% de los medios de comunicación están en manos privadas. No todos son malos, muchos son medios locales, la radio que subsiste apenas con lo que obtiene de la publicidad y que no se ve a grandes grupos, entonces hay un más puro ejercicio de la verdadera profesión de periodista. Pero estas grandes empresas multimillonarias, dicho sea de paso, familiares, eso no lo entiende el mundo, no lo entiende Europa, no lo entiende Estados Unidos, que allá no es la sociedad anónima, cuyas acciones están en manos de decenas de miles de accionistas que ni siquiera conocen al administrador de, en este caso, el medio de comunicación, que es un profesional. No, allá el administrador es el hijo del papá, que heredó a su vez de su papá la empresa. Él está para defender los intereses familiares, por eso son los que más se imponen al impuesto a la herencia, porque son la típica empresa multimillonaria familiar y hereditaria. Entonces no hay profesionalismo, no hay ética, hay un descarado involucramiento en política. Se ha avanzado: Telesur, RT, pero falta mucho, mucho por hacer y es uno de los grandes desafíos, no solo de Ecuador y Latinoamérica, donde el problema es mucho más grave por la pésima prensa que tenemos, pero es a nivel mundial. Es un poder sin contrapoder, sin control social, sin regulación por parte de la sociedad. Y todo poder debe ser regulado, controlado por la sociedad, en este caso la sociedad planetaria: los poderes económicos, el poder político, el poder social, el poder religioso, pero también el poder mediático.

RT: Bueno, no sé si usted lo sabe, pero desde Estados Unidos han declarado que RT es una gran amenaza, que incluso nos han comparado con el Estado Islámico.

R.C.: 
Bueno, como dijeron que Venezuela también es una gran amenaza. Así que cualquier cosa es amenaza. Esa es la paranoia, pero es buena hora de que se diversifiquen las fuentes de información, es una de las cosas que tanto necesita el mundo. Imagínese, hace unos años, cuando no existía Telesur, ¿de dónde recibíamos los latinoamericanos las noticias internacionales? De la CNN, empresa norteamericana que defiende un sistema capitalista. Es una empresa capitalista, y de ahí recibíamos las noticias. Yo me acuerdo también cuando hubo el huracán Katrina, se habló tres meses de los muertos, etc. Hubo un huracán mucho más fuerte en Centroamérica y se habló 30 segundos de ese huracán. La asimetría en la información era terrible, y sigue siendo terrible, pero felizmente ahora tenemos fuentes alternativas, como Telesur y RT.

RT: No puedo no mencionarlo: el conflicto en Ucrania, ¿cómo se ve en América Latina, en Ecuador, y de dónde sacan la información?

R.C.: Todavía tienen mucha influencia medios como CNN, esa prensa mercantilista que todo lo transforma, lo manipula. Y en verdad, en general, el problema con el conflicto ucraniano es que en América se tiene un gran desconocimiento. No se conoce a ciencia cierta el problema. Y los medios no informan adecuadamente del mismo.
RT: Señor presidente, muchísimas gracias.
R.C.: Gracias a usted. ¡Spasibo!

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