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domingo, 27 de mayo de 2018

SEGUNDO DEBUT


Luis Britto García


Repitamos cosas sabidas sólo para saber que las sabemos.

La victoria del 20 de  mayo es el cuarto cheque en blanco que el pueblo le expide al sistema político para que haga lo que debe hacer.

Es  generoso cheque, con 5.823.728  votos a favor de Maduro, el 67,8% de los votantes, el 31,7%   del padrón electoral y 47 puntos de ventaja sobre el más cercano contendor.

Pero es un cheque que rebaja el elevado cociente de participación de anteriores elecciones a  53,9%,  señal de que el talonario puede ser limitado.

Es  voto de confianza, expedido en duras y amargas condiciones de escasez e inseguridad, suscrito para que se las resuelva, y no para que se las ignore  o sirvan como promesas de la próxima campaña.}

El pacto de Punto Fijo se hundió con los partidos que lo suscribieron en 1958, porque pretendió reducir el debate político a  candidaturas y planchas.

Ya tenemos bastante de planchas y candidaturas: queremos soluciones.

Urgimos la aniquilación de la legión de bachaqueros multimillonarios, medianos y artesanales que trafican a la luz pública con  bienes subsidiados y  necesidades populares.

Queremos que de una vez por todas se cierre o por lo menos se controle exhaustivamente una frontera por donde se desangra el 40% de lo que Venezuela produce o importa.

Urgimos que se aplaste el aparato paramilitar que desde principios de siglo perpetra el terrorismo y  la Guerra de Cuarta Generación.

Solicitamos que se establezca constitucionalmente para aquellos que tienen varias nacionalidades la lealtad exclusiva hacia Venezuela y que las acciones contra ella sean penalizadas como traición a la Patria.

Aspiramos a que se publique la lista de empresarios y empresas que  desaparecieron 60.000 millones de dólares preferenciales en importaciones fantasmas e impulsan la guerra económica, o el nombre de quien  oculta el listado y sus motivos.

Anhelamos que se impida la multiplicación fantasiosa de los precios, imponiendo un sistema universal digitalizado de contabilidad que obligue a las empresas a revelar  costos de producción y márgenes de ganancia.

Exigimos un control informatizado previo, concomitante y posterior del ingreso y el gasto público, que fiscalice el cumplimiento de las metas y programas previstos para ministerios, institutos autónomos, fundaciones, empresas y propiedades del Estado, estados, municipios, alcaldías y consejos comunales, y establezca responsabilidades administrativas, civiles y penales por su incumplimiento injustificado.

Impetramos que la explotación de los recursos naturales se realice en lo posible con recursos propios o empresas donde Venezuela conserve mayoría decisiva; que los contratos sobre la materia sean objeto de publicidad exhaustiva en todas sus fases; que se realicen sólo con empresas que hayan demostrado sobrada capacidad técnica y financiera y presenten  expedientes irreprochables de relaciones con el Estado; y que en los acuerdos con empresas extranjeras no se concedan privilegios, beneficios, ventajas, exenciones de impuestos, regímenes de estabilidad tributaria o de sometimiento a tribunales extranjeros ni créditos ni otorgamientos de recursos que no rigen para las nacionales.

Demandamos que se respete rigurosamente el artículo 301 de la Constitución, según el cual “No se podrá otorgar a personas, empresas u organismos extranjeros regímenes más beneficiosos que los establecidos para los nacionales”, o que en homenaje al irrenunciable nacionalismo bolivariano se sancione una norma más exigente todavía.

Reclamamos que se aplique el principio de territorialidad de la renta y que se denuncien los infames Tratados contra la Doble Tributación, en virtud de los cuales  empresas y personas extranjeras dejan de pagar 17.800 millones de dólares anuales en impuestos, mientras que los venezolanos sí debemos pagar impuestos para facilitarles su gestión económica.

Demandamos la expulsión inmediata del sector público de quien intente sancionar normas o medidas neoliberales.

Reclamamos que  las reivindicaciones anteriores no figuren como promesas para elecciones venideras, ya que deberían estar resueltas con el sólido piso político de la plenitud de poderes constitucionales y jurídicos que le ha conferido el pueblo al gobierno en las últimas consultas.

Señalamos que el repunte del crudo venezolano a  67,15 $ por barril vuelve  a dotar al bolivarianismo de piso económico para recuperar la producción,  y de  medios para asegurarnos un presente tolerable y un espléndido futuro.

Recordamos que cuando el gobierno se muestra incapaz de atender las demandas de los gobernados, la  crisis económica y social deviene crisis política.



FOTO/TEXTO: LUIS BRITTO

lunes, 21 de mayo de 2018

Luis Britto García: El bolivarianismo ya no tiene 

excusas 

para atender el clamor del pueblo


Luis Britto García

LUIS BRITTO GARCÍA

Credito: Aporrea.org


21 mayo 2018 - El intelectual Luis Britto García mostró su satisfacción por el resultado de las elecciones presidenciales y señaló que ya el boliviarianismo no tiene ninguna excusa para asumir las decisiones que está clamando el pueblo frente a sus calamidades económicas.
En declaraciones exclusivas para LaIguana.TV, Britto García expresó que la oposición, una vez más, le ha puesto en bandeja de plata un triunfo a la Revolución con la decisión de los grandes partidos de no participar en las elecciones. Comparó lo ocurrido con el retiro de las fuerzas opositoras de las elecciones parlamentarias de 2005, que dieron paso a una Asamblea Nacional controlada totalmente por los partidos del chavismo.
"Ahora Nicolás Maduro ha obtenido una victoria muy importante contra la oposición", señaló el escritor.
Un segundo aspecto analizado por Britto García es el peso que ha tenido la conciencia política en el voto popular de este domingo. "Muchas veces se ha acusado al bolivarianismo de ser un movimiento clientelar, basado en las dádivas al electorado, pero esta elección se lleva a cabo luego de varios años sumamente duros para la gente, y a pesar de ello le ha dado el triunfo a la Revolución por cuarta vez consecutiva en muy poco tiempo", argumentó.
Britto García indicó que con esta victoria, el proyecto político bolivariano tiene todas las cartas en la mano para tomar las medidas necesarias a favor del pueblo. "No hay excusas: tiene la Asamblea Nacional Constituyente, que es el poder político más importante; tiene la mayor parte de las gobernaciones y de las alcaldías; y ahora el mandato renovado del presidente, elegido con una mayoría que no deja ningún tipo de dudas. Entonces es el momento de que todos esos poderes tomen las medidas indispensables para enfrentar la guerra económica que tanto daño le ha hecho al pueblo venezolano", subrayó Britto García.
"Los partidos del Polo Patriótico tienen en sus manos una acumulación de poder que los obliga a tomar medidas urgentes porque el pueblo no aguanta. Varias veces he dicho que lo único peor que no tener poder es tener poder y no usarlo", enfatizó.
En cuanto al significado internacional del resultado de las elecciones, el intelectual dijo que es un desafío contra la actitud insolente de Estados Unidos y de otras naciones que pretendieron prohibirle a Venezuela que realizara elecciones. "Ningún gobierno debe meterse en los asuntos de otros, pero uno podría entender si lo hicieran en relación a la falta de elecciones, no que se critique a otro gobierno porque consulte al pueblo", dijo.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Patria contra imperio

El Imperio inicia una ofensiva para reimponer en el mundo la
unipolaridad y el avasallamiento de los pueblos. La soberanía de los
Estados Nacionales y su integración en organismos regionales es el
bastión de resistencia jurídica, económica, social, política,
estratégica y cultural contra esta ofensiva planetaria.
Lo que está planteado hoy es la disyuntiva entre Patria o
Imperio, soberanía o dominación, independencia nacional o tutelaje: de
la resolución de estas tensiones contrapuestas depende la
supervivencia de la humanidad.

La soberanía es el derecho absoluto inalienable y perpetuo de un
cuerpo político de darse sus propias leyes y normas, de aplicarlas con
sus propias autoridades, y de resolver las controversias relativas a
la aplicación de ellas con sus propios tribunales.

La soberanía reside de manera total e inalienable en el pueblo y en
Venezuela tiene su máxima expresión en la convocatoria de elecciones
para una Asamblea Nacional Constituyente y la sanción por referendo de
la Norma Suprema, la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela.

La soberanía tiene un conjunto de manifestaciones, que no pueden
ser eliminadas sin aniquilar la soberanía misma:

Las controversias relativas al orden público interno venezolano no
pueden ser sometidas a órganos jurisdiccionales foráneos ni decididas
por ellos.

Ni países ni organizaciones internacionales extranjeras tienen
derecho de imponer sanciones a Venezuela ni de hacerlas cumplir por la
fuerza u otros medios coercitivos.

Carecen de validez cuantos contratos, acuerdos, pactos o tratados
intenten anular o disminuir la soberanía de Venezuela.

Carecen asimismo de validez los procedimientos o procesos
encaminados a conculcar o dejar sin efectos la soberana potestad del
pueblo de elegir y mantener democráticamente en el poder a sus
gobernantes.

Venezuela tiene el derecho soberano de promover organismos de
integración regional y formar parte de ellos para fortalecer la
economía, la cultura, el intercambio y la defensa de América Latina y
el Caribe.

Venezuela tiene el derecho inalienable e irrevocable de imponer los
impuestos y contribuciones necesarios para cubrir los gastos públicos,
de destinar éstos a las metas y objetivos que estime procedentes, de
establecer el régimen de la propiedad y de sus eventuales
restricciones, limitaciones y expropiaciones o confiscaciones, y de
utilizar los instrumentos de política fiscal indispensables para
proteger la producción y las industrias nacionales y el bienestar y
satisfacción de las necesidades de la población.

Venezuela tiene el derecho de propiedad sobre sus recursos
naturales y sobre las riquezas del subsuelo, y sobre aquellas empresas
para explotarlos en los cuales se estime indispensable la propiedad
pública total o parcial de los activos.

El sistema tributario se rige por los principios de legalidad,
progresividad y territorialidad, según el cual los ingresos causados
en nuestro país deben satisfacer sus impuestos en él.

Las reservas internacionales de nuestro país no pueden ser
embargadas ni confiscadas por organizaciones o tribunales extranjeros.

Venezuela tiene el derecho y el deber de preservar la legitimidad y
transparencia de todos los procedimientos y actuaciones relativos a la
Deuda Pública tanto externa como interna, así como el de adherir a
movimientos y procedimientos de revisión y anulación de la Deuda del
Tercer Mundo.

Venezuela tiene el derecho y el deber de ejercer el control de
precios con sanciones eficaces y disuasivas, así como el de adoptar
las medidas indispensables para erradicar el contrabando de extracción
y ejercer un control efectivo sobre sus fronteras.

La cultura es el vínculo que constituye y une a la Nación, y ésta a
su vez el cuerpo colectivo para cuya defensa y administración se crea
el Estado.

Venezuela tiene el derecho inalienable e irrevocable de preservar,
promover, difundir y proteger la riqueza y diversidad de su patrimonio
cultural y de sus manifestaciones creativas, así como la de aquellas
originadas en el ámbito del resto de América Latina y el Caribe.

La historia de nuestro pueblo, sus tradiciones y su bagaje cultural
son la mejor herramienta para fortalecer la Venezolanidad, el arraigo
y el sentido de pertenencia a la tierra y a la Nación, enfrentando la
Desmemoria y la imposición de identidades ajenas.

Contra la soberanía de Venezuela se ha alzado una doctrina cuyo
mejor exponente es el documento "Masterstroke", suscrito por el
comandante en jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Kurt Walter
Tidd.

Según este documento, no tenemos los venezolanos derecho a elegir
nuestro gobierno; y en caso de que lo hagamos éste debe ser depuesto
por la fuerza por Estados Unidos y sus cómplices, quienes deben
suplantar al pueblo de Venezuela en el ejercicio de la soberanía, pues
las fuerzas opositoras, cito, "no tienen el poder de poner fin a la
pesadilla venezolana". Vale decir, el Imperio y sus sirvientes deben
ejecutar lo que nuestro pueblo no tendría la voluntad o la fuerza para
realizar.

Pueblo sin poder es pueblo sin soberanía, y la soberanía se
demuestra de una sola manera: ejerciéndola.

O Patria o Imperio; o esclavitud o soberanía. Elijamos.

domingo, 20 de agosto de 2017

LA HORA DE LA VERDAD

Luis Britto García

1
Lo único peor que no tener poder es tener  poder y no usarlo. Por el voto de más de ocho millones de compatriotas tenemos una Asamblea Nacional Constituyente con 545 Miembros, al parecer en su casi totalidad progresistas. La oposición dice haberse abstenido: es su derecho, pero ello no le confiere potestad para decidir como si hubiera participado.  Tendrá nuevas oportunidades: las que ella no le hubiera dado al adversario político de haber triunfado.

2
Espero que los elegidos tengan plena conciencia de la oportunidad única que se les presenta. En 2005, la mayoría de los opositores se negaron a presentar candidaturas para la Asamblea Nacional, y los pocos que se candidatearon no reunieron suficientes sufragios para ser elegidos. El resultado fue un Poder Legislativo rojo rojito, vale decir, exclusivamente con representantes de organizaciones progresistas. Tan inaudito como fue el poder que la abstención opositora confirió al bolivarianismo, fue la falta de uso que este le dio. Durante el quinquenio que dispusieron de unanimidad casi absoluta han podido sentar las bases del socialismo venezolano, ya asumido como proyecto de gobierno por Hugo Chávez Frías y reconocido en los estatutos del PSUV. Ninguno de los otros grandes problemas nacionales fue abordado tampoco, y menos resuelto. Pareciera que los debates se centraron en comadreos decorativos y cuestiones de estilo. Ante la inercia legislativa, Chávez debió continuar la práctica de normar mediante Decretos Leyes.  Nadie sabe lo que es una Asamblea Legislativa hasta que la pierde.

3
El nombre de la soberanía, como el de Dios, no debe ser invocado en vano. La actual Constituyente es un nuevo y quizá último voto de confianza de un electorado que suplica que se lo defienda de manera contundente contra una Guerra Económica que lo está devorando.  Nada sería más grave que convocar el supremo poder y obtener un prodigioso cheque en blanco para dilapilarlo en más de lo mismo, ejercicios retóricos, consagración constitucional de caprichos e intereses particulares y contrabandear normas neoliberales disfrazadas de bolivarianas. Basta de matar el tigre político y  tenerle miedo al cuero burgués. No tenemos más límite que nuestro propio atrevimiento. Estamos en la hora de la verdad: se acaba el tiempo de la mentira y el del mentiroso.

4
No hay por tanto obstáculos, pero tampoco excusas, para que la Constituyente no adopte las siguientes normas:
1.-Declaración del carácter socialista de la República Bolivariana de Venezuela, con los respectivos poderes para acrecentar y defender la propiedad social de los medios de producción en la medida de lo necesario e indispensable.
2.-Consagrar que los venezolanos somos un pueblo único e indivisible sobre un territorio indivisible y único, representados por una sola autoridad, con iguales deberes y derechos para todos,  sin que se puedan alegar privilegios hereditarios fundados en supuestas razones nobiliarias, clasistas, étnicas o culturales.
3. –Consagrar la lealtad única, exclusiva y excluyente de los nacionales hacia Venezuela.
4.- Reducir la extrema federalización, que hace a la República vulnerable a intentos caotizantes o secesionistas.
5.-Reformar los poderes en función de su eficacia, coordinación y posibilidad de solución expedita de  diferencias entre ellos.
6.- Restaurar la plenitud de la soberanía eliminando toda posibilidad de que las controversias sobre materias de interés público sean decididas por tribunales foráneos o de acuerdo con leyes extranjeras, y de que los impuestos causados en nuestro territorio se cancelen a otros Estados.
 7.- Sancionar normas que permitan la defensa del pueblo,  la Nación y del Estado en situación de Guerra Económica, Guerra de Cuarta Generación y agresión Imperial.
8.-Proscribir todo intento de excluir porciones del territorio nacional del cumplimiento de normas constitucionales, legales o reglamentarias sobre materias ecológicas, sociales, urbanísticas y laborales de alcance nacional.
9.-Reconocer y reglar las nuevas formas de organización democrática, tales como comunas, misiones, fondos zamoranos, empresas recuperadas y otras que se desarrollaren en el futuro.

Que no se escuche a ningún constituyente decir:  "¿Hablamos comos socialistas, o como lo que somos?"

Vacilar es perderse.

INAUGURAMOS PÁGINA WEB:
COMO MUCHOS DE MIS LIBROS ESTÁN AGOTADOS, CON LA INVALORABLE COLABORACIÓN DE RAFAEL PIRE CORDERO INAUGURAMOS LA  PÁGINA WEB
DONDE EL LECTOR ENCONTRARÁ LOS SIGUIENTES TÍTULOS: 
TODO EL MUNDO ES VENEZUELA/ LA CIENCIA, FUNDAMENTOS Y MÉTODO / CONCIENCIA DE AMÉRICA LATINA/ RAJATABLA/ AMÉRICA NUESTRA, INTEGRACIÓN Y REVOLUCIÓN, TOMOS  I Y 2./ DEMONIOS DEL MAR: PIRATAS Y CORSARIOS EN VENEZUELA, 1528-1727 / DICTADURA MEDIÁTICA EN VENEZUELA / LA MÁSCARA DEL PODER: DEL GENDARME NECESARIO AL DEMÓCRATA NECESARIO / LA MÁSCARA DEL PODER: DE LA CONCERTACIÓN POPULISTA A LA EXPLOSIÓN SOCIAL/ EL IMPERIO CONTRACULTURAL: DEL ROCK A LA POSTMODERNIDAD



domingo, 29 de septiembre de 2013

Luis Britto García
REVOLUCIONES EN DEMOCRACIA
DEMOCRACIAS EN REVOLUCIÓN

1
Democracia: soberanía de la mayoría. Soberanía: poder máximo que no se somete a ningún otro. Contra estas definiciones la reacción ha tejido en todos los tiempos el infundio de que no es posible una revolución en democracia ni una democracia en revolución. Democracia sí, mientras no sea económica o social. Usted puede votar por el alcalde, pero no por el dueño del monopolio ni el magnate comunicacional. La mayoría puede decidir todo, salvo lo que la favorece. Si así lo hace, las fuerzas antidemocráticas ejercen la más brutal violencia en defensa de sus privilegios.
2
Así, toda Revolución sufre desde el primer instante el doble asedio de una contrarrevolución interna y otra externa cuyo objetivo es derrocar por la violencia al gobierno popular y restablecer el poder de la oligarquía. Si dichas tentativas no triunfan de inmediato, se prolongan en  larga guerra económica de desgaste cuyo fin es arruinar la economía revolucionaria forzándola a priorizar la defensa militar y a endurecer la seguridad interna. La burguesa Revolución Británica padeció el embate combinado de los ejércitos de la monarquía y la intervención externa. La Revolución Francesa estuvo sometida al asalto de la Chouanerie interna y de sucesivas coaliciones europeas. La Revolución Bolchevique enfrentó la contrarrevolución interna del Ejército Blanco y de los Kulaks, la intervención externa de catorce potencias, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Igual agresión interna y externa combinada padecieron la Revolución Mexicanala China y cuantas en el mundo han sido.
3
Este mecanismo funciona exactamente igual para América Latina y el Caribe. Reseñarlo  requeriría volúmenes. Consideremos algunos   ejemplos.
El Presidente democráticamente electo Jacobo Arbenz intenta expropiar algunas tierras de la United Fruit en Guatemala y es derrocado por una combinación de golpe militar e invasión mercenaria financiada por Estados Unidos.
El primer ministro Fidel Castro avanza reformas mayoritariamente apoyadas por el pueblo cubano. Sigue una invasión de mercenarios financiada, entrenada y apoyada por el gobierno de Estados Unidos; derrotada ésta, un bloqueo económico que dura hasta hoy.
El Presidente democráticamente electo Juan Bosch realiza moderadas reformas económicas en República Dominicana y es derrocado por una combinación de golpe militar e invasión del ejército de Estados Unidos.
El presidente democráticamente electo Joao Goulart decreta en Rio de Janeiro la expropiación de refinerías de petróleo privadas y de tierras privadas veinte kilómetros al borde de ríos, represas y vías de comunicación, y es derrocado por golpe militar que apoya Estados Unidos.
El Presidente democráticamente electo Salvador Allende nacionaliza la industria chilena del cobre, reconoce derechos fundamentales a los trabajadores y es derrocado y asesinado por un golpe militar planeado y apoyado por Estados Unidos.
El dirigente Omar Torrijos logra  en 1977 los acuerdos Torrijos-Carter en virtud de los cuales el Canal de Panamá queda posteriormente bajo el control de los panameños, y fallece en misterioso e inoportuno accidente de aviación. 
El Presidente democráticamente electo Daniel Ortega avanza moderadas reformas agrarias en Nicaragua y es sometido a bloqueo y a cotidiana invasión y sabotaje durante casi una década por “contras” entrenados, armados y financiados por Estados Unidos.  
El Presidente democráticamente electo Hugo Chávez Frías intenta imponer 49 leyes de reforma de la economía y la sociedad venezolana, se niega a privatizar Petróleos de Venezuela, y es derrocado temporalmente por un golpe militar planeado y apoyado por Estados Unidos.
El Presidente democráticamente electo Evo Morales nacionaliza industrias de explotación de recursos naturales, y debe enfrentar la amenaza de secesión de la Media Luna apoyadas por las transnacionales y los movimientos étnicos.
El Presidente democráticamente electo Rafael Correa afianza la propiedad de Ecuador sobre sus recursos naturales, y es atacado por un golpe de Estado apoyado por Estados Unidos y por los movimientos étnicos  de la Confederación Nacional de Nacionalidades Indígengas de Ecuador (CONAIE).
El Presidente democráticamente electo Manuel Zelaya se acerca al grupo de países del Alba, inicia moderadas reformas económicas y sociales en Honduras, y es depuesto por un golpe de Estado preparado y apoyado por Estados Unidos desde la base de Palmasola.
El Presidente democráticamente electo Fernando  Lugo inicia moderadas reformas, y el Congreso lo depone con un golpe legislativo que dura apenas horas.
En todos los casos, sin excepción, la agresión fue precedida, acompañada y seguida por campañas mundiales de difamación mediática y activa injerencia de cortes y  organismos internacionales en los asuntos internos del país víctima.
4
Intencionalmente repetimos la expresión “democráticamente electo” como letanía. El camino a la democracia está empedrado de malas intervenciones. Nunca fueron invadidas ni bloqueadas ni saboteadas dictaduras de derecha como las de Somoza en Nicaragua, Batista en Cuba,  Pérez Jiménez en Venezuela, Rojas Pinilla en Colombia, Videla en Argentina, Castelo Branco en Brasil, Bordaberry en Uruguay o Pinochet en Chile, por sólo mencionar algunas. Un fatal destino pesa sobre todo gobierno democráticamente electo. Tampoco nadie molestó a demócratas conservadores neoliberales como Toledo en Perú, Frei en Chile o Calderón en México. Imperio y oligarquías golpean selectivamente a demócratas que intentan reformas económicas y sociales. La paradoja se configura así: la Revolución sólo puede acceder al poder por vía democrática, pero la reacción puede y debe aniquilarla en forma violenta en cuanto intente la menor reforma económica o social ¿A quien favorecen estas reglas que consagran una Democracia indefensa e inerme contra una reacción armada, coligada con el Imperio y dispuesta a todas las atrocidades a favor del privilegio?
5
La Democracia, poder de la mayoría, tiene derecho a todos los recursos para imponerse y mantenerse ¿En cuáles casos han resistido las democracias contra los asaltos autoritarios? En Cuba, la preparación y solidaridad popular ha disuadido todo posterior ataque. El voto popular devolvió el poder a los sandinistas en Nicaragua. En Venezuela, las masas inundaron las calles y repusieron en el poder al secuestrado Hugo Chávez Frías. Contundentes movilizaciones acompañadas de un referendo mantuvieron en el poder a Evo Morales contra el intento derechista de secesión de la Media Luna. En Ecuador, marejadas del pueblo mantuvieron en el poder a  Rafael Correa. La primera defensa de la democracia social y económica está en la movilización popular dinámica y oportuna. Ésta se logra a través de la prédica y la práctica de la participación popular. Un gobierno bien intencionado pero respaldado sólo por una población reducida a la pasividad será fácilmente derrocado mediante las recetas clásicas de la agresión externa e interna, el bloqueo y la guerra económica.
6
Decía Maquiavelo que difícilmente será derrocado un Príncipe que arma a su pueblo, pues con tal gesto muestra que le tiene una confianza que será siempre correspondida. Las armas no son necesariamente fusiles y bayonetas. La educación, la justicia social, la organización, la participación política son las invencibles herramientas de la articulación de la voluntad popular. Son las armas sociales, que  permiten o a veces hacen innecesario el uso de las convencionales.
(TEXTO/FOTO: LUIS BRITTO)

  EL MUNDO CAMBIARÁ, EL CORONAVIRUS LO LOGRARÁ. Desde que el mundo es mundo, los imperios con sus monarquías y con apoyo de las religiones, ...