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jueves, 4 de octubre de 2018

Ésta es otra forma de dominar a los pueblos: hacer que los oprimidos amen a sus opresores. Hacer que desconozcan su Historia, y adopten por ciertas las mentiras de los vencedores
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domingo, 12 de octubre de 2014

12 de Octubre, por Eduardo Galeano


Foto: (Archivo)
Eduardo Galeano
¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí vivían, ¿no existían? Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos? 
¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos? Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía? Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar.
Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón. Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India. Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia.
El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua. El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe. Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar.
Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver: La fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente.
Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos. En la Guayana, según Sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho. En Venezuela, según Fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos.
En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas.
Anglería, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros.
El Código Negro prohibía la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones. Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor.
Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos.
Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima. Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza.
Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una palabra útil para exprimir y exterminar al prójimo? En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección.
¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra? Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro. ¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones? Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile.
El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:
—¡Nosotros seremos cada vez más!
—¿Con qué mujeres? -preguntó el jefe indio.
—Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.

Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa. Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces.
Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower”.

12 de octubre, ¿día de la raza, del racismo o del holocausto de los aborígenes?

Ollantay Itzamná*
honor_a_la_resistencia_indigenaEn Latinoamérica y en España, las entidades públicas y privadas celebran el 12 d octubre, con diversos actos culturales, como el Día de la Raza y/o Día de la Hispanidad.
El origen de esta fecha se debe al primer recibimiento fraterno que hicieron nuestros ancestros aborígenes, en las costas de la actual República Dominicana, a los primeros europeos/españoles, en octubre de 1492. Aquella hospitalidad fue traicionada con saqueos, enfermedades, desposesión, esclavitud y genocidio. Sí. Genocidio. En menos de siglo y medio, los “huéspedes” cristianos masacraron violentamente cerca de 70 millones de nuestros abuelos/as para apropiarse de nuestros bienes comunes. Fue y es el primer holocausto humano en nombre del tal Dios desconocido y de la paradisiaca civilividad prometida que jamás llegó.
La oficialidad de los actuales españolitos, y las autómatas élites políticas y culturales que reditúan del holocausto colonial en las actuales tierras de Abya Yala, promueven la remembranza del 12 octubre como el Día de la Hispanidad o Día de la Raza con la finalidad de mantenernos dormidos y colonizados, serviles a sus intereses.
El 12 de octubre no es ningún Día de la Raza, porque la misma antropología occidental demostró con demasía que razas humanas no existen. Existe una sola especie humana. Y, quien diga lo contrario no es más que un ladrón y saqueador que intenta justificar el despojo y la esclavitud contemporánea.
En 12 de octubre tampoco es Día de la Hispanidad, porque en la realidad, la categoría cultural de “hispanidad” fue y es un espejismo. En ese territorio que, hoy, llaman España, vascos y catalanes se ofenden si se les llama español/a. España como unidad cultural no existe. Este idioma en el que intentamos comunicarnos no se llama español, se llama castellano. Entonces, ¿qué es hispanidad? Un concepto vacío y aborrecido, como la actual Monarquía madrileña.
El 12 de octubre es el Día del Holocausto de nuestros abuelos/as. Es el Día del Racismo endémico que justificó la humillación y el despojo que cometieron y cometen los misioneros del Dios desconocido. Y los actos abominables no se celebran. Mucho menos se agradecen. Pero, sí: es una lección por donde no debemos transitar jamás.
Entonces, ¿por qué se estableció el 12 de octubre como el Día de la Raza o de la Hispanidad? Ellos lo establecieron para intentar limpiar y tranquilizar su conciencia sanguinaria que jamás los dejará en paz. Para intentar afianzar y mantener su supuesta superioridad biológica y cultural frente a los demás pueblos. ¿Una sociedad que vive de la violencia y del saqueo, consumopáticos que devoran más allá de la capacidad regenerativa de la Madre Tierra, puede ser considerada como civilización? En estos y otros territorios de Abya Yala, ¿vivimos mejor o peor a más de cinco siglos de confesar la fe cristiana? ¿Quién disfruta de paraíso terrenal proclamado por más de 2000 años en el planeta? Y el Dios desconocido, sólo guarda silencio cómplice… Los enviados de Dios se apropiaron de la tierra, los ríos, los bosques, las playas, los yacimientos mineros e hidrocarburíferos. Sólo nos dejaron la cruz y la Biblia que no hacen milagros.
Quienes tenemos el privilegio de portar en nuestra identidad parte del cúmulo de la dignidad de las milenarias civilizaciones nativas de Abya Yala, tenemos la responsabilidad histórica de nominar a la realidad histórica y fáctica con la verdad que corresponde. Pero, para ello, no es suficiente con desaprender o sospechar de las mentiras de los genocidas impuestas como verdades. Es necesario hacer el camino hacia adentro (metanoia dirían los ascetas), para desconfigurarnos y reconfigurarnos psicológica, mental y espiritualmente. Sólo así esta Abya Yala que florece hará que sea posible la esperada primavera de múltiples colores en la Madre Tierra.
* correponsal centroamérica

  EL MUNDO CAMBIARÁ, EL CORONAVIRUS LO LOGRARÁ. Desde que el mundo es mundo, los imperios con sus monarquías y con apoyo de las religiones, ...