El ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información, Jorge Rodríguez, desmontó este lunes las mentiras publicadas por la revista colombiana “Semana” para perjudicar a Venezuela.
Las declaraciones las realizó el también vicepresidente sectorial para la Comunicación, Turismo y Cultura, desde el Palacio de Miraflores, en Caracas.
Asimismo, Rodríguez presentó pruebas sobre una campaña de noticias falsas creada en Colombia contra Venezuela, fundamentadas en una serie de documentos falsificados, difundidos en los medios de comunicación.
En ese sentido, señaló al expresidente de Colombia, Álvaro Uribe como el autor de la falsa matriz de información contra Venezuela.
Además, aseguró que Venezuela es la primera víctima del conflicto interno en Colombia.
“Venezuela es víctima permanente de la agresión por parte del gobierno de Colombia y sus oligarquías desde hace casi 200 años”, expresó Rodríguez.
Por último, dijo que Venezuela ha tenido que soportar y tolerar las graves consecuencias derivadas de una guerra fratricida causada por aquellas élites de poder que han convertido a Colombia en el principal productor de cocaína en el mundo entero.
SE VENDE CITGO, EL ESEQUIBO Y PIDA USTED
Por Roberto Malaver
Ante la evidente entrega del Esequibo por parte del grupo Guaidó, los miembros caídos de la oposición se reúnen de urgencia y recuerdan que en la Asamblea, tanto diputados del gobierno como de la oposición, firmaron un acuerdo por unanimidad para defender y recuperar el Esequibo.
– Esa conversación entre la Vanessa y el Manuel Avendaño es una demostración más de que estos carajos están rematando el país por partes –dijo Ramos Allup
– Eso es verdad – señaló Stalin González
– Ya vendieron Citgo y nos quedamos afuera de ese negocio–dijo Omar Barbosa.
– Por eso dije que el país está mal, pero nosotros estamos bien. Porque estamos robando que da gusto. –volvió a decir Stalin.
– Están bien ellos .- dijo Andrés Velásquez, quien no dejaba de ver para la puerta de la cocina.
– Y no te olvides Henry que tú le levantaste la mano al interino. Así que mira bien lo que dices – dijo uno que estaba de último en la fila.
– ¿Y a ti quién te invitó?. Eso fue para ver si me defienden ante el ataque despiadado de María Corina la loca, según Capriles, quien no pudo venir hoy. –señaló Ramos Allup.
Una nueva reunión se estaba dando en la quinta La Pipa de Guatire, donde por cierto, los vecinos de la urbanización ya se están quejando porque ven llegar siempre a un montón de guardaespaldas que se mantienen allí fumando y hablando por celular, mientras ellos, los vecinos, no pueden salir a pasear sus perros por temor a que les disparen.
La reunión, como siempre, fue convocada por Ramos Allup. El hombre estaba tranquilo en su biblioteca, escribiendo su artículo de opinión para quien se lo solicitase, allí, al lado de su falsa armadura que compró en Toledo, España, y vio y escuchó en su twitter la conversación entre Vanessa Friedman y Manuel Avendaño, donde estaban negociando El Esequibo. El hombre prendió los motores y dijo: “Esto es el colmo”. Y comenzó a llamar a los que todavía no han recibido nada de la oposición, y los tenía allí reunidos, en la sala Rómulo Betancourt, echándoles el cuento.
– Estos señores ya vendieron Citgo, y ahora quieren negociar El Esequibo, ahora sí es verdad que se volvieron locos. Nosotros firmamos un acuerdo por unanimidad, los diputados nuestros y los del régimen, para defender y recuperar nuestro Esequibo. Y estos ni respetan esa vaina. Estos creen que Venezuela es un baratillo donde todos pueden meter la mano y llevarse lo que quieran. Y lo peor es que estas vainas las comentamos nosotros aquí, y no podemos decirla por la prensa, porque entonces sí es verdad que viene la debacle, y Trump es capaz de venir en persona a regañarnos a nosotros.
– Ese el hombre que nos dicta la línea y la tenemos que seguir.- dijo Manuel Rosales, quien se había quedado en Caracas para una reunión con los encargados de cuidar los vehículos en las calles de Caracas.
– Pero es que también Trump eligió al peor de nosotros. – dijo Andrés Velásquez, quien hablaba viendo muy atento para la cocina.
– Lo que sí es verdad, es que Maduro tiene una paciencia del carajo, porque ya Betancourt hubiese metido preso al presidente que tenemos por encargo de Trump, y además, allí estaría en La Pica con unos grillos, o en la Isla del Burro. –dijo Ramos Allup.
– Debemos reconocer que no podemos hacer nada. Esa gente seguirá vendiendo el país por partes, y nosotros hablando paja aquí, en la Sala Romulera, y más nada.- dijo Barbosa.
Andrés Velásquez se movió un poco en su asiento y dijo:
-Estoy respirando el grato olor del éxito.
Era Críspula Salazar que estaba saliendo con la bandeja de tequeños de la cocina de la quinta La Pipa de Guatire. Cuando Crispula lo vio dijo:
-Este hombre tiene olfato de perro.
Y todos le cayeron encima a la bandeja de tequeños.
¿Para dónde vas? Para el norte. ¿A dónde se fue fulano? Se fue pal norte. La mengana está por irse al norte. El norte es como le llamamos en los pueblos y arrabales de Guatemala a Estados Unidos, porque nuestros ancestros siguen reconociendo ese territorio como el norte del continente, sin frontera alguna. Pues desde el norte escribo este texto hoy que publico mi libro número 14.
Norte es un libro de relatos, relatos que suceden en este país, por eso el nombre del libro, relatos que han ido sucediendo a lo largo de estos años, relatos de personas comunes, haciendo cosas comunes.
No tengo mucho qué decir acerca de este libro, la idea de su publicación surgió hace dos años, lo mismo su nombre, algunos relatos ya estaban escritos y otros son recientes. Es el primer libro de relatos en el que yo me sitúo por completo en este país, el primero fue el poemario Invierno.
Muchas veces me río sola, porque pienso que muchos migrantes vienen a este país a hacer dinero, pero yo vine a hacer libros, literalmente porque yo los escribo, yo los edito, yo los publico yo misma soy mi propia casa editorial.
Crédito de fotografía: Moira Pujols.
Es muy curioso, que viajara tan lejos de mi país para poder hacer lo que siempre quise hacer niña y no pude: escribir y pintar. Cosas que no estaban en mi mente cuando emigré, cosas que fueron surgiendo por la necesidad de expresión: la escritura es eso, mi necesidad de catarsis y mi pintura viene mucho después, aunque fue la primera en aparecer en mi vida, pero reapareció hace apenas unos años, cuando yo ya había escrito cientos de hojas arrancándome el pellejo, sacándome la ira y la frustración. Vino con la calma después de mis años de tormenta y es mi absoluta realización y felicidad.
Escribí varios relatos de Norte viviendo ese proceso, esos instantes de felicidad que me dan los pinceles y los colores, por eso este libro es distinto para mí, aunque todos son únicos y tienen su propio tiempo y sus propios mecanismos de expresión, pero en Norte estoy consciente de que estoy aquí.
Crédito de fotografía: Moira Pujols.
El dibujo de la portada es simple, porque soy simple, pero es la Torre de Agua vista de la ciclo vía del Lake Shore Drive, lugar a donde voy a practicar bicicleta de cuando en cuando. Eso es el norte, la industrialización, los rascacielos, las vías de tren como venas en la ciudad. El norte es una multitud de culturas que se entrelazan con la infinidad de idiomas y colores de piel, con los acentos, las formas de pensar, con las generaciones que vienen, las que nacen y las que van desapareciendo.
Crédito de fotografía: Moira Pujols.
Son nostalgias, son nuevos nacimientos, son sabores, abrazos, adioses, una casa propia, un cuarto de alquiler, tres trabajos, no tener documentos, un título de universidad tal vez el primero en la historia familiar; Norte es eso, relatos de personas comunes en esta urbe industrializada, la mayoría muy lejos de sus países de origen.
Entre ellas yo, escribiéndolas. Norte es mi propia historia de migrante en este país.