jueves, 3 de noviembre de 2011

Inicia segunda fase del plan de desarrollo sustentable del territorio Yacambú – Quibor

Se dará inicio a la segunda fase del "Plan Interinstitucional para el Desarrollo Sustentable del Territorio Yacambú - Quibor 2010 - 2030" que se realiza en el marco de la culminación de la obra de infraestructura del Proyecto Hidráulico del mismo nombre, el cual promueve la seguridad alimentaria del país y la transformación socioeconómica.

Integrantes del Fondo Mixto de Turismo del estado Lara participarán, conjuntamente con instituciones públicas y privadas así como comunidades organizadas, en los talleres de Emprendimiento y Dirección de Proyectos Productivos. Esta actividad dará paso a mesas de trabajo y ejecución de programas que impulsen la conformación del nuevo modelo de país planteado en el Plan Nacional "Simón Bolívar".

La presidenta del Fondo Mixto de Turismo del estado Lara, Yermanda Álvarez, señaló que el Sistema Hidráulico Yacambú - Quibor posee gran potencial turístico, razón por la cual trabajan de forma mancomunada con la empresa para asesorarle en cuanto al desarrollo de planes de turismo rural en los municipios involucrados (Andrés Eloy Blanco y Jiménez). "Es una manera de integrar a las comunidades y crear cadenas productivas que incluyan a artesanos, agricultores y prestadores de servicios", manifestó.

Entre los aspectos a abordar en los talleres destacan la delimitación y definición del área estratégica, análisis de la matriz DOFA (Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas), posicionamiento estratégico del plan, además de los objetivos generales y específicos. Finalmente, se identificarán y priorizarán los proyectos a ejecutar.

Los talleres iniciarán en la cooperativa "Florencio Jiménez" ubicada en la avenida del mismo nombre, entrada de Quibor, municipio Jiménez. La invitación se extiende a representantes de comunidades organizadas e instituciones públicas y privadas a asistir a esta actividad. (FIN/Esther Álvarez Manzanare)
Más de 8.300 galenos servirán al pueblo venezolano

Médicos comunitarios se forman con una visión humanista y no mercantilista 



En la víspera de la graduación este mes de noviembre de más de 8.300 médicos, el coordinador nacional del Programa de Medicina Integral Comunitaria, Antonio Torres dio la seguridad y la garantía que todos los egresados cuentan con una formación completa e integral así como cualquier otro médico graduado en las universidades tradicionales.
Para Torres, lo que busca la oposición no es sólo crear terror en los venezolanos, si no también evitar que los médicos formados en este programa, no cumplan sus sueños de servir a la salud del pueblo.
“Estos médicos tienen la competencia que tienen otros colegas graduados en las facultades tradicionales, y van a brindar la atención necesaria en las comunidades donde fueron formados” expresó.
Un médico Integral trabajará desde un punto de vista ético, humanista y solidario puesto que no ven la salud de los venezolanos como una mercancía si no como un derecho humano.
“Los futuros médicos comunitarios de nuestro país, está dispuestos a prestar un servicio de calidad a cualquier persona, indiferentemente de clases sociales, religiosas, e inclinación política”.
En algunos hospitales se negaron a prestar ayuda a los estudiantes de MIC
El profesor Torres, informó que en algunos de los hospitales del país, sus colegas sumergidos en el veneno de la campaña mediática emprendida hacia los médicos comunitarios por algunos sectores, se niegan en algunas oportunidades a prestar la ayuda y el apoyo necesario para fortalecer la formación académicas de estos aspirantes.
Sin embargo, el coordinador del MIC reconoció que la mayoría de los docentes médicos sí accedieron a colaborar con estos jóvenes lo que representa una acción positiva para el proceso de formación de los futuros médicos del país.
Asimismo, Torres expuso que los docentes de los hospitales a nivel nacional donde los cursantes realizan sus prácticas, han resultado complacidos por los reportes de los estudiantes, que en su mayoría cumplen con el adiestramiento necesario para cubrir las necesidades del pueblo venezolano.
Reforma parcial a la Ley de Ejercicio de Medicina
Con la finalidad de cambiar el modelo capitalista de la medicina en Venezuela, un equipo de docentes médicos altamente capacitados, decidieron crear un programa curricular que se basara en formar galenos con visión comunitaria y humanista y no mercantil.
Por esta razón, desde el año 2005, el Programa de Medicina Integral Comunitaria buscó la inclusión en el sistema público nacional de los médicos comunitarios, ya que la normativa de la Ley de Ejercicio de la Medicina no ha sido modificada desde el año 1982.
En cuanto a esto el doctor Torres explicó que actualmente y gracias a la constitución creada durante la Revolución, los venezolanos cuentan con una serie de articulados que obligan al Estado a garantizar la salud del pueblo; “bajo estos lineamientos se creó el programa de formación de Medicina Integral Comunitaria y queremos que se les reconozca, no sólo su titulación sino también como disciplina”.
Por ello, la bancada del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y diputados revolucionarios, plantearon este martes el proyecto de ley que reforma parcialmente la Ley de Ejercicio de la Medicina, en la redacción de los artículos 3,4, - numeral I- y 35, la inclusión del médico integral comunitario para equiparar sus funciones con las del médico cirujano y el especialista en ciencias de la salud.
Hoy en día, y gracias al proceso que lleva a cabo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, los venezolanos pueden contar con un sistema justo y solidario de salud pública, que pasó de ser un privilegio de pocos a un patrimonio de la nación.

Decide presidente Chávez reorganización parcial del gabinete


Caracas, 2 nov (PL) El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció hoy la creación de dos nuevos ministerios en sustitución de la cartera de Transporte y Comunicaciones hasta ahora existente.
Durante un contacto telefónico con la conductora del programa Dando y Dando, de Venezolana de Televisión, el mandatario dijo que había decidido crear los ministerios de Transporte Terrestre y de Transporte Aéreo y Acuático.
El general Juan García Tusán fue designado para encabezar el nuevo ministerio de Transporte Terrestre, mientras la capitana Elsa Gutiérrez, hasta ahora al frente de la empresa Bolivariana de Puertos, dirigirá el de Transporte Aéreo y Acuático.
Chávez justificó la decisión al calificar de “ministerio monstruo” al de Transporte y Comunicaciones, y no ofreció detalles de las nuevas tareas que asumirá el hasta ahora ministro, Francisco Garcés.
Insistió en que la creación de esas dos carteras no puede incrementar la burocracia, pues -dijo- hay suficiente personal, y garantizó que los trabajadores tienen garantizado sus puestos de trabajo, por lo que no deben inquietarse ante la decisión adoptada.
Durante el intercambio con los conductores del programa televisivo, el jefe de Estado anunció, además, la asignación de fondos financieros adicionales a varias instituciones gubernamentales por un monto equivalente a unos mil 235 millones de dólares.
Esos recursos son destinados a cubrir salarios atrasados, prestaciones sociales y aguinaldos de trabajadores y pensionados de los sectores eléctrico y de educación, así como de un grupo de universidades y de varias instituciones del Estado.
Igualmente aprobó una erogación de 198 millones de dólares como pago a la empresa española con la que se contrató la construcción de varias unidades marítimas para la armada venezolana.

¿Por qué socialismo?

Albert Einstein.
¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que si.
Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil por que la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana –como es bien sabido– ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.
Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó “la fase depredadora” del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.
En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por si mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y –si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos– son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.
Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: “¿porqué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?”
Estoy seguro que hace tan sólo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?
Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.
El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de éstos diferentes, y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto “sociedad” significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por si mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la “sociedad” la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra “sociedad”.
Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido — exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral ha hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.
El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.
Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos — que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos — en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es sólo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.
Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.
La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo — no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción –es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional– puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.
En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré “trabajadores” a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es “libre”, lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.
El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.
La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de “contrato de trabajo libre” para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo “puro”. La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un “ejército de parados”. El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.
Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.
Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.
Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La magnitud del “comercio de las aletas de tiburón”


Estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y de organizaciones conservacionistas independientes, estiman que cada año se capturan entre 100 y 150 millones de tiburones.
Los tiburones son presa de los barcos pesqueros por la creciente demanda de subproductos de tiburón (en particular sus aletas), para el mercado especialmente, los restaurantes asiáticos del mundo.
La demanda por sopa de aleta de tiburón, de cartílago para productos farmacéuticos, no sólo de la medicina tradicional china, están provocando una verdadera catástrofe ecológica para este grupo de peces.
En los últimos años, imágenes gráficas han denunciado este “aberrante” comercio de aletas de tiburón y han ayudado a aumentar la conciencia pública sobre el tema.
Fotos y vídeos suelen mostrar imágenes sombrías de los pescadores que usan el arrastre o palangre para atrapar a los tiburones por los costados de los barcos, cortar las aletas de los animales, y luego dejar que vuelva a caer en el océano (vivos) – y con una muerte segura.
Sólo un puñado de países han prohibido la práctica de “aleteo de tiburones”. De hecho, las operaciones industriales de esta actividad siguen siendo amplias en todo el mundo, como lo demuestran cientos de imágenes y videos, que aunque están al alcance de todos, la practica continua sin sanción alguna.
Solo para satisfacer su “gula” o paladar e injustamente “etiquetados” como “monstruos” o “asesinos”, con el mayor prejuicio apoyado por la industria mediática, ejecutan la más terrible masacre.
Así como nos ocupamos de los “terroristas” o “asesinos en masa”, ya causa “indignación” ver, conocer, saber y estar informado de la manera “descarada” como asesinan a los tiburones con tanta impunidad.
Las Naciones Unidas y su órgano administrativo llamado PNUMA (Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente), son “responsables” de asumir una posición que genere “acciones” efectivas en contra de este holocausto.
En las últimas décadas muchas especies de tiburones han pasado a estar al borde de la extinción debido a la sobreexplotación pesquera no sostenible, y en particular por la práctica del “aleteo” que es legal en todo el mundo.
Su población ha disminuido en algunas especies en un 90%. Este declive es más peligroso para la supervivencia de estos peces debido a las características ecológicas de los escualos que los hace muy vulnerables a su captura en masa; se trata de peces que crecen lentamente, su maduración sexual se produce al cabo de bastantes años y tienen poca descendencia.
El aleteo está provocando una catástrofe ecológica, los tiburones mueren más rápido de lo que pueden reproducirse.
Si destruimos a los tiburones a cambio de una ganancia económica a corto plazo, corremos el riesgo de tener una pérdida de proporciones inimaginables a largo plazo, la destrucción del océano y de nosotros mismos, ya que éste produce 70% del oxígeno del planeta.

CARICATURAS DE VICMAN...

UN GATOPARDO EN LA ALCALDIA DE BOGOTA...


AL SOCIALISMO LE LLEGO SU TIEMPO...
Fernando Hugo Azcurra en su obra Imperialismo y Socialismo nos recuerda esta frase de Víctor Hugo: “Nada hay de más poderoso en la sociedad, que una idea a la que le ha llegado su tiempo”
Ayer esta frase la repetían los muchachos y muchachas de uno de los talleres de marxismo. Por cierto recomendamos su lectura, el libro se encuentra en esta dirección: http://www.marxismo.cl/portal. Y está disponible para su descarga.
Pero también respecto de las formas concretas en que esto se resuelve en Chile, también ya hablamos un tiempo, hoy parece "natural" lo que hace poco tiempo era poco comprendido, por eso quiero volver a publicar un texto de Andrés Figueroa, donde expone los debates que teníamos hace ya un tiempo y fueron instalándose poco a poco como sentido común, interesante hacer una pequeña retrospectiva, pues pareciera hoy que todo es "demasiado nuevo". Pero no es así, hemos tenido que ir juntando esfuerzos, juntando nuestras fuerzas, y muchas veces fue en silencio, otras con publicaciones.
Amador
2 Noviembre 2011
¡Estudiamos para vencer!
¡Nuestra palabra es acción!
 LOS FUNDAMENTOS DEL PARO NACIONAL EN CHILE
 Por Andrés Figueroa Cornejo
 1.El capitalismo en Chile se resume en la hegemonía y concentración económica –y por extensión, política y militar- de los grandes propietarios nativos y extranjeros (intervinculados) versus la ampliación del trabajo precario, informal, flexible, rotativo, polifuncional y sin regulaciones. El capitalismo es el modo ordenador de la realidad de manera compleja, integral y contradictoria; y organiza el trabajo y la reproducción general de la vida de acuerdo a su movimiento y las demandas históricas –coyunturales y estratégicas- de sus intereses. La desigualdad social (el país está dentro de los 10 más inequitativos en la distribución de la renta del planeta) es sólo una de las formas en que se expresa la más brutal apropiación privada de la riqueza humana y natural, la soberanía, y los bienes y servicios generados socialmente por las mayorías productoras. Esto es, la desigualdad social, únicamente es el efecto de la liberalización extrema de la economía, devenida en paraíso para los inversionistas transnacionales, y la privatización general de todos los derechos sociales y recursos naturales (salud, educación, seguridad social, previsión, vivienda, minerales, agua, energía, territorio, aire). Si bien, en particular en Chile, la rectoría del capital financiero y la especulación sobre los otros momentos del capital (productivo, comercial) comenzaron a mediados de los 70 del siglo pasado, en plena dictadura militar, la tendencia se incrementó –incluso con mayor legitimidad y fuerzas- durante los gobiernos civiles post Pinochet.
 Cuando se habla de la hegemonía del capital financiero, quiere señalarse un estadio concreto del devenir del capitalismo donde regenta el momento financiero de la economía capitalista encargado de reciclar la parte del capital (que es puro trabajo acumulado) que, a causa de la sobreproducción, no le es posible revalorizarse en la producción concreta de bienes y servicios. El sistema financiero por sí solo no crea valor nuevo. Es decir, es puro capital ficticio y especulativo no productivo, y, en general, renta respecto de un interés en relación a un crédito, a una deuda, a una promesa de pago. El cambio realizado por la economía norteamericana a inicios de los 70, al liberar al dólar de su respaldo en oro, incrementó de manera sideral el rol del capital financiero sobre la producción real, e inició un nueva fase signada por la mundialización financiera y comercial del mercado, la destrucción cada vez menos creativa de fuerzas productivas (síntesis de una dinámica contradictoria), la deslocalización, y el gobierno de la bolsa. Ello no significa que se termina el capital productivo y su momento de distribución o comercialización, sino que el capital financiero subordina la producción y comercialización mismas del capital como nunca antes en la historia de la humanidad. En Chile este proceso fue facilitado por la dictadura militar (victoria contundente en las relaciones de fuerza del capital sobre el trabajo) y se manifiesta, por ejemplo, en las formas de capitalización individual del antiguo sistema de previsión social, y en la creciente colocación de la riqueza producida por la exportación de cobre en activos e instrumentos financieros contra intereses en el gran casino planetario. Este fenómeno ha intensificado el carácter rentista e interdependiente de la fracción del capital antes llamado “nacional”, pero en la realidad sometido por la tasa de ganancia del gran capital mundial cada vez más concentrado. Esta es la misma naturaleza de la clase dominante que opera en el país.
 Por otra parte, pero siempre en el mismo sentido, los Tratados de Libre Comercio, por ejemplo, firmados por el democratacristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle y el socialista Ricardo Lagos Escobar, sólo han rubricado formalmente la destrucción de lo que quedaba de industria criolla –incapaz de competir con los gigantes mundiales-, y consolidado la situación de Chile como una nación condenada a la exportación de materias primas no elaboradas, como el cobre, la madera (en un lejano segundo lugar), y el pescado (en un todavía más distante tercer lugar). Las arcas fiscales (aval del capital y en las últimas décadas, subvencionadora de los programas sociales asistencialistas de los gobiernos de turno) están sometidas al precio del cobre, en un contexto donde únicamente el 27% continúa en propiedad del Estado, mientras un 73% es explotado por el capital privado y extranjero que, por lo demás, paga impuestos insignificantes y cuyas ganancias son convertidas en activos financieros e inversiones fuera de Chile.
 2.
 ¿Cómo en un país que tuvo una clase trabajadora ejemplarmente organizada entre los años 50 hasta el golpe de Estado de 1973, la relación capital / trabajo se encuentra tan descompensada cuando termina la primera década del siglo XXI? Naturalmente, la represión criminal de las FFAA al servicio del capital es una de las razones sustantivas. No sólo fueron demolidos los partidos y destacamentos políticos populares más importantes que alcanzaron su apogeo en la Unidad Popular, sino, de igual o peor forma, fueron exterminados los líderes, cuadros y sectores más voluntariosos y concientes de los intereses de los trabajadores y el pueblo. Esa es una razón. Otra, no menos relevante, corresponde a incontables militantes de la izquierda, a niveles de dirección e intermedios, que durante la década de los 80 hipotecaron el ideario socialista a cambio de “un mejor pasar” y adquirieron las expresiones ideológicas provenientes de los intereses de la clase dominante, minoritaria y gran propietaria. Esos fueron los que negociaron la salida pactada de la dictadura –ya inútil para el propio imperialismo-, manteniendo intacto el proyecto económico impuesto por la Escuela de Chicago, y estableciendo las maneras de una democracia encorsetada, puramente formal y reproductora incesante de los mismos intereses de clase que reinaron en el período anterior. Además de estas dos razones poderosas que explican en gran medida las dificultades para la recomposición del movimiento popular en el país, se encuentra el refinamiento de los dispositivos de alienación y consenso empleados por la clase en el poder para postergar y amañar la conflictividad social. Aquí no sólo es preciso apuntar la ya tradicional concentración de todos los medios de comunicación de masas, los programas escolares, las leyes antipopulares, la cooptación política, la promoción de la delincuencia a través de la industria de la droga, la exclusión de la juventud popular, la ignorancia premeditada, y la profusión de religiones que, en conjunto, constituyen una estrategia general de domesticación, normalización, fatalidad, racismo, patriarcalismo y legitimación del actual orden de cosas como “el único posible”. Un aspecto adicional, gravitante y relativamente novedoso en el plano de la alienación social digitado desde el Estado-corporativo o gran empresarial, es el endeudamiento extraordinaria –o acceso sin regulaciones al dinero para consumo- de los trabajadores y el pueblo, único medio que explica el doble movimiento del micro crédito fácil. Esto es, por un lado engorda las utilidades de las casas comerciales y bancos que venden crédito a intereses leoninos; y por otra parte, mantiene a los endeudados, en especial a los trabajadores, esclavizados respecto de las cuentas impagables, a expensas del fetiche de la mercancía, e inmovilizados a la hora de pelear por sus derechos debido al temor a perder el empleo –ya malo- y acabar incapacitados de renegociar sus deudas, con las consecuencias jurídicas y penales que ello comporta.
 3.
 Políticamente, los partidos tradicionales de la minoría dominante y sus fracciones –en crisis permanente, pero con mucho tiempo para recrearse a causa de la inexistencia de un movimiento popular constituido y de alta frecuencia- se distribuyen bajo la lógica formal de la alternancia en la administración del Estado (Concertación /Coalición por el Cambio), y estratégicamente representan el mismo proyecto de clase como se ha probado objetivamente en innumerables análisis e ilustraciones (de todo color) sobre las relaciones sociales hegemónicas en el país, y ante todo, a través de la realidad dura y mala vida de la mayoría de los chilenos. Los matices de las componendas políticas, hoy oficialista y ayer oposición, no impactan estructuralmente en la existencia cotidiana de los trabajadores yel pueblo. Por eso los trabajadores y el pueblo están mandatados a construir su propia alternativa política, y ella será hija del movimiento real de la lucha social. Sólo de allí saldrán las pistas cardinales para cambiar la vida y la nueva conducción política de las grandes mayorías explotadas y oprimidas. Y, por otro lado, la superación del capitalismo, como no funciona como necesidad histórica predeterminada, será fruto, ante todo, de la relación dinámica de la voluntad de lucha y organización, como de las propias condiciones materiales de la población malograda.
 Una de las formas de gatillar el prólogo de un nuevo ciclo de lucha social, es el paro nacional. Esto es -lejos de cualquier consignismo-, la articulación premeditada de la unidad de los más amplios sectores de los trabajadores y el pueblo por demandas tanto históricas, como la renacionalización del cobre –fuente principal del crecimiento real de la economía nacional y, por tanto, base insoslayable para una eventual industrialización y auténtica soberanía bajo paradigmas asociados al cuidado de la naturaleza y al desarrollo sustentable y a largo plazo-; como de las reivindicaciones y derechos sociales elementales, hoy inexistentes. Esto quiere decir, salud, educación, vivienda y seguridad social públicas de excelencia y acceso universal; salario adecuado, empleo estable (para frenar, tanto el endeudamiento plástico, como las enfermedades y accidentes laborales); posibilidad de créditos productivos de bajo precio y alta regulación del sistema financiero. Asimismo, y de manera distintiva, se agregan en el mismo estadio, las reclamaciones territoriales, políticas y culturales del pueblo mapuche. Naturalmente, cada sector de los trabajadores y los pueblos tiene como punto de arranque demandas propias que, voluntaria y premeditadamente deben sintetizarse en una plataforma de lucha de sentido inmediato y urgente. El paro nacional es, por un costado, un inicio tendiente a romper el inmovilismo general y las luchas parciales, y por otro, un punto de llegada táctico con indudable unidad de sentido. Se trata de la política necesaria para un período (por ejemplo, el tiempo que comprende el actual gobierno). Es decir, el paro nacional es producto de un proceso de construcción de condiciones y concertación de fuerzas. Y, si bien Piñera no es Pinochet,
 4.
 El aprendizaje político que dejó la lucha contra la dictadura militar, indica que para el llamado airoso a un paro nacional –que en Chile primero será mucho más el marco indispensable para una protesta nacional que una huelga general en términos clásicos- debe realizarse la reunión – al menos suficiente cualitativamente- de la autoridad histórica y legítima de las grandes mayorías: los trabajadores. Claramente, la militancia popular debe abocarse no sólo a la propaganda o a testimoniar las injusticias del capitalismo. Su tarea prioritaria debe ser la concentración en particular de la unidad, primero de los más organizados. La convocatoria a un paro nacional que provoque las condiciones ampliadas de la protesta social multisectorial y multicultural, tiene que llevarse a cabo por los asalariados de los territorios estratégicos de la economía chilena. Esto es, los trabajadores del cobre, la banca, los forestales, la pesca, el comercio, el transporte y el cuentapropismo organizado. El horizonte táctico de un paro nacional –de acuerdo a las formas descritas- no demanda una alineación política de alta densidad ni pactos ideológicos. De acuerdo a la propia realidad, las agrupaciones de trabajadores de las áreas estratégicas de la economía deben convenir una plataforma básica, inclusiva, amplísima, plástica y práctica, legible e incuestionable. El objetivo es que en las formas y los contenidos, los llamados a convocar al paro nacional den cuenta de las demandas más sensibles de las mayorías nacionales. Eso resultaría más que suficiente para desatar, de menos a más, el malestar social todavía agazapado de los populares. Aquí se propone una forma determinada por el descontento de los muchos, que privilegia la lucha por abajo y en los espacios públicos hoy empapelados por la publicidad y la vigilancia. Aquí se propone los pasos primeros para devastar el fatalismo y la paz de cementerios que exige la superexplotación laboral, el despojo de los recursos naturales, el castigo a la disidencia. Aquí se propone una forma para comenzar la demolición a largo plazo de una sociedad inhumana y estructuralmente desigual. Se trata de ofrecer, a través de luchas dispersas, pero existentes, una respuesta a cómo, lo más concertadamente posible, inaugurar un nuevo ciclo del movimiento social en Chile con sentido.
 Noviembre 6 de de 2010

  EL MUNDO CAMBIARÁ, EL CORONAVIRUS LO LOGRARÁ. Desde que el mundo es mundo, los imperios con sus monarquías y con apoyo de las religiones, ...